Lucha contra la discriminación

Las niñas del fútbol también dicen "se acabó": "La desigualdad es abismal, pero no se hace nada"

Isabel Maldonado y Judit Puigtió, de 16 años, dedicaron su proyecto de final de la ESO a mostrar "la inacción ante la conocida discriminación en el fútbol" meses antes del caso Rubiales

Marta Caño, directora de instituto: "Las chicas todavía son excluidas en los partidos de fútbol del recreo"

Isabel Maldonado (derecha) y Judit Puigtió (izquierda), jugadoras del Vallgorguina.

Isabel Maldonado (derecha) y Judit Puigtió (izquierda), jugadoras del Vallgorguina. / ANNA MAS TALENS

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Tienen 16 años y, tras acabar la ESO en el IE Pallerola de Sant Celoni, acaban de empezar en el instituto. En centros distintos, algo que les encoge un poco el corazón. Isabel Maldonado ha comenzado bachillerato científico en el Baix Montseny -el 'insti' del pueblo-, y Judit Puigtió, un ciclo formativo en Cardedeu. Es domingo y las dos amigas van vestidas con la equipación del CF Vallgorguina, club en el que ambas juegan y sienten "como familia".

"En el cole dejé de jugar porque me provocaba inseguridad; había niños que hacían comentarios sobre mi cuerpo, o me decían que no jugaba bien y me ponían siempre de portera, y eso hacía que se me quitaran las ganas; en cambio, cuando entro en nuestro campo [el del CF Vallgorguina], es diferente, siento que somos un equipo, me siento segura", relata Judit, con los ojos brillantes, ilusionada con el partido contra el Europa que les espera esta tarde y con ganas de compartir con quien quiera escucharla -por el momento, vía esta entrevista- el trabajo de final de ESO que hizo a cuatro manos junto a Isabel y que les valió un "assoliment excel·lent". Proyecto, según subrayan en más de una ocasión en el texto, que quiere ser "una carta al mundo, una reclamación y una advertencia para que la gente tome conciencia de que todo el mundo es conocedor de la abismal desigualdad de género en el fútbol y nadie hace nada para cambiarla".

Isabel Maldonado (derecha) y Judit Puigtió (izquierda), dos futbolistas de 16 años de Sant Celoni.

/ ANNA MAS TALENS

El objetivo de su trabajo -que empezaron a preparar y entregaron meses antes del estallido del "se acabó"- era, por un lado, demostrar con infinidad de datos históricos y actuales la desigualdad de género en el fútbol, y, por el otro, evidenciar que está absolutamente normalizada (a través de una encuesta a 100 personas). Su ambiciosa intención era clara: agitar conciencias. Problematizar algo que, a sus ojos de chicas nacidas en pleno siglo XXI, es absolutamente loco, como es que una situación a todas luces tan injusta esté así de asimilada. Ellas ya han hecho el 'clic' y están empeñadas en que el mundo también lo haga.

Mucho más allá del salario

"No son solo los salarios, que por supuesto; el problema es mucho más profundo. Son los horarios de los partidos, el seguimiento de los medios, el cuidado del césped y hasta los propios campos; para los partidos de las chicas parece que con tres hileras de asientos para el público ya esté bien, porque, total, quién va a querer ir a verlas...", relata Isabel, que fue quien, en su día, animó a Judit a jugar a fútbol. "Yo antes hacía patinaje artístico; siempre me han gustado mucho todos los deportes, pero nunca había pensado en apuntarme a fútbol hasta que me convenció Isa", recuerda, agradecida.

Las jóvenes Isabel y Judit, este mes de septiembre en el campo de futbol de Sant Celoni.

/ ANNA MAS TALENS

Isa y Judit son amigas desde primero de ESO, cuando la primera llegó a Sant Celoni. "En mi cole, en Ecuador, era la más rápida de las niñas, y llegué aquí y le pregunté a una compañera quién era la más rápida en este cole. Me dijo que Judit, me acerqué y le dije, 'me han dicho que eres la mas rápida, hagamos una carrera'", explica. "¡Y te gané!", añade Judit, ante la risa cómplice de su amiga. "Bueno, bueno, te gané una vez, un día que estabas lesionada", ríen.

Siempre con el "es un broma"

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En estos cuatro años, hasta llegar al momento dulce que viven ahora en el Vallgorguina, con una entrenadora que las tiene encandiladas -"estudia en la universidad, juega en primera y entrena a niñas, ¡hace todo lo que yo querría hacer!", dice Isabel-, han tenido que aguantar muchas "bromas" de sus compañeros. "Siempre son 'bromas', te dicen que no te enfades, pero lo sueltan", apunta Judit. "Recuerdo que hasta el día que entregamos el trabajo, que se titula 'Igualdad de género en el fútbol: una investigación sobre el conocimiento y la falta de acción', un niño vio el título en la pantalla del portátil y dijo 'Buah, igualdad de género' y se rio", señalan.

Isabel y Judit, en el campo de futbol de Sant Celoni (Barcelona).

/ ANNA MAS TALENS

En cuanto al tsunami vivido en el último mes, tras la victoria de España en el Mundial el pasado 20 de agosto -hace solo un mes, aunque parezca un siglo- y el "se acabó" protagonizado por las jugadoras que han dicho basta a injusticias y abusos, Judit e Isabel son optimistas, pero prudentes. Ven que el hecho de que las niñas tengan referentes como las ganadoras del Mundial -o su entrenadora en el Vallgorguina- es muy positivo, y "se están abriendo más las puertas", pero insisten en que todavía queda muchísimo por hacer. "Vas a las pistas de los coles y la mayoría son chicos; a las niñas las dejan jugar para que el profesor no les diga nada, pero todavía cuesta mucho que las tengan en cuenta, que les les pasen la pelota. Tú no puedes demostrar tu potencial si no te dan una oportunidad, si te dicen tú no juegas bien", zanjan.