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TÚ Y YO SOMOS TRES

El hermoso síndrome Silvia & Andreu

Ferran Monegal

Silvia Abril y Buenafuente (Premios Goya). / TVE-1

No ha habido grandes referencias a Catalunya en la gala de los Goya (TVE-1). En el vídeo cómico de presentación hubo un destello que merecía tener continuación: Silvia Abril y Andreu Buenafuente anunciaron el Goya a la mejor película extranjera y apareció a recogerlo la careta, la foto andante, de Carles Puigdemont. Fue un instante nada más, apenas tres o cuatro segundos de reloj, que luego en el transcurso de la gala no tuvo continuación y desapareció. Sí hubo una mención a Catalunya por parte de Buenafuente cuando interpretó a Groucho Marx. Hablando de que las subvenciones al cine de autor son insuficientes, exclamó: «Nuestra industria sufre el ‘síndrome Catalunya’: la independencia no termina de cuajar». Podía haber añadido: «A pesar de los esfuerzos de FAQS, programa que produzco yo», y el gag  hubiera quedado más redondo.

En casa nos gustó un instante de la gala, un sketch, cuando a Silvia Abril se le enganchó la cola del traje y se quedó en faja como toda indumentariaBuenafuente la miró. Le susurró «Te quiero». E inmediatamente se arrancó el esmóquin y quedó a su lado en calzoncillos. Fue un buen golpe de humor visual, pero sobre todo fue un gesto trascendente. Fue un posturismo que demuestra una solidaridad muy hermosa. El amor bien entendido provoca el mimetismo existencial en la pareja. Romeo y Julieta, por ejemplo. En la vida común y corriente existe el llamado síndrome de Couvade, que consiste en que el esposo mimetiza los mismos síntomas del embarazo de su mujer. Es una comunión muy profunda. La pareja funciona al unísono. Lo que siente uno, lo siente también el otro. Es armonía. Es no dejar solo al cónyuge. Silvia y Andreu han conseguido un golpe de solidaridad a través del amor, y del humor.

EN TV-3 HAY INVERSIÓN .– Sigamos con FAQS. Al margen de que ha aparecido por allí El pequeño Nicolás con lazo amarillo en el pecho, detalle que ha gustado a la parroquia, la entrevista interesante ha sido con Antonio Escohotado, pensador heterodoxo que ya está de vuelta de casi todo. Le afearon que tiempo atrás hubiese identificado independentismo con supremacismo. Escohotado sonrió. Contestó: «Cuando he llegado a TV-3, y he visto el edificio, y las instalaciones, he pensado: esto no es como aquel Canal 9, o la TVG. ¡Aquí hay inversión!». No sé si su carga sarcástica se entendió.