Movilidad

El Govern prevé que la T-Mobilitat esté operativa en toda Catalunya a finales de 2024

El nuevo título de transporte ya funciona en los 36 municipios del AMB y se ampliará a las siete coronas metropolitanas a finales de año. Luego vendrá la retirada de las tarjetas de cartón sin chip y el sistema de cobro por kilómetros

Un usuario valida la T-Mobilitat en el Tram, en Barcelona.

Un usuario valida la T-Mobilitat en el Tram, en Barcelona. / JORDI COTRINA

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Si todo va según lo previsto y no hay contratiempo, la T-Mobilitat estará operativa en toda Catalunya a finales de 2024. Sucederá 10 años después de la firma del contrato con las empresas que recibieron el encargo de la gran unificación del transporte, con un nuevo sistema tarifario que elimina las coronas y que cobra en función de los kilómetros recorridos. Antes de llegar a ese punto, siempre según la predicción del Govern, se terminará de integrar la región metropolitana de Barcelona. Y al mismo tiempo, se incorporarán al sistema integrado zonas del territorio que aún iban por libre, como el Pirineo o el Empordà. La metáfora se hace sola: luz al final del túnel de la revolución del transporte público en Catalunya. O eso es lo que dice la Generalitat.

Que las cosas avanzan lo demuestra la licitación de las máquinas validadoras que se encargarán de leer la T-Mobilitat en trenes, autobuses y tranvías repartidos por todo el territorio. El concurso se lanzó el viernes y tiene un precio de salida de 21,6 millones de euros que no están incluidos en el contrato madre del proyecto, que firmaron en octubre de 2014 las empresas Caixabank, Indra, Marfina y Fujitsu bajo el título de Soc Mobilitat por valor de 58 millones de euros. El coste total, de hecho, ya supera por ahora los 100 millones después de las ampliaciones de presupuesto aprobadas en 2017, 2020 y 2021. Estos 21 millones son otro añadido, pero el Departament de Polítiques Digitals i Territori insiste en que no se puede hablar de sobrecoste porque son elementos que trascienden al ámbito de esa unión temporal de empresas.

La Generalitat ya ha licitado las máquinas validadoras por valor de 21,6 millones de euros


Usuarios del metro de Barcelona, con tarjetas de toda la vida

/ Ricard Cugat

La idea inicial era que la T-Mobilitat estuviera activa en 2016. Ricard Font, secretario general de la 'conselleria' ha aportado este lunes detalles del nuevo calendario. Preguntado sobre la fiabilidad de esta enémisa promesa, ha blandido el avance del ingenio y el "prudente despliegue, sin acelerar" para alcanzar el objetivo final. Para finales de 2024 se espera que todo esté en marcha. Pero a ese punto se llegará de manera gradual. A día de hoy, el título ya funciona (están integradas la T-Usual y la T-Jove y la T-Casual está muy al caer) en los 36 municipios del Área Metropolitana de Barcelona, y a finales de año la idea es que alcance las siete coronas, es decir, casi 300 localidades, con el límite puesto en ciudades como Manresa, Igualada, Vic o el Vendrell. Ya muy entrado el 2023, seguramente en otoño, está previsto el apagón analógico en toda esta zona.

Zonas como el Empordà, el Pirineo o la Garrotxa se integrarán al fin en el sistema tarifario global


Dejarán de funcionar las tarjeta de cartón sin banda magnética (sí se mantendrán las de cartón con chip), y dos meses después (seguramente ya a inicios de 2024), se procederá a introducir el sistema kilométrico, es decir, a cobrar en función de la distancia. A finales de 2024, con todas las máquinas ya instaladas y con unos meses de prueba en el entorno de la capital catalana, se procederá a integrar el resto de Catalunya, de manera que la T-Mobilitat salte al 2025 totalmente desplegada. Siempre, claro, y no es un detalle baladí, según las previsiones de la Generalitat.

Las tres variables

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El modo de viajar dará un vuelco importante. Porque el consumo de transporte público pasará a ser personalizado, en función de tres variables: la recurrencia, es decir, cuántas veces viajamos al mes; la distancia recorrida, y las bonificaciones sociales, que ya funcionan con el sistema clásico y se traspasarán al nuevo (familias numerosas o monoparentales, viajeros en paro...). En cuanto a lo primero, Font no ha dado detalles porque dice que es algo que todavía debe negociarse. Pero lo que parece claro es que con frecuencia el metro o el bus tendrá premio en forma de tarifa más baja. Si serán 30 o 60 desplazamientos al mes y si la reducción será del 5% o del 25%, nada se sabe. La distancia se calculará a vuelo de pájaro, es decir, midiendo entre origen y destino al margen de los giros o vueltas que realice el tren o el autobús. Para ello será necesario validar a la entrada y a la salida, también en los buses, de modo que el sistema sepa cuánto debe cobrar al usuario. De este modo, según el Govern, nadie pagará más que ahora pero sí habrá viajeros que pagarán menos.

En paralelo a este proceso, las zonas que hasta ahora iban por libre en materia de movilidad pública se irán integrando a su zona de influencia, a sis respectivas ATM (Autoritat del Transport Metropolità, una para cada provincia). De este modo, Alt Pirineu i Aran se incorporarán este año al sistema tarifario de Lleida, Girona absorberá la Garrotxa (2022) y el Alt y el Baix Empordà (2023) y el Solsonès se unirá a Barcelona. Terres de l'Ebre seguirá con su tarifa plana hasta la integración total de toda Catalunya. A finales de 2024, dice el Govern.