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49 desaparecidos por el naufragio de una patera en aguas de Almería

Salvamento Marítimo logra rescatar a tres supervivientes, de entre 17 y 25 años

JULIA CAMACHO / SEVILLA

Rescate de unos inmigrantes en el Mar de Alborán, el pasado sábado.

Rescate de unos inmigrantes en el Mar de Alborán, el pasado sábado. / ALBA FREIXAS / EFE

El mar Mediterráneo ha vuelto a convertirse en una gran fosa común para los inmigrantes que se lanzan al agua en busca de una vida mejor, en muchos casos sin guerras de por medio. El naufragio de una patera a 28 millas (44 kilómetros) al oeste de la isla de Alborán, en aguas próximas a Almería, deja al menos 49 inmigrantes desaparecidos a los que se da por muertos después de permanecer dos días a la deriva a merced de olas de más de tres metros. Solo tres jóvenes, un chico de 17 años y dos de 25, han sobrevivido al naufragio aferrados a la embarcación de goma semihundida con uñas y dientes.

Fuentes de Salvamento Marítimo han explicado que, sobre las 10 de la mañana, la Helimer 211 localizó a la zodiac de goma, partida y desinflada, con tres jóvenes agarrados a ella y luchando contra las olas. Los supervivientes fueron izados al helicóptero y trasladados en torno al mediodía al aeropuerto de Almería con síntomas de hipotermia y en estado de shock. Según los primeros testimonios, aunque llevaban chalecos salvavidas, una ola volcó la embarcación y cayeron todos al agua. “Les hemos visto morir”, han relatado los supervivientes, aún traumatizados por la experiencia, por lo que las oenegés reclaman que se cumpla la directriz del Defensor del Pueblo y se les aplique el protocolo de víctimas de tragedias múltiples antes de iniciar el proceso de expulsión.

JÓVENES Y ADOLESCENTES

Desde la asociación Caminando Fronteras explican que los ocupantes de la patera eran jóvenes y adolescentes subsaharianos procedentes de Guinea, Gambia y Mali, en algunos casos con apenas 14 años. La mayoría llevaban meses ocultos en los montes de Marruecos esperando una oportunidad para cruzar a Europa. Muchos de ellos, insisten desde la oenegé, con un perfil de asilado al huir de zonas en conflicto bélico.

La organización apunta que en este siniestro se confabularon dos elementos: la mala climatología, con enormes olas, y los fuertes controles militares para frenar las protestas que se registran estos días en el norte de Marruecos. Para esquivarlos, las mafias cambiaron en varias ocasiones el lugar de salida de los inmigrantes, lo que dificultó que se iniciara la búsqueda en un área concreta y hubiera que rastrear desde Cartagena hasta Gibraltar. Según estas fuentes, los inmigrantes comunicaron inicialmente que saldrían de Alhucemas, pero posteriormente señalaron un punto entre esta ciudad y Nador, aunque más tarde tampoco confirmaron este extremo. El contacto se perdió horas después. 

Un Estrecho con más de 6.000 cadáveres

El escasa distancia entre África y Europa ha sido una trampa mortal para miles de inmigrantes en las últimas dos décadas. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) eleva a 6.000 los inmigrantes fallecidos cuando intentaban alcanzar las costas andaluzas por el Estrecho de Gibraltar a bordo de pateras o de embarcaciones de juguete.

Las cifras, respaldadas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), podrían ser sin embargo el triple, dado que el mar no siempre devuelve los cuerpos. “Por cada persona que se comprobado su fallecimiento, de otras dos no se supo nunca”, puntualizan. El peor momento fue 2006, con la crisis de los cayucos, cuando se ahogaron 1.167 personas. Y las políticas “asesinas” de cierre de fronteras, denuncian, no disuaden a quien se juega la vida en otras costas. Solo entre 2014 y 2017, el Mediterráneo se tragó casi 16.000 vidas.