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ENTREVISTA

«Cuando llegué a España me pasó lo mismo que a Fara»

La actriz cubana Yaima Ramos explica sus experiencias en la serie de A-3 'Mar de plástico'

JUAN CARLOS ROSADO / MADRID

La actriz Yaira Ramos, en una imagen promocional de Atresmedia.

La actriz Yaira Ramos, en una imagen promocional de Atresmedia. / ATRESMEDIA

En 'Mar de plástico'Yaima Ramos -actriz cubana de 26 años afincada en Madrid- debuta en televisión en el papel de Fara, personaje que ella define como «una niña sensible, tranquila y tímida. Se ilusiona enseguida con todo -afirma-. Lo que más me gusta de ella es que es capaz de ver la belleza interior de las personas».

-¿Habló con gente africana para prepararse el papel?

-Sí. Por suerte tengo unos cuantos amigos guineanos y me fui un fin de semana a su país para escucharles y grabarles. En Almería hablé también con figurantes africanos y les pregunté qué les parecía mi acento. Quería hacerlo lo más real posible. Yo soy cubana y tenía que adaptar mi acento.

-¿Le ha costado el acento andaluz?

-No, porque el acento que pongo en la serie es guineano.

-¿Se siente sospechosa en la serie?

-Claro. En Mar de plástico todo el mundo tiene algo que esconder. Todos somos sospechosos.

-¿Le gustaría ser la mala al final?

-Esa es una pregunta trampa. Mi personaje me encanta porque es una niña de buen corazón, pero a todos los actores nos gusta sacar el lado malo. Pero no me gustaría que Fara fuese mala.

-¿Tiene que ver algo con usted?

-Sí. Se parece a mí en que echa de menos a su familia y al principio no se adapta mucho al sistema europeo y a la gente de aquí. A mi me pasó lo mismo cuando llegué con 10 años a España con mi madre. Echar de menos a mi familia es mi día a día. Y sobre todo en el tema de la inopia: me quedo en la inopia con frecuencia como Fara. Tengo mi pompa.

Yaima Ramos

ACTRIZ

El día que anunciaron el desbloqueo de Cuba, lloré como muchos de mis compatriotas

-¿Cómo llegó a la serie?

-Soy también bailarina y al salir de un ensayo me dijeron que tenía un casting. No estaba preparada y lo hice al día siguiente. Para mí fue como el que va a por pan y al volver se da cuenta de que le han dado dos barras en vez de una. Lo mejor fue que me cogieron con mi hermano Will Shepard (Kaled), porque los dos trabajábamos en la misma tienda. Fuimos por separado con nuestros representantes, y antes de hacer la serie éramos ya como hermanos porque somos amigos desde hace muchos años. Que nos cojan a los dos como hermanos en la serie fue brutal. Los del casting no sabían nada de nuestra relación. Todo el mundo en la tienda nos preguntaba si éramos hermanos o pareja. Damos el pego. Estamos muy unidos.

-¿Qué tal lo pasó trabajando como dependienta en una tienda?

-Me tuve que despedir con todo el dolor de mi corazón. Y lloré.

-¿Que hacía antes de esta serie?

-Muchos cursos y uno de los anuncios de la lotería de Navidad. También cortos con colegas.

-¿Le sorprende cómo se graba?

-Lo que me ha impactado es que los actores estamos locos. Te conviertes en otra persona y cuando dicen «corten» vuelves a ser tú. Pero hay veces que no eres capaz de salir de tu personaje y sigues hablando como él.

-¿A qué actriz admira?

-A Angelina Jolie. Y española, a Andrea del Río (Pilar, en la serie). Para mí es una crack y se lo confesé en cuanto la vi. Fue un momento fan. También me gusta Penélope Cruz.

-¿Va mucho a Cuba?

-No, llevo 16 años sin ir. Siempre ha habido una circunstancia de última hora para no ir.

-Ahora está la cosa mejor con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con EEUU y el levantamiento del bloqueo…

-Parece que va bien y que las cosas van cambiando. No puedo contar mucho porque no estoy allí, pero el día que anunciaron el desbloqueo lloré, como muchos otros cubanos. Llevaba mucho tiempo esperando ese momento. Esto puede ser el inicio para que Cuba forme parte del mundo y no siga siendo una isla atrapada en el tiempo.

-¿Recuerda su llegada a España?

-Fue un poco rara porque aquí hay ciertas cosas que en Cuba no hay. Para una niña de 10 años ver el papel Albal es flipante. Le gasté a mi madre todo el rollo de 50 metros en un día. Con la gente era al principio todo muy raro: no me encajaba que al cruzarte con alguien en el portal le tuviera que decir hola. Yo le decía a mi madre que por qué saludaba a la gente si no la conocía. Son costumbres. Y también había palabras que no comprendía, como molar.

-¿Le asusta la popularidad?

-No lo pienso mucho, pero si me conocen, pues bien. A Jesús Castro le dije un día: «Si este es el precio que tengo que pagar, estoy dispuesta a pagarlo». Tiro millas y fuera. Jesús y yo somos una piña porque, al estar empezando desde abajo, nos identificamos el uno con el otro. Le quiero mucho y me ayuda un montón.

-¿Teme que se le suba a la cabeza?

-Sí que me lo he planteado. Pienso mucho las cosas porque me gusta hacerlas bien. No puedo prometer que no voy a cambiar porque sería escupir para arriba y que luego te caiga en la cara. Lo que sí puedo decir es que voy a ser Yaima al cien por cien. El que me acepte bien y el que no, pues lo siento mucho.

-¿Cómo le surgió la vocación?

-Toda mi vida me he dedicado a Yaima-artista sin darme cuenta de que era actriz. Un amigo mío, que es actor, me dijo que me veía más como actriz que como bailarina. El baile me apasiona, y de distintos géneros. Yo no bailo salsa porque sea cubana. Bailo de todo, hasta flamenco. Pero estoy aún aprendiendo.

Temas: Series