Forman una 'trieja'

El poliamor desde dentro: "No somos un matrimonio más uno, somos tres y estamos felices"

Carlos, Tomás y Carlos son tres chicos que viven en Barcelona y que conforman una trieja, una relación poliamorosa

Carlos, Tomás y Carlos son tres chicos que viven en Barcelona y que conforman una trieja, una relación poliamorosa

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Patricia Martín
Patricia Martín

Periodista

Especialista en sanidad, igualdad, violencia machista, infancia, consumo

Escribe desde Madrid

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Carlos y Tomás llevaban nueve años felizmente juntos cuando conocieron a Carlos, un periodista y editor de libros infantiles de 29 años, por casualidad. "Fue una historia bastante peliculera", relata este último. Él perdió el tren y en el andén, mientras esperaban al siguiente, conoció al otro Carlos, que tiene 39 años y es profesor de zumba, en una de esas conversaciones intrascendentes en los andenes. Después de ese encuentro, intercambiaron algunos mensajes a través de las redes sociales y empezaron a quedar, pero nada más "como amigos". Así pasaron semanas hasta que un buen día Carlos, el profesor, le plantó un beso antes de despedirse y le dejó "descolocado" porque sabía que estaba casado. Nunca se había planteado tener una relación poliamorosa con otros dos hombres, lo que se conoce como trieja. Pero llevan cuatro años juntos y dicen ser “superfelices”.

Podría haberse dado el caso de que Carlos le fuese infiel a Tomás, algo bastante más normalizado que el poliamor y tan antiguo como las relaciones mismas. Pero no. Prefirió comentar a su marido (que tiene 41 años y es dibujante erótico) que empezaba a sentir algo por este joven barcelonés que había conocido en el andén de Viladecans (Baix Llobregat) y decidieron, de mutuo acuerdo, intentar dar un paso nuevo. Primero, fue ese beso y después una cita a tres, la “más rara de la historia”.

Poco a poco comenzaron a pasar más tiempo juntos, a tejer sus "propias reglas" de la relación, a compartir sus sentimientos, a tratar de negociar los desencuentros, y así han pasado ya cuatro años. Mucha gente le pregunta a Carlos (el periodista) si “se trata de un matrimonio más uno”. “Pero no, somos los tres y es lo mismo que una relación monógama. A veces cenamos dos, a veces los tres. Yo sé que no tengo la misma categoría legal que ellos, que están casados, tienen un pasado y viven juntos, pero la mitad del tiempo vivo en su piso, lo tres hemos tenido suerte porque formamos un núcleo, aunque sé que otras relaciones poliamorosas no son así”.

Sin reglas establecidas

Efectivamente, las relaciones poliamorosas pueden ser diversas, con una pareja o núcleo principal y otros vínculos afectivosexuales secundarios, o no jerárquicos, donde nadie está por encima de nadie en importancia o nivel de afecto. O empezar de una manera y acabar de otra. No hay reglas establecidas.

Lo que Carlos tiene claro es que en su trieja “sus chicos” le aportan mucho y, evidentemente, aunque sea solo por una cuestión matemática, “dos aportan más que uno”. “Tengo el doble de posibilidades de apoyo o de que me presten atención”, comenta.

La trieja amorosa formada por Carlos, Tomás y Carlos.

/ El Periódico

Al entorno de Carlos le “sorprendió la situación”. Sin embargo, como desde el primer momento le vieron “feliz y enamorado”, su familia y amigos le han dado su apoyo. “He tenido suerte porque la sociedad actual está más predispuesta a vivir y dejar vivir, en otra época quizá hubiera sido más complicado”, reflexiona.

Y los datos sociológicos le dan la razón. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado recientemente una encuesta que revela que casi la mitad de los españoles (el 47,6%) apoya que se mantengan dos o más relaciones afectivosexuales a la vez, un porcentaje que en 2021 era inferior al 40%. Eso no significa que haya un aumento, directamente proporcional, en el número de parejas abiertas (que mantienen relaciones sexuales consentidas con otras personas pero sin vínculo amoroso) o poliamorosas, pero cada vez más personas optan por una relación no monógama, a medida que esta opción es más visible y normalizada. Aunque muchos de ellos no hayan “salido del armario” porque aún persiste el miedo al qué dirán.

La gestión de los celos

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Uno de los problemas de este tipo de relación es la gestión de los celos, pero Carlos concibe su vínculo como tres personas que “tienen cosas en común pero a su vez son únicos” y, en ocasiones hacen cosas los tres juntos, en otras de dos en dos y, aunque a veces han surgido los celos, la desconfianza, o el sentimiento de falta de atención, “se ha hablado porque queremos que la relación siga adelante”.

En su trieja él es asexual y aunque ha mantenido relaciones sexuales con Tomás y Carlos a la vez, o por separado, “el sexo no es algo vertebral en la relación, sino una muestra de cariño más”. En definitiva, “cualquiera que nos ve juntos, ve que estamos superfelices”, resume.

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