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FINAL DE LA SEXTA TEMPORADA

Marta Verona: "En 'Masterchef' he aprendido a canalizar mi energía"

La madrileña de 23 años, que acaba de terminar su carrera de Nutrición, se alzó con el premio en una final reñidísima en la que competía con su 'hermana' cubana Ketty

Inés Álvarez

Marta Verona, ganadora de Masterchef 6 (TVE-1), con su trofeo.

Marta Verona, ganadora de Masterchef 6 (TVE-1), con su trofeo. / JON ARRILLAGA

Entró en 'Masterchef 6' (TVE-1) como un torbellino, y, hasta que no empezó a cocinar, uno pensaba que con tanta energía sin canalizar no podría concentrarse. Y lo consiguió: controlar su personalidad, ser una alumna excelente... y  ganar. Marta Verona, nutricionista madrileña de 23 años (hermana del ciclista profesional Carlos Verona), gracias a su menú de recetas tradicionales elaboradas con las técnicas más sofisticadas podrá hacer realidad su sueño: aprender mucho de cocina. Ese es su mayor premio.

Enhorabuena por su triunfo.
Ha sido una experiencia impresionante. Muy reñido, pero muy bonito.

No paraba de decir que sería igual de feliz si ganaba la otra duelista: su adorada Ketty.
Sí. De hecho, la final la vimos juntas. Porque nos queremos mucho, somos como hermanas. Desde el primer día dormimos juntas en la misma habitación en la casa. Y la última noche nos dimos las buenas noches y nos deseamos suerte. Ketty ha sido un gran apoyo, y he ganado en gran parte gracias a sus consejos, a la calma que me ha aportado cuando lo necesitaba. Así que le agradezco mucho haber llegado adónde he llegado.

Pero la cubano-gallega no lo decía... 
Ketty es una persona que tiene una coraza y le cuesta expresar sus sentimientos. Pero a mí me lo ha dicho. Es algo recíproco.

Como buena repostera, del concurso se lleva una hermanita de chocolate.
¡Sí! (ríe)

Le honra cómo ayudaba a sus compañeros en la semifinal. 
He ido con una máxima durante todo el concurso que me ha hecho avanzar mucho: competir contra mí misma, no contra los demás. Como he hecho deporte toda la vida -he jugado al voleibol-, tengo el espíritu de equipo muy arraigado. No concibo ganar fastidiando a los demás. Soy mucho más feliz teniendo la conciencia tranquila. 

Marta y Ketty, duelistas de 'Masterchef 6', se abrazan tras acabar su trabajo en la final.  / RTVE

Con el máster ganado como duelista ya se conformaba... 
Claro, porque mi motivación para entrar a 'Masterchef' era ir estudiar a la Fundación Basque Culinary Center. Mi premio era aprender, y ya podría ir a esa universidad, que era mi sueño. Ahora, además, tengo mi libro de recetas y los 100.000 euros que me ayudarán a montar mi negocio de cocina. Pero mi objetivo era estudiar.

Sin que se lo paguen sus padres...
Mi padre se separó y aprendió a cocinar en un curso de cocina y yo, con él, los fines de semana. Pero era muy pequeña y no valoraba estudiar ahí, con lo que decidí hacer Nutrición primero y, luego, pagarme el máster. Trabajaría por la mañana y estudiaría por la tarde. Lo que no podía imaginar es que iría allí porque había ganado 'Masterchef'.

Porque... ¿cúando pensó en participar? 
Desde 'Masterchef  3', mis compañeros -la gente que vive conmigo, a quienes cocino-, me decían que tenía que apuntarme. Entonces, este año, que es un punto de inflexión en mi vida, porque acabo la carrera de Nutrición, pensé: ¿y si me apunto y tengo suerte? Aunque no creo en la suerte, sino en el trabajo y en el esfuerzo. 

Al entrar se le veía muy espontánea, parlanchina, desbocada… Uno pensaba si lograría concentrarse…
Recuerdo lo primero que me dijo Jordi cuando me dio el delantal: "Veo imposible que seas ordenada en la cocina". Y, entonces, mi cruzada personal en 'Masterchef' ha sido aprender a canalizar mis nervios y mi energía, a concentrarme y a ser muy eficiante. Además del culinario, me llevo un aprendizaje personal impresionante.

Sus padres no le reconocían... 
Llevaba tres meses sin verles y mi padre dijo: "Lo que Marta tenía que haber madurado en tres años lo ha hecho en tres meses". Es que 'Masterchef te pone en unas situaciones tan extremas, que hace que lo hagas más rápidamente. Tienes que estar al pie del cañón constantemente, no venirte abajo en ningún momento. Estar siempre a la altura. Y mantenerte a ese nivel de agilidad cansa mucho. Pero superar este reto me ha hecho más valiente. 

Y lo que se llega a aprender de técnicas culinarias… 
La evolución se ve. Tenemos la suerte de que vienen profesores de la Basque a darnos clase con mucho nivel. Además, teníamos un trabajo personal, porque lo que habíamos aprendido lo practicábamos en la cocina de la casa. 

Marta, en plena acción en el concurso / RTVE

Pasó directa a la final y no pudo cocinar para los ganadores de otras temporadas. ¿A quién le habría gustado sorprender?
A Carlos Maldonado, de 'Masterchef 3'. Me habría gustado mucho escucharle, porque me enganché a este programa viéndole cocinar. Habría sido un juez muy significativo.

Dijo que haría la pelota a los profesores de la Basque… ¿Se la hizo al jurado?
No. Yo soy una persona que expresa mucho sus sentimientos, con lo que se puede confundir con ser pelota. Si pienso algo bonito de alguien, lo digo, pero no para ganármelo, sino que es porque lo siento. 

Jordi Cruz le dijo en la final que era preciosa por dentro y por fuera, humilde... Y eso que le había machacado...
Claro, pero las críticas constructivas de Jordi me han ayudado mucho a evolucionar. Porque si él es capaz de decir lo que ha dicho en la final quiere decir que me había dicho aquello porque ama su profesión y quiere que la cuidemos. Para mí ha sido el momento más bonito de ‘Masterchef’

Las redes hablan de trato de favor… 
Sí, lo he visto. Yo no creo que lo haya tenido. Todos hemos trabajado muchísimo y el resultado se ha visto en los platos. 

¿Su plato estrella son esos macarons "muy yo": 'cuquis' y casi perfectos?
Mi plato favorito de 'La  recetas de Marta' son los macarons, sin duda. Además fue el último que hice en 'Masterchef', con lo cual tiene mucho signficado para mí. Quería cerrar esta etapa con un buen sabor de boca, con un gran reto y lo conseguí.

Dice que 'Masterchef' le ha regalado una nueva vida. ¿Cómo será?
La viviré mucho más. Seré más echada para adelante, voy a tener muchos más retos personales, no voy a decir que no y lo que digo que quiero hacer lo haré. Porque 'Masterchef' me ha enseñado que lo puedo hacer.

Ser una buena repostera es un plus, cuando muchos restaurantes pinchan en los postres...
Para mí la respostería es una parte superimportante en un restaurante, pero 'Masterchef' me ha enseñado que la cocina salada es también preciosa y hay mucho por descubrir ahí.

Y los 100.000 euros ¿qué negocio propiciarán?
Quiero hacer un 'catering' saludable en el que junte cocina y nutrición. Son dos disciplinas complementarias y quiero abrir una nueva dimensión en la cocina.

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