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SEGUIMIENTO MEDIÁTICO DE LOS ALTERCADOS

El 'momentum' de Betevé

La televisión pública de Barcelona, en boca de todos tras una semana de viva retransmisión de los disturbios

"Creo que la gente se engancha porque no añadimos nada a la realidad", explica la periodista Eva Arderius

Carlos Márquez Daniel

La periodista Marta Martorell y el cámara Joan Navarro, de Betevé, durante la concentración de este lunes frente a Interior. 

La periodista Marta Martorell y el cámara Joan Navarro, de Betevé, durante la concentración de este lunes frente a Interior.  / FERRAN NADEU

La petición de que entrara en antena le pilló en la cola del baño de un bar. Amablemente, el reportero Eduard Colldecarrera preguntó al resto de incontinentes si podía colarse para cumplir con el horario de la retransmisión. Le preguntaron de qué cadena era. Betevé, dijo. Faltaría más, adelante, el inodoro es tuyo. Con este detalle más fisiológico que periodístico se explica y se entiende el dulce momento por el que atraviesa la televisión pública de Barcelona en esta cruda semana de disturbios en la capital catalana. Todo el mundo habla bien de ellos, de sus directos a pelo, de su pantalla dividida en tres. Ellos recogen el guante con algo de vértigo y responsabilidad, con ilusión y también perspectiva. Pero se reivindican: "No es nada que no hiciéramos antes, porque estamos todo el día en la calle". 

La web de Betevé ha registrado en solo una semana las entradas que suele conseguir en un mes. Han ganado 12.000 seguidores en Twitter, los directos en las redes sociales acumulan más de 700.000 reproducciones y la audiencia es un 65% superior a la del mes anterior, con los programas especiales multiplicando por cuatro la mejor marca pretérita, la de un debate de alcaldables y la de la cabalgata de los Reyes Magos. Números de escándalo que para Xavier Muixí, director de informativos de la casa, responden al simple hecho «de estar explicando lo que pasa desde el lugar en el que pasa». Parece sencillo. No lo es tanto. Veamos.

Eva Arderius y Francesc Centelles, en el plató de Betevé, este lunes / laura guerrero

La periodista Eva Arderius, directora y presentadora del programa 'Bàsics', es la cara más visible del seguimiento que la cadena municipal está realizando de las reacciones sociales a la sentencia del juicio del 'procés'. No ha escrito un solo guión en toda la semana bajo el 'karma' de que las conexiones en directo "hablen por sí solas". "Creo que la gente se ha enganchado porque no añadimos nada a la realidad, porque ponemos el audio de ambiente, dejando que las imágenes respiren; son directos en los que lo importante es lo que enseñamos, por eso no nos molesta si nadie dice nada, si hay silencios". ¿Un 'reality' de la realidad? "No, aquí no se trata de hacer publicidad de la violencia, porque también enseñamos lugares en los que no pasa nada". En resumen: cámara al hombro, que el reportero ponga en situación y que la actualidad vaya entrando en los hogares sin filtros, sin dramas y sin efectos especiales.   

Imposible no acordarse del 'slow TV', ese género televisivo que se entiende con un ejemplo, el de la cadena autonómica de Aragón que emitió, durante cuatro horas y desde una cámara frontal, el recorrido en tren entre Zaragoza y la vieja estación de Canfranc, en los Pirineos. Pero aquí, dicen, no hay nada de eso. Porque los reporteros como Marta Martorell, Josep Bassas, Francis Manzano, Adrià Calvo o el propio Colldecarrera entrevistan a la gente, describen lo que ven. "Porque esta -señala Muixí- es una redacción de calle acostumbrada a ir a todas partes, a estar en todas partes". 

El lunes se ha incorporado un nuevo cántico a las manifestaciones: "Betevé serà sempre nostra". Los periodistas de la casa lo toman con cierta distancia. A Adrià el piropo le genera serias dudas. "Porque nunca hemos estado debajo del foco y creo que es mejor". "Yo no quiero ser de nadie", apunta Eva, que sostiene que parte del éxito de estos días de Betevé es "haber conseguido mucha transversalidad en la audiencia". Lo demuestra el hecho de que la policía les haya felicitado y que a el canal de Telegram que usan los manifestantes invite a seguir sus directos. Admite que ha sufrido por los redactores, lo que le ha llevado, en más de una ocasión, a cortar la conexión para que pudieran refugiarse y seguir adelante. Marta, por ejemplo, entró en directo desde el interior del Hotel Majestic a la vista de la violencia extrema que se vivía en paseo de Gràcia. 

Cuenta Arderius, articulista de EL PERIÓDICO, que el uso de la multipantalla fue de manos a más. Dos el mártes y a partir del miércoles, tres. Sin saberlo, es altamente probable que esta periodista haya batido el récord de número de horas en directo en una sola semana. La marca está en manos de un ruso, Vladimir Solovyov, con casi 26 horas. No lo han sumado, pero así a ojo les salen unas 29 en el aire desde que el Supremo hizo pública la sentencia. Un nepalí se tiró en antena 62 horas seguidas en el 2013, pero era solo en internet. No cuenta.