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Recuento anual

La Fundació Arrels cuenta 1.982 personas durmiendo en la calle en Barcelona, casi 200 más que el ayuntamiento

Es la cifra más alta jamás registrada por la entidad y supone un aumento del 43% respecto a 2023

Por primera vez, Sants-Montjuïc supera a Ciutat Vella como el distrito donde pernoctan más personas en el espacio público

Barcelona registra un récord de personas sin hogar: 1.784 personas durmieron en la calle en noviembre

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Una persona duerme frente a la entrada de un párking en Barcelona, el pasado miércoles

Una persona duerme frente a la entrada de un párking en Barcelona, el pasado miércoles / Jordi Otix

Pau Lizana Manuel

Pau Lizana Manuel

Barcelona
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El recuento de personas durmiendo en la calle que la Fundació Arrels realizó la noche del miércoles pasado ha arrojado otro dato desalentador a la problemática cada vez más importante que el sinhogarismo representa en Barcelona. Los más de 600 voluntarios que, coordinados por la organización, peinaron todas las calles de Barcelona encontraron a 1.982 personas en situación de calle.

Es la cifra más alta que ha registrado nunca la entidad y representa un aumento del 43,2% respecto del 2023, cuando se realizó el último recuento y la fundación detectó a 1.384 personas. Además, la estimación de Arrels supera en 198 las personas que, según el ayuntamiento, pernoctaron en el espacio público durante el mes de noviembre. Los equipos de calle de los servicios sociales municipales detectaron 1.784 personas.

La propia fundación, además, considera que los datos recopilados solo indican "una cifra de mínimos". Y es que los voluntarios que se echaron al asfalto el pasado miércoles no pudieron acceder a los parques de la ciudad –cerrados por la noche– ni tampoco barrer la totalidad de algunas zonas como Montjuïc. El recuento no recoge tampoco las 100 personas que desde el día 2 de diciembre han podido acogerse al dispositivo invernal del ayuntamiento ni tampoco a las 536 –entre las cuales 97 menores– que viven en asentamientos de barracas o en locales ocupados de la ciudad.

Este año, eso sí, los voluntarios de Arrels han recorrido el aeropuerto, donde se han encontrado con 63 personas sin hogar. Poco después de hacer pública la cifra, el Ayuntamiento del Prat ha revelado que, según sus equipos de calle, la nueva normativa de AENA que exige tarjetas de embarque para entrar a las terminales ha dejado alrededor de los edificios aeroportuarios a 77 personas, tal y como ha avanzado SER Catalunya. "Se está vetando la entrada de forma aleatoria y discriminatoria", ha asegurado la directora de la Fundación Arrels, Beatriz Fernández.

Los voluntarios de Arrels no pudieron acceder a parques ni recorrer la totalidad de Montjuïc

Una fotografía en movimiento

El recuento de la fundación también pone cara y ojos a una tendencia que era cada vez más evidente: las personas sintecho se han desplazado hacia zonas situadas en los márgenes de Barcelona o puntos con una gran presencia de naves industriales. La fundación señala también lugares en los que tradicionalmente no se encontraban demasiadas personas viviendo en la calle y que sin embargo ahora concentran a poblaciones importantes, como Montjuïc, la Zona Franca, el Bon Pastor u Horta.

Así, y por primera vez desde que Arrels realiza el recuento, Ciutat Vella ya no es el distrito donde duermen más personas en la calle. Mientras que en el casco antiguo de la ciudad los voluntarios se encontraron con 372 personas en situación de calle, en Sants-Montjuïc dormían al raso 489 personas. Es un ascenso fulgurante del 134% respecto al 2023.

Tras Sants-Montjuïc, encabezan la lista el Eixample (389 personas), seguido por Ciutat Vella y Sant Martí (335). También aumentan las cifras respecto al último recuento en Les Corts (74 personas en 2025 frente a las 34 de hace dos años), en Horta-Guinardó (44 personas y un aumento del 50%), Gràcia (67 personas, 10 más que en 2023) y Sant Andreu (60 personas frente a las 49 de hace dos años). Las cifras se mantienen muy estables en Nou Barris, donde se detectaron 2 personas menos que en 2023 y solo cae considerablemente el regitsro en Sarrià-Sant Gervasi, donde duermen al raso 68 personas (10 menos que en 2023).

En Sants-Montjuïc duermen en la calle 489 personas, un 134% más que en el último recuento

En conjunto, en 47 de los 73 barrios de Barcelona el número de personas durmiendo en la calle ha aumentado respecto al 2023. La fundación achaca las variaciones territoriales de su diagnóstico a actuaciones como el desalojo de personas sintecho de parques como el de la Ciutadella, el de la Estació del Nord o el de Joan Miró.

Nuevas dinámicas

Aunque el recuento del miércoles pasado se limitaba a cifrar las personas que duermen al raso en Barcelona, Arrels asegura que el barrido permitió determinar nuevas dinámicas de las personas en situación de calle. Así, detectaron varios agrupamientos de personas sintecho que dormían en tiendas de campaña en distintos puntos de la ciudad.

Además, el desplazamiento de estas personas a los márgenes de la ciudad complica en muchos casos su acceso a recursos de atención social. No solo por la lejanía a recursos muncipales, sino también porque los movimientos interrumpen el seguimiento que entidades como Arrels llevan a cabo. "Nosotros, a priori, sabemos donde están... Que se muevan nos dificulta seguir a la persona", ha explicado Fernández.

Arrels pide más coordinación entre administraciones y la aprobación de la ley contra el sinhogarismo de la Generalitat

Un discurso incriminatorio

Fernández ha asegurado que una de las principales consecuencias de este aumento de personas sin hogar son los discursos y las políticas que criminalizan a este sector de la población. "Hacen un 'pack': sinhogarismo relacionado con seguridad y delincuencia", ha lamentado Fernández, que asegura que pensaban que ese tipo de discurso "estaba un poco más superado". "Ha vuelto el discurso de que si quiere, pueden y no siempre es así", ha defendido.

"Hacer actuaciones de limpieza y seguridad para paliar el sinhogarismo es estigmatizante, no soluciona el problema y, de hecho, lo agrava", ha añadido la directora Fernández.

Así las cosas, Arrels pide abrir espacios de baja exigencia –es decir, que no pidan ningún tipo de documento identificativo a las personas sin hogar– en todos los distritos de la ciudad. Esta propuesta responde, precisamente, a medidas como las del ayuntamiento de Vic que deliberadamente complican los procesos de empadronamiento; o las de Martorell, que multa a aquellas personas que rellenan botellas en las fuentes de la vía publica. "En un mundo ideal" no harían falta estos centros porque, "como establece la ley", "todo el mundo que pueda demostrar que está viviendo en un municipio debería de estar empadronado", ha defendido Fernández.

La entidad también aboga por planificar soluciones de vivienda específicas para personas que viven en la calle o modificar la normativa de la Mesa de Emergancias Sociales de Barcelona para que las personas sin hogar puedan acceder a una solución residencial a través de este canal.

La fundación, en consonancia con lo que la comisionada de Acción Social del Ayuntamiento de Barcelona Sònia Fuertes reclamó recientemente en declaraciones a EL PERIÓDICO, pide más coordinación entre las administraciones y aprobar la ley de lucha contra el sinhogarismo que ya lleva cuatro años en trámite en el Parlament de Catalunya.

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