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TÚ Y YO SOMOS TRES

Sube la pierna, cariño, a ver si triunfamos

Ferran Monegal

Leal, Bustamante y Yana (Bailando con las estrellas, TVE-1).


Sin glamur. Soso. Monótono. Sin chispa. Con solo levantar la pierna unos cuantos y unas cuantas, a granel, no hay bastante. En este tipo de shows lo importante, sobre todo, es quién la levanta. O sea, hay que contratar a criaturas con eso que ahora llaman gancho, aunque bailando sean verdaderas patatas. Estoy hablando de la nueva versión del Mira quien baila, ahora llamada Bailando con las estrellas (TVE-1).  La primera entrega se ha basado en una selección de famosos, pero no sé qué grado de papularidad o fama puedan tener Javier Hernanz, Patry Jordan, Merche, Pelayo Díaz... A Amelia le han añadido enseguida el apellido: Amelia Bono. ¡Ah! Entonces, sí; entonces está claro que a quien deberían haber puesto a bailar es a José Bono, su padre.

Eso en Tele 5 lo hubieran hecho con otro arte, más friqui, más picante. Seguramente sus candidatos habrían sido María Lapiedra, Paz Padilla, Risto Mejide, Bigote Arrocet, Chabelita Pantoja... y Raquel Mosquera, que desde que está en la isla de los mosquitos pasando hambre se le ha quedado un cuerpo bárbaro. Se trata de armar cacao. Lo de menos es bailar. Aquí lo que vende es el disparate, aunque sea de vergüenza, como cuando en 2006 TVE-1 y Gestmusic sacaron a levantar la pierna a la nietísima de Franco. Ahora que vuelve a estar de actualidad podían haberla vuelto a contratar montándole una coreografía con un Pazo de Meirás rampante pintado como fondo de escenario. Esto va así. Este tipo de sub-show televisivo se basa en la combinación de lo cutre y de lo cafre, a partes iguales. Entonces, aunque la audiencia rabie, se excita, lo mira, rompe a hablar y se consigue el trending topic más desgañitado.

En TVE podían haber utilizado estrellitas que tienen desperdigadas por la casa, como las alegres muchachas de Amigas y conocidas, pongo por caso. El presentador y director del des-Informe semanalJenaro Castro, también habría sido ideal. Yo lo hubiera puesto a bailar Paquito El Chocolatero, en la versión de King África.

El único gancho que tenían preparado, el gran anzuelo de la noche, fue ver a Busta Bustamante meneando el esqueleto con su nueva novia, Yana Olina. O sea, nos pasamos hora y media bostezando para al final quedar roncando con la estampa de la rusa que ocupa el lugar que ocupaba Paula. Es decir, el plato fuerte consistía solamente en bailar al son de un cotilleo audiovisual.
 

Pié de foto: Leal, Bustamante y Yana ('Bailando con las estrellas', TVE-1).

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