Entrevista

"Dejamos a los niños solos durante horas con el móvil y un algoritmo diseñado para enganchar"

El periodista David Bassa y la especialista en Educación Mediática Marta Narberhaus publican 'Pantalles; que no et dominin!', una guía práctica para adolescentes

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Adolescentes, móviles y escuela: radiografía de una revuelta

David Bassa y Marta Narberhaus, autores de 'Pantalles, que no et dominin!',

David Bassa y Marta Narberhaus, autores de 'Pantalles, que no et dominin!', / Joan Cortadellas

Helena López

Helena López

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Les hablan directamente a ellos, a los adolescentes, de tú a tú. "Los que se pasan muchas horas solos en casa con el móvil son ellos", coinciden el periodista David Bassa y la especialista en Educación Mediática Marta Narberhaus, autores de 'Pantalles, que no et dominin!'. Se trata de una guía práctica para niños y niñas a partir de 11 años –aunque por qué no antes– en formato cómic, con ilustraciones de Kim Amate y editado por Bindi Books.

-D. B.: El objetivo es empoderarles para que tengan capacidad de gestión. Porque hay un punto ciego en la educación de los hijos hoy día, y ese punto ciego lo ocupan las pantallas. Todas las horas que están solos, en las que no hay nadie, ni los padres, ni los docentes, ni la administración, y donde sí están las pantallas y un algoritmo diseñado para engancharte. 

Hay un punto ciego en la educación de los hijos que es ocupado por las pantallas

-¿A quién le regalarían este libro?

-D.B: Lo hemos escrito para los adolescentes, pero también lo están leyendo maestros y padres que nos dicen que les ha ayudado para entender que lo que le pasa a su hijo es algo que tiene explicación. Mis hijos tienen 13 y 12. El de 12, que es el que se lo leyó primero, es muy poco lector, como la gran mayoría de compañeros de su generación. Y este libro se lo pulió en dos días, su récord vital, es el que se ha leído más rápido de toda su vida. Lo explico porque me hace ilusión.

-Porque es suyo, ¿no?

-D.B: ¡Qué va! Pero este se lo leyó en dos días y decidió dejar de llevar el móvil al instituto, sin que yo le dijera nada; y fue un orgullo.

-¿Ese es el objetivo del libro?

-D.B: El libro quiere ser una herramienta para ayudar a los adolescentes y a los preadolescentes a gestionar las pantallas. No va dirigido solo a los niños que tienen móvil o a los que no lo tienen; porque, aunque sean más pequeños y no tengan móvil, usan las pantallas. El libro supera el debate sobre móvil sí, móvil no.

-M.N.: No es un tema únicamente de cada uno en su casa, ni únicamente de las escuelas o institutos, sino que es un tema transversal que afecta a todas las criaturas y en el que tenemos que incidir todos y desde distintos lugares.

-D.B: El problema no es el móvil en el instituto, que evidentemente se tiene que gestionar. El problema son las pantallas en todas partes. Los chicos, cuando salen del instituto a las dos y media, llegan a casa y están solos durante muchas horas. Cuando nosotros éramos pequeños, ¿qué hacíamos? Mirábamos la tele y ya nos decían que era la caja tonta. Sin emabargo, la tele es una pantalla pasiva, la diferencia de ahora es que miran pantallas activas, con una dinámica que genera mucha dopamina. El algoritmo de TikTok está creado para buscar el consumo compulsivo generando esa dopamina. Es por eso que los chicos quedan atrapados y les cuesta mucho encontrar el momento de salir de las pantallas. Por eso hacemos el libro.

-¿De ahí el subtítulo ‘que no te dominen’?

-D.B.: Exacto.

-M.N: Hay dos debates paralelos. Por un lado, estaría muy bien poder retrasar la edad en la que les damos el primer móvil. Madurativamente, un niño de 12 años no es un niño de 14 ni uno de 16, y el problema del móvil es ese acceso inmediato y 24 horas a internet. La educación la tenemos que hacer igual, porque el acceso a las pantallas llega por muchas vías. Sin embargo, la iniciativa está bien porque las consecuencias que estamos viendo en adolescentes por el uso excesivo y la adicción a las pantallas son muy graves. Yo trabajo en la universidad y llegan chicos de 18 años con problemas importantes. Muchos de ellos están causados por el aislamiento por haber estado sobreexpuestos a las pantallas desde muy pequeños. En Barcelona, uno de cada dos niños de 11 años ya tiene móvil. Eso quiere decir que hay niños que empiezan mucho antes.

-El problema no es el móvil, es el acceso a internet ilimitado, ¿entonces?

-D.B.: El movimiento este de las familias es muy reactivo. Lo que nosotros decimos en el libro es que las pantallas no son malas por ellas mismas, el reto es saberlas gestionar, y ni los padres, ni los docentes ni la administración sabe cómo hacerlo.

-Por eso habéis decidido hablarles directamente a los chavales, de tú a tú. ¿Os ha costado encontrar el tono?

-M.N: Encontrar el tono era el reto. Porque estudios o informes hay los que quieras. Sin embargo, el reto era bajarlos a un lenguaje que ellos lo entendieran claramente. Intentamos partir de anécdotas, que ellos se puedan sentir familiarizados. 

-Que se reconozcan.

-M.N: Que puedan decir a mí esto me ha pasado. Nosotros les preguntamos directamente varias veces: "¿Te ha pasado?". 

-D.B: Hicimos un gran sobreesfuerzo para masticar mucho el lenguaje, y a la vez buscar un tono que no fuera paternalista o culpabilizador, para que no se sientan juzgados. Partiendo de la base que todos tenemos pantallas, vamos a explicaros qué es lo que os pasa y a daros herramientas. Cada capítulo empieza con casos que sabemos que les pasan constantemente. La teoría la hemos usado para documentarnos, pero todo lo que sale en el libro son casos reales.

-¿Qué ha fallado para que hayamos llegado a este punto?

-M.N: La tecnología va mucho más rápido que la sociedad, es lo mismo que está pasando con la inteligencia artificial. Empezamos a usar herramientas sin tener claro sus riesgos, y de repente nos damos cuenta de que estamos usando aparatos que enganchan mucho más de lo que pensábamos y no éramos conscientes.

-En el libro explican a los chavales que Bill Gates no dejaba usar pantallas a sus hijos.

-D.B: Sí. Steve Jobs, cuando inventó el iPad, no dejó que sus hijos lo usaran. Eso te dice mucho. Si tú vas a Silicon Valley, en el centro de la ciudad, en lugares de paseo, no hay ni wifi; porque tienen muy claro que para la salud mental tienen que haber espacios y momentos 'libres'. 

-M.N: También hay otra cosa más profunda, que es que no nos hemos preocupado de la salud mental en muchos años. Los adultos también estamos fatal. Hablamos mucho de los jóvenes, pero mira cómo estamos nosotros. Las consultas están llenas. Al final es una batalla por la atención. Nos están robando la atención. Una guerra por la atención. Los padres somos el espejo de los hijos. Qué legitimidad tienes para decirles que no estén enganchados si nosotros lo estamos. 

El problema no es tanto qué hago con la pantalla, sino todo lo que dejo de hacer cuando estoy ahí

-El clásico ‘No, no, es trabajo…”

-M.N.: Sí, es así. Pero hay marcha atrás, que es lo que explicamos en el libro. El tema es ponerle conciencia, que es lo difícil. Reconocer que está ocurriendo algo; que hay ciertas señales de alerta para que ellos hagan ese clic y también que el problema no es tanto qué hago con la pantalla, sino todo lo que dejo de hacer cuando estoy ahí. Porque al final somos seres sociales, necesitamos estar en contacto con los demás, movernos…

-¿Cómo sociedad, creen que hemos hecho ese clic?  

-M.N: Yo tengo la sensación que en todo ese movimiento de adolescencia libre de móviles sí ha habido alguna cosa que ha hecho un clic. Porque esto no tiene precedentes, tantas familias organizadas para intentar hacer alguna cosa al respecto. Pero también es verdad que ya era hora. 

-La semana pasada el Departament presentaba la compra de pantallas digitales para todas las aulas de Catalunya. ¿Cómo encaja eso en plena tormenta?

-M.N: En Suecia las han quitado todas. Todas. Y todos los nórdicos van detrás. Nosotros siempre vamos un poco más tarde.

-D.B: Las pantallas no son malas por sí solas, pero hay que educarles en competencia digital. Esa es la clave.

-En principio, en el nuevo currículum, la digitial es una de las competencias.

-M.N: Sí, pero es transversal. No hay una materia que sea competencia digital. Yo estoy en la plataforma por la educación mediática del CAC y esta es una reivindicación de hace muchos años.

La clave es educar en al competencia digital, debería ser una materia troncal

-¿El camino es que fuera una asignatura más, como catalán o inglés?

M.N: Sí. Están saliendo muchas voces de 'yo ya le di el móvil, ¿ahora qué?'; no pasa nada; ahora dale herramientas para ser consciente de qué se pueden encontrar. 

-¿Son optimistas? Desde que empezaron a escribir este libro hasta hoy se han movido cosas.

-D.B.: Sí; el libro lo hacemos desde el optimismo. Hemos llegado a un punto muy cercano al colapso social, todo el mundo está viendo que estamos atrapados en las pantallas. De aquí a unos años nos llevaremos las manos a la cabeza pensando que antes se les daba un móvil a niños tan pequeños.