Transporte público

El cobro por distancia recorrida: así está el largo camino pendiente de la T-Mobilitat

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t-mobilitat

t-mobilitat / Ricard Cugat

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La T-Mobilitat se parece hoy al resto de títulos de transporte que desde hace tiempo están en funcionamiento en muchas de las grandes capitales del planeta. Pero en 2014 se diseñó con la idea de aportar una novedad insólita todavía hasta hoy: la capacidad de cobrar por distancia recorrida. Si ahora se cobra por coronas, la voluntad es que el viajero tenga un precio totalmente adaptado a sus desplazamientos, y esto incluye, además del trayecto, los beneficios en la tarifa que puedan derivarse de su condición familiar o social. Una tarjeta personal e intransferible que, además, premie a los viajeros más fieles. Por ahora, sin embargo, el único despliegue previsto es el territorial, esto es, que la T-Mobilitat llegue a todos los municipios cuyo transporte público forma parte del negociado de la ATM. Lo de cobrar por kilómetros, la verdadera razón de ser del invento, todavía deberá esperar.

Validación de una T-Mobilitat en un vagón del Tram

Validación de una T-Mobilitat en un vagón del Tram / Jordi Cotrina

Uno de los activos más importantes de nuestros tiempos son los datos personales de cada individuo. Saber dónde estamos, a dónde vamos, con quién estamos, qué compramos, dónde... La T-Mobilitat es un caramelo para cualquier empresa que quiera usar o mercadear con este tipo de información. La Autoritat del Transport Metropolità (ATM) tuvo que dejar claro que todos estos datos personales quedan bajo custodia de la Administración pública, y que las empresas que ganaron el contrato de explotación del servicio bajo la marca SocMobilitat (Indra, Caixa Bank, Fujitsu y Moventia) en ningún caso podrían excederse del mandato expreso del proyecto. Es decir, solo el ATM tiene los datos de todos los usuarios, mientras que los operadores (unos 70 entre bus, tranvía, tren y metro) disponen de la información solo de de sus propios viajeros.

Un Vietnam diario

Así lo certifica Pere Torres, director general de la ATM, el hombre que tomó las riendas de este organismo en febrero de 2016, el año en el que estaba previsto que entrara en funcionamiento la T-Mobilitat. Lleva siete años en el cargo con un Vietnam diario, pero ahora sí puede ver algo de luz al final del túnel. "La tarifa por distancia es lo que da sentido a la nueva tarjeta. De no ser así, y después de tantos dramas, dificultades y desafíos, quizás no nos habríamos complicado tanto", concede.

El primer obstáculo para realizara este cambio en las tarifas es la prudencia a la que invitan los reiterados retrasos que acumula la T-Mobilitat. la ATM prioriza ahora el despliegue del título de transporte en todo su territorio, algo de lo que debe hacerse cargo el Departament de Territori, pues la ATM solo puede garantizar que en 2024 ya habrá llegado a toda la región de Barcelona que está bajo sus dominios (seis coronas). Y cuando esté todo en marcha, con las validadoras funcionando, con la web respondiendo, con los usuarios familiarizados, entonces quizás sí sea el momento de plantear el cambio definitivo que permita deshacer el sistema de zonas tarifarias.

Oficina informativa de la T-Mobilitat situada en el vestíbulo de la parada de metro de Arc de Triomf

Oficina informativa de la T-Mobilitat situada en el vestíbulo de la parada de metro de Arc de Triomf / Ricard Cugat

Torres ha aprendido la lección y no se aventura a dar un calendario sobre el nuevo sistema de cobro. Pero sí avanza que la tecnología está preparada, y que la ATM se compromete, "cuando así lo solicite el Govern", a desarrollar el proyecto "en el menor tiempo posible". El nuevo programa informático creará un algoritmo que no solo cobrará por kilómetros recorridos, sino que adaptará lo que pague el viajero en función de los desplazamientos realizados, de manera que cuando vaya acumulando validaciones, el precio a pagar sea inferior. "De esta manera -señala el responsable de la ATM- las tarifas se adaptarán más y mejor a la realidad de los viajes realizados".

Deberán resolverse aspectos jurídicos, económicos, tecnológicos y políticos, pero Torres asegura que todo está bien encarrilado para que, cuando la T-Mobilitat esté desplegada en todas partes, el proyecto empiece a recorrer el camino definitivo hacia el cobro por distancia.