Sierra Culebra

Los animales, las otras víctimas del incendio de Zamora

Cientos de animales perecieron en el fuego y los supervivientes no podrán volver a la zona afectada, donde se han quedado sin refugio y sin alimento

Los animales, las otras víctimas del incendio de Zamora

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A. Bermúdez

El incendio más grande de la historia de España ha arrasado uno de los espacios naturales más ricos en fauna de toda la península ibérica, declarado Reserva Regional de Caza, espacio protegido por la Red Natura 2000 y parte de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza “Meseta Ibérica”.

Un ecosistema que se ha visto completamente alterado por un fuego que ha abrasado más de 30.000 hectáreas de la Reserva y sus alrededores –el espacio protegido está comprendido por 70.000 hectáreas–.

Ya en los primeros días del incendio, antes incluso de que estuviera controlado, comenzaron a verse las primeras imágenes de algunos corzos, corcinos y ciervos calcinados por el fuego.

Un animal calcinado en el incendio de la Culebra. / A. S.

Los expertos –biólogos y veterinarios– coinciden en que el incendio “ha ocurrido en el peor momento del año” para la fauna, a finales de la primavera, en plena época de cría. Esto significa que muchas especies han tenido hijos en las últimas semanas, crías que no han podido huir del fuego.

Un claro ejemplo de esto es el lobo, “el rey” de la Reserva. La Culebra (Zamora) alberga la mayor población de lobo de Europa occidental, y estos animales suelen nacer alrededor del mes de mayo, o incluso primeros de junio. “Los lobeznos pueden pesar en esta época un kilo o dos, y son totalmente dependientes de sus madres, es imposible que huyan de un incendio de estas dimensiones”, lamentan las fuentes consultadas. Las madres tampoco pueden rescatar a todas sus crías ante la premura y el peligro que supone el fuego.

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¿Pero qué sucede con los lobos adultos? Lo normal es que huyeran de las llamas a un lugar más seguro. Pero los conservacionistas están preocupados porque algunas manadas desaparezcan o baje su densidad, debido por un lado a la destrucción del hábitat por el fuego, y por otro a la falta de relevo generacional al haberse producido la muerte de los lobeznos.

Biólogos descartan que la destrucción del hábitat se pueda traducir en un aumento significativo de los ataques al ganado en zonas colindantes a la Reserva: “La zona de campeo de las manadas es muy amplia, no solo cazan en la propia sierra, podrán seguir bajando a zonas que conocen bien a encontrar presas”.

Cigüeñas en un área quemada, en Villanueva de Valrojo. / Araceli Saavedra

Sin embargo, en la zona afectada por el incendio se ha visto gravemente afectado el equilibrio en el ecosistema y en la cadena trófica. Corzos, ciervos y jabalíes han huido de las zonas del incendio, tanto que algunos expertos alertaban a los conductores de que extremaran las precauciones, en los días del incendio, ante la posibilidad de cruzarse con animales que corrían para salvar su vida del fuego.

Los animales herbívoros, como ciervos y corzos, no podrán volver a vivir en las más de 30.000 hectáreas calcinadas, donde faltan zonas verdes para alimentarse.

Corcinos y cervatos también se encontraron con el incendio con apenas unas semanas de vida, y muchos no lograrían huir de las llamas.

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Las aves son las primeras en huir del humo, y no volverán a su hábitat si ya no encuentran alimento ni refugio en las zonas incendiadas. Aunque los adultos hayan huido, los pollos habrán muerto abrasados en los nidos, pues la mayoría de especies también crían en la primavera.

Aún tendrán que pasar algunas semanas hasta que se pueda evaluar con precisión el impacto de este catastrófico incendio sobre el hábitat de todos estos animales. Lo que es seguro es que se tardará varias décadas en volver a recuperar el paisaje y la biodiversidad de la Sierra de la Culebra tal y como eran hasta el 15 de junio de 2022.

Hallan una garduña ciega y abrasada en Villardeciervos

Algunos animales perecieron en el incendio, otros pudieron huir del horror, y unos pocos corrieron peor suerte y resultaron heridos por las brasas, el humo o el fuego, aunque sobrevivieron. Es el caso de esta garduña que fue hallada cerca de Villardeciervos, con las patas quemadas, el pelo gris por la ceniza y los ojos muy afectados. No era capaz de ver pero se guiaba por el olfato. Se movía con mucha dificultad, a diferencia de la viveza que suelen mostrar estos mustélidos en condiciones de salubridad, pues son animales hábiles, que corren con rapidez y son capaces de trepar. Es un animal nocturno, difícil de ver, a pesar de que viven en bosques y zonas de monte bajo de toda la península ibérica y gran parte de Eurasia. Se trata de un animal omnívoro. Se alimenta de roedores, conejos, aves, peces, anfibios y reptiles, además de huevos, sin despreciar las frutas o la miel. La Sierra de la Culebra es ahora un lugar menos habitable para estos mamíferos. Se da la casualidad que la reproducción de la garduña comienza precisamente en junio, de modo que la pérdida de esta especie es aún mayor. Son solitarias, nocturnas y territoriales.