Informe sobre aporafobia
La mitad de las personas sin techo de Barcelona sufrieron violencia física en 2025
Un estudio de la Fundació Arrels recoge que el 42% de las mujeres en situación de calle denuncia haber sufrido algún tipo de agresión sexual
Ocho de cada 10 personas sin hogar ha sufrido agresiones o discriminaciones
El sinhogarismo femenino crece en Barcelona: “Vivir en la calle acumula muchos traumas, especialmente para las mujeres”

El campamento de dos personas sin hogar, sobre la ronda Litoral de Barcelona / MANU MITRU / EPC
Vivir en la calle implica mucho más que no disponer de una vivienda. Las personas sin hogar están expuestas diariamente a robos, agresiones, amenazas, insultos y situaciones de discriminación. Un informe de Arrels Fundació revela que el 83% de las personas que viven en la calle en Barcelona ha sufrido algún delito, agresión o discriminación desde que se encuentra en esta situación. Los datos también muestran la dificultad para denunciar estas situaciones. Dos de cada tres victimizaciones no llegan a denunciarse, principalmente porque las personas afectadas consideran que hacerlo "no sirve de nada". El estudio destaca también la especial vulnerabilidad de las mujeres: el 41,4 % afirma haber sufrido agresiones sexuales.
Más en las mujeres
Los robos de dinero, pertenencias o documentación son la forma de victimización más frecuente y afectan al 80 % de las personas encuestadas. Sin embargo, los problemas no se limitan a las pérdidas materiales. El 61,6 % asegura haber sufrido insultos, humillaciones o amenazas, mientras que el 48,4 % afirma haber sufrido algún tipo de agresión física. Además, aproximadamente, una tercera parte de las personas encuestadas ha sufrido discriminación o agresiones en espacios públicos o ha visto restringido su acceso a determinados establecimientos.
Los datos muestran importantes diferencias entre hombres y mujeres. Las mujeres que viven en la calle presentan porcentajes más elevados en prácticamente todas las formas de violencia, especialmente en agresiones sexuales, coacciones, agresiones físicas y discriminación. Uno de los datos más destacados es que el 41,4% de las mujeres encuestadas afirma haber sufrido agresiones sexuales, frente al 4,6 % de los hombres. El informe señala la necesidad de tener en cuenta estas diferencias a la hora de desarrollar medidas de prevención y protección.
La edad también influye en el tipo de violencia. Las personas más jóvenes presentan niveles elevados de robos, mientras que las franjas intermedias registran más agresiones, coacciones y discriminaciones. Entre las personas mayores de 55 años disminuyen algunas formas de violencia directa, aunque los robos continúan siendo frecuentes.
Pocas denuncias
Uno de los principales problemas señalados por el estudio es la infradenuncia. Aproximadamente dos de cada tres de estas situaciones violentas no llegan a denunciarse, y el principal motivo es la percepción de que denunciar no sirve de nada. "Muchas veces, las personas que viven en la calle ya están acostumbradas a que las traten con rechazo", apunta también la responsable del equipo jurídico de Arrels, Eva Hobeich.
Las dificultades para denunciar varían según el grupo. Entre las mujeres destaca la desconfianza hacia la policía y la justicia, mientras que entre las personas jóvenes aparecen dificultades para saber cómo realizar una denuncia. En el caso de las personas mayores de 55 años predomina la sensación de que denunciar no tendrá utilidad. Esta falta de denuncias dificulta conocer la verdadera dimensión de la violencia y de la aporofobia contra las personas que viven en la calle.
Más protección y acceso a la vivienda
Ante esta situación, Arrels Fundació reclama mejorar la detección de las agresiones motivadas por aporofobia, reforzar la formación de los cuerpos de seguridad y mejorar la coordinación entre policía, justicia, servicios sociales y entidades especializadas. La entidad también considera necesario mejorar la recogida de datos y desarrollar medidas específicas para mujeres, jóvenes y personas mayores que viven en la calle.
El informe señala, además, que la respuesta no puede limitarse al ámbito policial. Reducir el tiempo que las personas permanecen en la calle mediante el acceso a una vivienda digna y estable también puede contribuir a reducir su exposición a situaciones de violencia y vulnerabilidad.
Victimización y aporofobia
El estudio también diferencia entre los conceptos de victimización y aporofobia. Según Arrels, no todas las agresiones sufridas por una persona que vive en la calle tienen necesariamente una motivación aporófoba, es decir, de odio manifiesto contra las personas pobres. La victimización, por otro lado, está relacionada con la exposición y vulnerabilidad que implica vivir en la calle. El 24,7 % de las personas encuestadas, sin embargo, ve aporofobia en las agresiones sufridas. El informe también señala que esta motivación aparece de forma minoritaria en las estadísticas judiciales oficiales.
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