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TÚ Y YO SOMOS TRES

Évole en el templo y Todos los Santos

Ferran Monegal

Jordi Évole con Laura Rosel en ’FAQS’ (TV-3). 

Ante una de las festividades de mayor solemnidad cristiana, como es el día de Todos los Santos, es momento de pespuntear la primera entronización de Jordi Évole en el Palmar de Troya FAQS (Preguntes freqüents, TV-3). No sabemos los motivos por los que una criatura tan aparentemente atea como Évole ha decidido penetrar en el santuario. Quizá quiere aproximarse ahora al credo y aspira a la santidad. Yo creo que lo hizo porque al día siguiente se emitía su Salvados sobre la última semana de octubre del 2017, ese documental de pesquisas, de letra pequeña,  de contorsionismo político sobre la marcha, ese minuto a minuto de unas surrealistas jornadas relatadas por observadores -y algún propiamente implicado-, aunque la mayoría eran personajes secundarios. Sea como fuere, ahí estaba Évole, por primera vez, en la misa de FAQS. Ha sido una sesión  interesante.

Primero relató (en los primeros años del procés):  «Recibí gestos seductores para que me incorporase a la movida», y luego, quizá consciente de que estaba en lugar sagrado, decidió pasar a confesarse. Fue un confesión en clave de denuncia, que es una variante de este sacramento muy desconcertante para la orden religiosa que te ha invitado. Dijo:  «Cuando vieron que yo no era seducido, un sector del independentismo pasó a lincharme. Fueron a por mí. Directamente», recordando que hasta dibujaron una diana sobre su cara. Añadió además una consideración meditable: «A la caverna española yo ya la conozco. La veo venir. A la caverna catalana no la conocía tanto, ¡y también existe! Mira, alguna de las palabras que acabo de decir serán titulares en alguno de estos diarios digitales, de estos de nueva creación. ¡En este país tenemos más digitales que médicos!». ¡Ah! Qué andanada a alguna trinchera digital, que en lugar de hacer periodismo hacen de mercenarios.

Podría parecer que estas palabras de Évole en el templo de FAQS han incomodado a los jefes cofrades. Todo lo contrario. De vez en cuando conviene invitar a un descarriado. Sirve, por contraste, para cohesionar más la fe doctrinaria. Es el caso también del estimado Joaquin Luna, compañero de La Vanguardia, un periodista de enorme sentido común, sensatez y elegancia expositiva. Le sacan como pintoresco disidente diez minutos en un programa de tres horas largas. Es la cuota de pluralidad.