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Historias Importantes

Más silencios compartidos y menos frases hechas para superar el duelo

La psicóloga Elena Angulo destaca la importancia de la escucha activa y el apoyo sin juicios para que los mayores aprendan a convivir con el dolor tras una pérdida significativa

La psicóloga Elena Angulo junto con Neus y Dolors, usuarias del taller de duelo organizado en Barcelona.

La psicóloga Elena Angulo junto con Neus y Dolors, usuarias del taller de duelo organizado en Barcelona. / Fundación La Caixa

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Patricia López Avilés

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“Me di cuenta de que o me iba o seguía viviendo, y, si seguía viviendo, tenía que vivir con todas las consecuencias”. Flora Solé resume así una decisión a la que llegó después de atravesar pérdidas muy difíciles: sus dos hijos murieron por enfermedad. “Cuando murió la mayor a los 30 años por un cáncer de mama me pasé un mes llorando sin parar”, recuerda. Los acompañó hasta el final, en casa: “Es muy duro, pero ahora me toca sobrevivir a esto”.

El duelo puede aparecer ante muchas pérdidas, no solo ante la muerte de un ser querido. Además, en las personas mayores pueden acumularse despedidas y cambios como pérdidas de salud, de capacidades, de relaciones o de etapas vitales.

Para acompañar estos procesos, la Fundación La Caixa ha impulsado en sus centros de personas mayores charlas de sensibilización y talleres de la Escuela de Cuidadores, a través del programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas.

En el Espacio Fundación La Caixa Sant Lluís de Barcelona, una de estas sesiones reunió a personas mayores para hablar sobre ‘El duelo a lo largo de la vida’. Entre ellas estaban Neus Ballabriga, Dolors García y Flora Solé, usuarias habituales del centro. La charla, guiada por Elena Angulo, psicóloga clínica del Equipo de Atención Psicosocial del Hospital Clínic, buscaba abrir un espacio para hablar, compartir experiencias, poner nombre a lo que se siente y resolver dudas.

Neus, Flora y Dolors, asistentes al taller de duelo organizado en el Espacio Fundación La Caixa Sant Lluís.

Neus, Flora y Dolors, asistentes al taller de duelo organizado en el Espacio Fundación La Caixa Sant Lluís. / Fundación La Caixa

Compartir silencios

“El duelo es un proceso natural de adaptación a una pérdida significativa”, explica Angulo. Y las pérdidas pueden ser muy distintas: una separación, una pérdida inesperada de salud o incluso dejar atrás el país de origen. En todos los casos, la persona debe aprender a vivir sin aquello que antes formaba parte de su vida.

Neus Ballabriga lo sabe bien, ya que, desgraciadamente, su hija murió a los 20 años en un accidente: “Fue el golpe más duro de mi vida”, afirma. A aquella pérdida se han sumado otras, entre ellas una reciente pérdida de visión. Pero Neus también pone el foco en algo sencillo que puede marcar la diferencia cuando alguien atraviesa un duelo: “Un silencio compartido, una visita rápida o una llamada siempre ayudan”.

Porque acompañar no significa tener una solución para el dolor, “en momentos así, lo que más necesitan las personas es sentirse validadas y reconocidas, estar acompañadas y contar con un apoyo emocional sin juicios”, señala Angulo. Tampoco existe una única manera de vivir un duelo, puesto que la salud física y mental, la capacidad de resiliencia, la espiritualidad y las experiencias previas influyen en cómo cada persona afronta una pérdida.

Dolors García perdió a su marido después de 50 años de matrimonio y poco después murieron también sus padres, con quienes convivía. Para ella, el apoyo de su familia fue fundamental: “Mis hijos y mis nietos me han dado cariño y compañía, y he podido hablarlo mucho con ellos”, explica.

Imagen de los asistentes al taller de duelo.

Imagen de los asistentes al taller de duelo. / Fundación La Caixa

Flora también encontró en su entorno una forma de continuar. Después de más de 40 años viviendo en Valencia, se trasladó a Barcelona junto a su marido cuando se jubilaron: “Allí estábamos muy solos. Aquí tengo a mis sobrinas, mi cuñada y mi hermana. Estamos un poco más acompañados”, cuenta. Acudir al Espacio Fundación La Caixa Sant Lluís también forma parte de su manera de seguir adelante, allí participa en grupos de apoyo con la psicóloga, hace natación y ejerce como voluntaria.

“Intento transformar la rabia en amor a los demás, en hacer cosas para otras personas”, comenta. Como explica, no se trata de tapar la pena, sino de aprender a convivir con ella: “Esto te ayuda a sentirte mejor, a sacar la pena, no a taparla. Te ayuda a seguir viviendo”.

Una manera de sostenerse

Acompañar un duelo tampoco consiste en apresurar a quien sufre, “es importante acompañar con empatía, escuchar de forma activa, facilitar la expresión emocional y evitar frases hechas y consejos”, apunta Angulo. A veces basta con respetar los tiempos de la otra persona y hacerle saber que estás ahí.

Los procesos no siempre avanzan de la misma manera. La psicóloga advierte de que una intensidad emocional que impida llevar una vida normal, la negación de la pérdida o un aislamiento extremo pueden indicar que hace falta ayuda profesional. “Un duelo complicado es un proceso psicológico, no un fracaso. Por eso es importante pedir ayuda”, insiste.

En este proceso, los centros de personas mayores pueden convertirse también en espacios de encuentro donde se crean vínculos, se comparten experiencias y se combate el aislamiento. Para Neus, el espacio Sant Lluís es “como un anexo de mi vida en casa”: “Vienes aquí, pasas tiempo con las compañeras, hablas con la gente y aprendes mucho”.

Para las tres compañeras, acudir al centro es mucho más que llenar el tiempo haciendo actividades. Es una manera de sostenerse, de compartir, de no quedarse solas con el dolor: “Ahora me apunto a un bombardeo. Soy voluntaria, voy a grupos de apoyo con la psicóloga, hago natación…”, explica Solé.

La Fundación La Caixa cuenta con 634 centros propios y conveniados con distintas administraciones en todo el territorio español. En el último curso ha organizado más de 19.000 actividades, con más de 550.000 participantes. Entre ellas se encuentran iniciativas como estas, pensadas para acercar herramientas y acompañamiento a personas mayores que atraviesan situaciones de fragilidad emocional o social.