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TÚ Y YO SOMOS TRES

El abrazo del oso y el besito de comedia

Tamara Falcó besa a Jordi Cruz y se perfila como ganadora de 'Masterchef'

Ferran Monegal

Tamara Falcó y Jordi Cruz en ’Masterchef celebrity’. / La 1

Sobre el sorprendente y sobre todo teatral abrazo que se han dado Sánchez Iglesias, la tele también se ha puesto las botas. Decía Cristina Pardo en El hormiguero«Pasará a la historia como la legislatura del orfidal». O sea, por si no consiguen conciliar el sueño.  Y Buenafuente en Late motiv añadía:  «Primero lo veta, luego lo aprieta, no sé, a lo mejor nombran a Echenique ministro de Transporte, y a Rosalía ministra de Cultura como detalle hacia VOX». Es decir, sigue el cachondeo. Hombre, puestos a abrazarse yo casi que prefiero el melindroso instante que acaba de brotar en Masterchef celebrity (TVE-1). Resulta que no sabian realizar un postre y pidieron ayuda a Jordi Cruz, el chef por el que se pirran todas las señoras, y Boris Izaguirre también. Para convencerle le gritaban a Tamara Falcó: «¡Dale un beso, tú le gustas!»; y efectivamente, no fue uno sinó dos besos, y el último en los labios, pero sin lengua, como aquellos que se daban en la peli La dama y el vagabundo, tan castos y llenos de pureza.

¡Ah! En casa estamos convencidos que Tamara Falcó ganará Masterchef. Da el tipo ideal como reina de un concurso blanco, inofensivo, un poco cursi y enormemente ingénuo. Familiar, como dicen ahora. Les da buenos resultados de audiencia. Estoy de acuerdo. Puestos a hacer comedia, mejor el cándido piquito de Tamara y Jordi que el milagroso e imprevisto abrazo entre Sánchez e Iglesias. Milagros en política no existen. Puede acabar siendo el abrazo del oso. 

VERGÜENZA .– Vemos las nuevas entregas de Jalis de la Serna (Enviado especial, La Sexta) y en casa sentimos vergüenza. Se marchó a Viena y nos enseñó cómo han evitado el abuso de los alquileres: el ayuntamiento dispone de 300.000 pisos que pone en alquiler a un máximo de 600 euros. Los especuladores quedan anulados automaticamente. Esta semana ha estado en Dinamarca. Los ciudadanos están encantados de pagar un 45% de impuestos porque ven a dónde va el dinero: educación, sanidad, servicios sociales y jubilaciones decentes. Se sienten protegidos por el Estado. Comprueban cada día que el dinero que pagan, vuelve a ellos. ¡Ah! La vergüenza que nos entra es inmensa. Aquí tenemos tal número de chorizos por metro cuadrado de despacho y de moqueta, que cualquier parecido con el Norte de Europa es inverosímil. Qué tristeza.