Hallazgo sorprendente

Una clienta de un kebab alucina al ver que le ponen servilletas de una aerolínea que ya no existe

Una usuaria sorprende al comprobar que aún circula material corporativo de la aerolínea una década después de su cierre

Un hombre corta carne de kebab.

Un hombre corta carne de kebab. / AP / MICHAEL PROBST

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Sabido es por mucha gente que en el barrio del Raval se pueden degustar algunos de los mejores kebabs de Barcelona y alrededores. Tal es la fama de los restaurantes paquistanís de la zona, que a algunos clientes les hace pensar por momentos que están disfrutando del bocado en un local de Oriente Próximo. Lo que no había pasado hasta ahora es que al comerlos sintieran que estaban viajando en el tiempo. Así es como se ha sentido Laura Martínez, una usuaria que compartió en redes sociales la sensación de impacto que tuvo al comprobar que junto al kebab de rigor que pidió en el Bismillah Kebabish, como se llama el restaurante, le habían entregado unas servilletas de papel nada menos que de Spanair, la aerolínea española que cesó su actividad hace la friolera de una década.

Un misterio insondable que ha dado pie a numerosas teorías de todo tipo en cuanto Laura ha compartido su experiencia en Twitter. Desde recuerdos de los usuarios con anécdotas 'revival' con las meriendas de la madre, hasta consumos de productos que se constatan que están caducados por tener un diseño descatalogado.

El accidente de 2008

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Creada en 1986, Spanair cesó sus operaciones el 28 de enero de 2012 después de declarar concurso de acreedores. La aerolínea contó con participación directa e indirecta del Govern, que la consideró clave para elevar el nivel del aeropuerto de Barcelona y convertirlo en un ‘hub’ intercontinental. En 2012, después de la negativa de Qatar Airways de absorberla, y como consecuencia de la crisis de imagen que supuso el accidente que sufrió uno de sus aviones en agosto de 2008, cuando un vuelo que cubría la ruta Madrid- Gran Canaria  sufrió un accidente justo al despegar y 154 de las 172 personas que iban a bordo perdieron la vida.

Tras el cese, todo el material corporativo quedó bloqueado en un almacén de Barcelona. O no todo, una misteriosa remesa de servilletas de papel acabó en un restaurante paquistaní del Raval…