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Quemada en un cajero

20 años del asesinato de Rosario Endrinal en Barcelona: el odio al pobre y el sinhogarismo femenino siguen al alza

En un acto de recuerdo a la sintecho quemada viva en un cajero de Barcelona, entidades sociales y expertos alertan de que la mayoría de agresiones a mujeres sin hogar se producen a plena luz del día y en espacios concurridos

Fiscalía alerta del aumento de delitos por aporofobia 20 años después del crimen de Rosario Endrinal

Inaugurado el centro Rosario Endrinal para mujeres sin hogar en Barcelona

Elena Sala, directora del área social de ASSÍS; Lídia Pitarch, sergento de la Guàrdia Urbana y doctora en Derecho Global y Seguridad Humana; Albert Sales, coordinador del área de Derechos Sociales y Políticas Públicas del Institut Metròpoli

Elena Sala, directora del área social de ASSÍS; Lídia Pitarch, sergento de la Guàrdia Urbana y doctora en Derecho Global y Seguridad Humana; Albert Sales, coordinador del área de Derechos Sociales y Políticas Públicas del Institut Metròpoli / Norma Vidal / ACN

Pau Lizana Manuel

Pau Lizana Manuel

Barcelona
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Tal día como hoy hace 20 años, Ricardo Pinilla, Oriol Plana y Juan José M. –que por aquel entonces era menor– quemaron viva a Rosario Endrinal, una mujer sin hogar que dormía en un cajero de La Caixa del barrio de Sant Gervasi de Barcelona. Durante la tarde de ese 15 de diciembre, Pinilla y Plana entraron varias veces en la sucursal bancaria e increparon y agredieron a Endrinal repetidamente hasta que esta, finalmente, pudo zafarse y echar el pestillo. De madrugada, y tras pasar la noche de fiesta, el menor pidió a Endrinal que abriera la puerta, momento en que los otros dos agresores aprovecharon para entrar, rociar a Endrinal con un líquido disolvente que habían conseguido de una obra y prenderle fuego tirándole un cigarrillo

Endrinal fue trasladada al hospital Vall d’Hebron, donde acabó falleciendo dos días después. Pinilla y Plana fueron condenados a 17 años de cárcel y a pagar tanto indemnizaciones a la familia de Endrinal como a La Caixa, por los daños a su sucursal. Pinilla, tras once años entre rejas, salió de prisión en 2016 y pidió perdón. "Yo era un adolescente perdido, con infinidad de carencias, que me adentré en una etapa de violencia gratuita a la que puse punto final dando muerte a una persona. Era una indigente, pero qué más da, era una persona", recordó en un acto en 2017.

Sin embargo, 20 años después del crimen que puso en el foco mediático la situación de las personas sin hogar y la aporofobia –el rechazo hacia los pobres–, asociaciones y expertos advierten de que ambos fenómenos siguen al alza. "La fiscalía alerta que los delitos por aporofobia aumentan y continúan sin denunciarse en la mayoría de ocasiones", ha recordado el polítologo Carlos A. Foguet, el encargado de moderar la mesa redonda ‘Memoria y lucha: 20 años del asesinato de Rosario Endrinal', organizada este lunes por la asociación ASSÍS.

“Más allá de la visibilización del fenómeno, y del hecho que el sinhogarismo no ha dejado de crecer, ha cambiado poca cosa”

Elena Sala

— Directora del área social de ASSÍS

"Más allá de la visibilización del fenómeno, y del hecho que el sinhogarismo no ha dejado de crecer, ha cambiado poca cosa", ha resumido la directora del área social de ASSÍS, Elena Sala, que ha querido hacer hincapié en cómo la situación es todavía más complicada cuando el fenómeno afecta a las mujeres. “Que una mujer esté en la calle implica vulnerar todas las normas sociales que tienen impuestas”, ha explicado Sala.

"Nos adaptamos mejor a la precariedad, y estamos más dispuestas a pasar por situaciones muy extremas para evitar la calle o salir rápidamente", ha señalado Sala, algo que, a la vez, hace más difícil conseguir una fotografía completa del fenómeno del sinhogarismo femenino. El último informe de la Generalitat sobre el fenómeno, de hecho, aseguraba que las mujeres han pasado de representar el 19% de las personas sin hogar a un 42% en tan solo diez años.

Sensación de impunidad

Los informes que ASSÍS realiza cada año con los datos de las personas sin hogar que atiende también revelan el delicado estado de la situación. "La mayoría de las agresiones a mujeres sin hogar se producen a plena luz del día y en espacios concurridos", ha asegurado Sala, que achaca el dato a una sensación generalizada de impunidad.

Lídia Pitarch, sargento de la Guardia Urbana de Barcelona y doctora en Derecho Global y Seguridad Humana, ha criticado la lentitud legislativa: "El asesinato de Endrinal ocurrió en 2005, pero no fue hasta 2021 cuando se incluyó explícitamente la aporofobia como delito de odio en el Código Penal, y aún seguimos teniendo una ley de igualdad de trato de 2020 que no se ha desarrollado en ordenanzas ni en mecanismos de denuncia administrativa", ha recordado.

Pitarch ha advertido de que muchas agresiones quedan impunes o se diluyen judicialmente, y que las personas sin hogar "las normalizan porque las sufren a diario". Esto provoca una infradenuncia muy elevada, agravada por el miedo a represalias o por la falta de testigos. Para poder demostrar que una persona actuó por odio, se necesitan testigos –o vídeos como el que se grabó en la sucursal de La Caixa de Sant Gervasi– que puedan dar fe de ello. "Muchas veces, los vecinos no quieren hablar o, incluso, nos piden que saquemos a esa persona de ahí", lamenta Pitarch.

Los testigos son fundamentales para esclarecer si existe o no delito de odio en un crimen

El comportamiento de estos vecinos está estrechamente relacionado con un "proceso de individualización", impulsado en gran parte por las redes sociales, en palabras del coordinador del área de Derechos Sociales y Políticas Públicas del Institut Metròpoli, Albert Sales. El investigador, que también participó en el último informe publicado por el CETIS, ha querido recordar que el problema del sinhogarismo es un problema de vivienda resumiendo esta correlación en un solo dato: "En Estados Unidos, en las ciudades donde más rápido sube el precio del alquiler, es donde hay más personas durmiendo en la calle".

Pitarch también se ha mostrado especialmente preocupada por redes sociales como TikTok: "Me preocupa la juventud y cómo proliferan contenidos que cosifican a las personas sin hogar como sucias, delincuentes o violentas", ha señalado. Ha recordado retos virales humillantes del pasado, como el de un joven que ofreció galletas Oreo rellenas de pasta de dientes a personas sin hogar, y ha advertido de que este tipo de episodios pueden repetirse en formas más violentas, fracturando aún más a la sociedad.

La receta de Sales para erradicar el sinhogarismo, algo que dice que es posible, pasa por un cambio de mentalidad. "Lo que no funciona es lo que se ha hecho siempre, condicionar la asistencia" a una serie de requisitos, ha explicado. "Lo que sí se necesita es una renta garantizada más generosa y menos condicional, lo demuestran todos los estudios", ha sentenciado. 

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