En 'shock' por un error en un entierro

Los ataúdes (como las maletas) también se extravían en los aeropuertos

  • Laila Moussafir denuncia que los operarios de un almacén de El Prat cambiaron el féretro de su tío, que debía ser enterrado en Casablanca (Marruecos), por el de otra persona

Laila Moussafir muestra una fotografía del féretro de su tío Abdelkhaleg Hadiouabba, el pasado lunes en Terrassa.

Laila Moussafir muestra una fotografía del féretro de su tío Abdelkhaleg Hadiouabba, el pasado lunes en Terrassa. / ANNA MAS TALENS

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Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

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"Yo estoy con antidepresivos y mi tía no puede ni hablar". Este es el estado emocional de Laila Moussafir y su familia después de ser víctimas de un error en el transporte del cadáver de su tío difunto, Abdelkhaleq Hadiouabba. El féretro del hombre tenía que ser repatriado y enterrado en Casablanca el 30 de marzo. Cuando la familia iba a enterrarle descubrió que la caja pertenecía a otra persona, una mujer llamada Zahara Bertich. Las empresas implicadas acusan a los operarios de un almacén en el Aeropuerto de El Prat, en manos de la empresa Swissport, de cometer este error humano. La familia está dispuesta a llevar el caso a los juzgados.

Abdelkhaleq Hadiouabba tenía 77 años cuando su mujer y su sobrina política, Laila Moussafir, decidieron llevarlo al hospital de Terrassa debido a un desmayo. Era el día 23 de febrero de 2022. "Llevaba unas semanas con importantes demencias, se le olvidaban las cosas de repente...", explica Moussafir. "Vivíamos aquí en el barrio de Can Anglada de Terrassa pero él se pensaba que estaba en Marruecos", recuerda. En el centro hospitalario estuvo un mes ingresado, pero ya no salió con vida.

El entierro de Abdelkhaleq Hadiouabba, en el cementerio de Casablanca el pasado 1 de abril.

La mujer de Hadiouabba se pasaba día y noche a los pies de la cama del hospital. Moussafir iba a verle cada día al salir del trabajo. "Del hospital no podemos decir nada malo, se comportaron muy bien con nosotros y nos ayudaron en todo", explica Moussafir. El hombre, nacido y crecido en Casablanca (Marruecos) murió en el hospital catalán el 23 de marzo de una broncoaspiración, tal y como consta en el certificado de defunción. Pero para la familia, allí empezó el verdadero calvario.

El coste de la repatriación

La familia abonó 2.400 euros para pagar la repatriación del cadáver y cumplir con la voluntad del difunto para ser enterrado en Casablanca (Marruecos). En realidad los costes de este trámite se elevan a más de 5.000 euros pero la Comunidad Islámica del Tarragonés se hizo cargo del resto, ya que la familia no tenía más ingresos y el consulado ya no ayuda económicamente en estos casos. La empresa Interfunerarias recogió el cadáver y cumplió estrictamente con los ritos que dicta la tradición islámica, entre ellos el lavamiento del cadáver, antes de mandar el cuerpo a Marruecos. "De la funeraria no podemos decir nada malo, se han comportado de manera excelente con nosotros y con una profesionalidad indiscutible", dice Moussafir.

Una fotografía del entierro de Abdelkhaleq Hadiouabba el pasado 1 de abril desde el mobil de Laila.

/ ANNA MAS TALENS

Cambio de caja en el almacén

El féretro fue trasladado en una cámara frigorífica del aeropuerto del Prat el día 30 de marzo. La empresa Rieco Exterior SL se encargó de comprar el vuelo de la compañía Royal Air Marroc, pasar la aduana y trasladar el cuerpo hasta el almacén aeroportuario de la compañía Swuissport. La familia del difunto, incluida su mujer, esperaban en Marruecos seguir con el ritual funerario y enterrar a Hadiouabba aquella misma tarde. El cuerpo tenía que llegar al país africano el día 30 de marzo a las 13.55 horas. Pero la sorpresa fue mayúscula. "Cuando fuimos a recoger el cuerpo nos entregaron el cadáver de una mujer que se llamaba Zahara Bertich", exclama Moussafir, aún afectada. "Es una broma de mal gusto, trataron a mi tío como un bulto más", lamenta.

Un error "habitual"

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Las empresas que participaron en este traslado explican que el fallo es culpa de los operarios de Swuissport. "Se equivocaron de caja y cogieron una que no tocaba, nosotros hicimos bien nuestro trabajo", explican. La familia desconoce el paradero de la otra difunta, que según descubrieron, tenía que ser trasladada a otra ciudad marroquí, Tánger. El fallo de extraviar ataúdes, según estas fuentes, empieza a ser "habitual". "La rotación de personal es constante, son eventuales y con sueldos muy precarios, y suelen haber errores últimamente", precisa el gestor de una empresa que lleva 20 años especializada en repatriaciones de cuerpos al extranjero.

Finalmente, el cuerpo de Abdelkhaleq Hadiouabba fue trasladado a Casablanca el 31 de marzo y enterrado el 1 de abril. Pero la familia sigue en 'shock'. "Esto que nos ha pasado es muy grave y queremos presentar una demanda contra quienes hayan podido causarnos este dolor terrible", se queja Moussafir. Este diario ha intentado infructuosamente ponerse en contacto con la empresa Swissport, que gestiona el almacén dónde, supuestamente, se cometió el error.