Iglesia católica

La milenaria Guardia Suiza del Papa, en la encrucijada de modernizarse

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El ejército papal sufre una escasez de soldados por sus antiquísimas reglas que excluyen, por ahora, a las mujeres

Guardia Suiza

Irene Savio

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El cabo René camina adelante y atrás y escruta a los nuevos reclutas de la Guardia Suiza, el ejército de élite del Vaticano. "Espalda erguida, manténganse rectos, caminen con confianza y ritmo", repite. En silencio, el escuadrón de soldados no parpadea, apenas respira en verdad, ataviados todos con las pesadas corazas metálicas que -junto al morrión medieval, los guantes blancos y la alabarda- han tardado unos veinte minutos en colocarse.

Los reclutas de este año ya han completado toda su formación, casi todo está aprendido y ahora aguardan la ceremonia del juramento, que será el próximo 6 de mayo. Ha sido un camino de dos meses con una formación de al menos 23 horas al día, después del servicio militar en Suiza. Acabado todo de eso, pasarán a formar parte del ejército del Papa, uno de los más antiguos del mundo. Y hoy es día de entrenamiento para el gran día. Se ha de controlar que todo esté perfecto y esa es la tarea del soldado René que, delante del grupúsculo de jóvenes hombres, alterna palabras en alemán, francés e italiano.

La presencia de un solo género no es casual. Los descendientes de aquel cuerpo de 150 mercenarios al mando de Kaspar von Silenen que en 1506 —hace hoy 517 años— empezó una misión que continúa hoy, aún no admiten mujeres. Del asunto se ha hablado y el año pasado desde el Vaticano incluso llegaron voces a favor, pero de momento el cuándo y cómo aún se desconocen.

Un cuartel viejo

El vicecabo Eliah Cinotti, portavoz del cuerpo y expolicía en Suiza, explica que la situación se debe principalmente "a cuestiones de logística", lo que significa básicamente que en la actualidad no hay ni baños ni dormitorios para soldados mujeres. "El espacio que tenemos es insuficiente. Nuestro cuartel necesita reformas y eso ocurrirá probablemente en 2026. Además, (que se permitan guardias suizas mujeres) tendrá que autorizarlo el Papa", puntualiza.

Esta colisión entre la necesidad de ir hacia adelante sin alejarse demasiado del pasado refleja de alguna manera la propia idiosincracia del Vaticano, una institución que, con Francisco, vive días agitados por las constantes pugnas entre conservadores y progresistas. Pero también remite a problemas concretos

El número de efectivos de la Guardia Suiza es testimonio de ello. Como mínimo los que se alistan deben servir al Papa durante 26 meses, pero luego pueden renunciar. Y mucho lo hacen, lo que tiene como consecuencia que cada año sea necesario reponer alrededor de un tercio de los integrantes. El problema es que, desde hace algunos años ya, el cuerpo también experimenta dificultades para atraer a nuevos miembros. Tanto es así que la Guardia Suiza posee hoy 124 efectivos cuando desde 2018 el número total puede alcanzar los 135.

Toque de queda y soltería

El último grupo de reclutas tampoco ha sido particularmente numeroso. Este año, el 6 de mayo —día en el que desde 1527 todos los años se hace el juramento—, solo jurarán 23, 13 menos que el año pasado. Y también en años anteriores hubo más abundancia. En 2021, fueron 34. En 2020, 38.

Una explicación tal vez se halle en los requisitos para solicitar el ingreso en este ejército, que son básicamente los mismos desde hace cinco siglos. Hay que ser ciudadano suizo, soltero y católico practicante, no menor de 19 años ni mayor que 30 años, con una estatura mínima de 1,74 metros, un expediente judicial sin mancha, buena salud y, claro, varón. 

Pero parte de las dificultades del cuerpo proceden asimismo de las estrictas reglas internas del miniejército, como la prohibición de no casarse por lo menos durante 5 años, ser discretos y observar un toque de queda cuando se libra. Además de ello, el sueldo no es particularmente alto. Son unos 1.500 euros que se entregan a personas que proceden de uno de los países más ricos del mundo. 

Cruzarse con el Papa

De ahí que muchos no quieran seguir en ello por demasiado tiempo. El ejemplo del recluta Luca es uno. "Viviré esta experiencia durante estos dos años y luego me iré. Tengo novia y me quiero casar y estudiar un máster en Administración", cuenta este joven.  

Hace cuatro años, el entonces comandante de la Guardia Suiza, Christoph Graf, intentó revolucionar las cosas dentro del antiguo cuerpo de mercenarios. Consciente de las dificultades para atraer a nuevos soldados, abrió una página web y perfiles en las redes sociales para explicar quiénes son y qué hacen los guardas suizos. 

Con los años, los guardias suizos también han empezado a informatizar parte de su trabajo, 'ma non troppo'. "De momento no usamos, por ejemplo, la inteligencia artificial", admite el portavoz.

Aún así, el recluta Luca ve también hay aspectos positivos. Por ejemplo, que cualquiera de ellos puede cruzarse de vez en cuando con Francisco, un Papa que quiere que sus soldados tengan "un trato humano y sean gentiles" con la gente. "En mi caso, yo me lo crucé dos veces. Me dijo 'hola', me dio unos libros y unas galletas", recuerda, sonriente, el soldado.