El caso de Amine

Sin hogar y sin identidad: el muerto de la Ciutadella fue identificado con el nombre de su hermano

  • El joven de 27 años, que falleció el pasado 11 de enero durante la ola de frío, usaba en España una fotocopia del pasaporte del familiar

  • Una prima ha viajado a Barcelona para reconocer el cuerpo y comenzar una repatriación vital para el duelo de la familia

Amine, el joven que murió en la Ciutadella, en dos imágenes cedidas por la familia.

Amine, el joven que murió en la Ciutadella, en dos imágenes cedidas por la familia.

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Amine Faqhi (1993) llegó a España hace unos tres meses procedente de Italia usando una fotocopia del pasaporte de su hermano, Mohcine Faqhi (1988). Los Mossos d’Esquadra identificaron a Amine hace pocas semanas, le tomaron las huellas dactilares y él, dada su situación irregular, entregó la fotocopia del pasaporte de su hermano y dijo ser Mohcine. La policía catalana abrió una ficha policial con esa información. El pasado 11 de enero, Amine falleció durante la ola de frío. Se apagó en el rincón del parque de la Ciutadella en el que vivía y dormía desde hacía más de un mes. Los Mossos tomaron sus huellas dactilares 'post mortem' y estas condujeron a la ficha policial en la que constaba con el nombre de Mohcine. Su cadáver fue oficialmente identificado como Mohcine Faqhi, de 32 años de edad. Bajo ese nombre abrió la causa el juzgado de instrucción número 14 de Barcelona, se le practicó la autopsia en el Institut de Medicina Legal de Catalunya y se informó al consulado de Marruecos de la muerte de uno de sus súbditos.

Los amigos con los que Amine pasó sus últimos días de vida en Barcelona en la Ciutadella, paralelamente a los trámites oficiales, contactaron con sus padres, residentes en Khourigba (centro de Marruecos), para notificarles que su hijo Amine había fallecido. Enviaron asimismo a la familia la noticia que EL PERIÓDICO escribió sobre el deceso. Sus padres llevaban más de cuatro años sin ver a su hijo. Conocer que había perecido en la calle, en un parque de la capital catalana, fue devastador.  

La familia de Amine comenzó a hacerse a la idea sin el cuerpo y sin tener notificación oficial de las autoridades marroquís o españolas del deceso. El aviso de los amigos de este y la noticia, sumados al hecho de que se encontraba en Barcelona y de que ya no respondía al teléfono, bastaron para aceptar lo inaceptable. El jueves –o el viernes– las autoridades marroquís contactaron finalmente con la familia. Comunicaron que su hijo Mohcine había fallecido. El enredo era mayúsculo porque Mohcine vive en Khourigba, cerca de Casablanca, y nunca ha viajado a España. La familia se recompuso e intentó aclarar que quien estaba en Barcelona era Amine.

Parte de la familia de Amine reside en Italia. Los parientes italianos contactaron con este diario a finales de la pasada semana para pedir ayuda, resolver el supuesto error de la identificación y proceder a la repatriación del cuerpo con el fin de enterrarlo en Marruecos. Este diario trasladó tal petición al Ayuntamiento de Barcelona y al consulado de Marruecos. También a la Fundació Arrels. Una prima de Amine, Nisrine, iba a viajar a Barcelona desde Milán y necesitaba asesoramiento porque ni siquiera sabía a qué puerta llamar.

El viaje de Nisrine

El domingo por la noche Nisrine, después de la preceptiva PCR, aterrizó en Barcelona. Este lunes, acompañada por Beatriz Fernández, abogada de Arrels, Nisrine ha entregado en el juzgado documentación de los dos hermanos para aclarar el malentendido. La jueza ha avisado a los Mossos. Una patrulla ha recogido a Nisrine en la Ciutat de la Justícia y la ha trasladado a la comisaría de Ciutat Vella. Allí ha prestado declaración, ha identificado a Amine como la persona que aparece en la fotografía de la ficha policial y ha explicado por qué su primo usaba el pasaporte de Mochine.

Amine dejó su Marruecos natal hace 4 o 5 años en busca de un trabajo que no hallaba en Khourigba. Posiblemente llegó a Italia a través de Libia y allí se reunió con sus parientes italianos. Como migrante ilegal, no pudo adaptarse. Comenzó una espiral autodestructiva de adicciones y las autoridades italianas acabaron reteniendo su pasaporte marroquí. Hace unos dos o tres meses, un amigo le contó que en Barcelona había más opciones. Fue entonces cuando Amine le pidió a su hermano una fotocopia de su pasaporte para viajar a España. “Creo que el amigo de Barcelona se desentendió de él al llegar”, explica su prima. Sin papeles, sin hablar el idioma, identificado policialmente por los Mossos como Mohcine, sitiado por las restricciones de la pandemia y enganchado al alcohol y a los comprimidos de Rivotril, “cada vez que intentaba volver a Italia, fracasaba”. Acurrucado entre las plantas de la Ciutadella, casi sin alimentarse, sucumbió al paso del temporal Filomena. "Era un ragazzo bravissimo", lo recuerda su prima.

La repatriación

Nisrine, tras declarar en comisaría, ha acudido al Institut de Medicina Legal de Catalunya, que este lunes ha confirmado que tanto Amine como Mohamed, el otro sintecho fallecido en la Barceloneta el 11 de enero, sufrieron hipotermia. Nisrine ha identificado visualmente el cadáver de Amine, ha firmado un documento que lo acredita y ha salido del edificio judicial. Después ha informado a sus tíos de que había visto a su hijo sin vida, de que estaba allí. Y se ha echado a llorar.

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Nisrine, acompañada de Mareim, una amiga que reside en Barcelona, en la Cuitat de la Justícia.

/ GUILLEM SÁNCHEZ

El juzgado ha ordenado a los Mossos contrastar las huellas dactilares del cadáver con las que constan de Amine a las autoridades marroquís. Si este último trámite confirma oficialmente el reconocimiento visual de Nisrine, se iniciará la repatriación de los restos mortales del joven de 27 años sin hogar, y sin nombre, muerto en el parque de Barcelona. De profundas creencias musulmanas, enterrar a su hijo cerca de casa es de vital importancia para los padres, urgente para comenzar un duelo lleno de fronteras burocráticas como las que atraparon a Amine.