Ir a contenido

CRISIS MIGRATORIA

Andalucía desvía a 39 marroquís al CIE de Barcelona ante la saturación de sus centros

Marruecos sólo acepta la devolución inmediata de 25 personas al día, por lo que el resto deben esperar en centros

Julia Camacho

Voluntarios de Cruz Roja ayuda a inmigrantes subsaharianos recién desembarcados en Motril, donde los desembarcó Salvamento Marítimo.

Voluntarios de Cruz Roja ayuda a inmigrantes subsaharianos recién desembarcados en Motril, donde los desembarcó Salvamento Marítimo. / Efe / Pedro Feixas

La red asistencial para acogida de inmigrantes en Andalucía está ya al límite. Solo en la última semana se han contabilizado 2.400 personas, que se suman a los más de 4.500 recibidos sólo en el mes de julio. Cerca de 21.000 en lo que va de año. La falta de sitio para atenderlos en el litoral andaluz ha provocado que las fuerzas de seguridad los envíen en los últimos días a otros puntos del país, como Córdoba,  Extremadura en incluso a Barcelona.

 En el caso de los marroquíes, con cuyo país hay convenio de devolución, el trámite que debería ser rápido se ha dilatado por el aumento de los inmigrantes. Ante el embudo formado porque Marruecos sólo acepta devoluciones de un grupo de 25 personas cada día, 39 inmigrantes llegados en las últimas horas recalaron este sábado en el CIE de Barcelona a la espera de poder retornar a su país

Ante este escenario, el ministro de Interior Fernando Grande Marlaska, que insiste en reclamar una solución europea, negó ayer en Algeciras que hubiera un “colapso migratorio” y aseguró que se trata de una “situación excepcional controlada y controlable”.

Los inmigrantes marroquíes y del resto del Magreb son los primeros en ver frustrado su sueño de una vida mejor debido a los convenios de expulsión con sus países de origen. Por eso son los primeros en cambiar la cara cuando ven acercarse a las embarcaciones de Salvamento Marítimo en pos de su rescate, o los primeros también en salir a la carrera si tocan tierra.

Salvo los menores, que quedarán bajo la tutela de la Junta de Andalucía, el resto sabe que su futuro pasa por el ferry de vuelta a Marruecos. Pero el goteo continuo de las últimas semanas ha convertido este trámite de expulsión en un cuello de botella.

Al CIE, sólo lols marroquíes

Cuando llegan a puerto tras ser rescatados, todos los inmigrantes reciben una primera atención sanitaria y pasan a disposición policial para ser identificados y recibir la orden de expulsión. Con las llegadas masivas, el trámite se ralentiza, por mucho que se habiliten pabellones deportivos como improvisadas comisarías con capacidad para 300 personas.

A eso se suma además que Marruecos solo acepta devoluciones en grupos de 25 personas en cada turno, ya que tiene que comprobar la identificación realizada por la Policía española y verificar sus antecedentes policiales y penales.

Con la saturación actual de todas las dependencias de acogida, la Policía ha optado por enviar a los CIE del resto del país sólo a los marroquíes a la espera de ser devueltos, ya sea en ferry desde Algeciras o en avión desde Madrid o Barcelona. Fue lo ocurrido este fin de semana, cuando los marroquíes recién llegados han sido conducidos al aeropuerto de Jerez bajo escolta policial para volar a Barcelona y esperar allí la expulsión.

El resto de inmigrantes, de origen subsahariano, espera bajo el manto de oenegés como Cruz Roja. Pero también ellas están al límite, tanto en la atención inicial como en la posterior. Sus hostales, albergues y pisos de acogida en el Sur están al máximo.

Naves industriales para aoger a los recién llegados

Los ayuntamientos de la zona han abierto de emergencia naves industriales para atenderlos, lo que ha permitido que las 649 personas que esperaban a bordo de algunas de las embarcaciones de Salvamento Marítimo durmiendo en cubierta –sin cuartos de baño– o incluso en mantas sobre el muelle puedan bajar a tierra. Ayer, más de 1.000 personas esperaban todavía para pasar el trámite de identificación policial.

Algunas parroquias se han convertido también en improvisados centros de solidaridad a los que los vecinos llevan material de aseo, ropa y alimentos para los inmigrantes, mientras que los supermercados de la zona y los consistorios reparten cientos de litros de agua, leche, zumo y galletas.

Muchos vecinos echan una mano con lo que pueden, ya sea material u horas extra. El gobierno ha anunciado la entrada en funcionamiento esta semana de dos centros, uno como centro policial en San Roque con 600 plazas y otro como espacio de acogida en Chiclana, con capacidad para otras 500 personas. Pero dadas las magnitudes del fenómeno, las oenegés ya avisan de que en apenas unos días habrá que buscar nuevas soluciones.