Salud mental

El 35% de las personas que se suicidan no están en tratamiento o no lo siguen

  • El ahorcamiento, seguido de la intoxicación, es el mecanismo más frecuente para quitarse la vida, según los análisis forenses

El 35% de las personas que se suicidan no están en tratamiento o no lo siguen
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Patricia Martín
Patricia Martín

Periodista

Especialista en sanidad, igualdad, violencia machista, infancia, consumo

Escribe desde Madrid

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El primer estudio del Instituto Nacional de Toxicología sobre las muertes por suicidios, que recoge los datos de 2019 (cuando hubo 3.671 suicidios aunque se han analizado 1.822 casos), refleja que el 22% de las personas que se quitaron la vida no dieron positivo en el análisis forense sobre la presencia de fármacos o drogas, lo que indica que "no estaban en tratamiento médico pautado o no lo seguían", según ha explicado Carmen Jurado, coordinadora del informe. Y el porcentaje sube al 35% si se excluyen los que en el momento de la muerte habían bebido o consumido drogas pero no medicamentos que indiquen que seguían un tratamiento, según ha precisado la experta.

En el lado contrario se sitúan los que sí consumían fármacos: el 77,8%. De ellos, más del 80% mezclaban preparados de diversos tipos. "El policonsumo es un problema que no sólo se da en el suicidio, lo vemos en más estudios toxicológicos", ha subrayado Jurado, quien ha explicado que algunas de las personas que se quitaron la vida en 2019 consumían cinco o más grupos de medicamentos.

Asimismo, la investigación señala que casi la mitad de los casos positivos habían consumido benzodiacepina (47,8%) y el 40,2% antidepresivos.

Diferencias por sexo

El estudio muestra diferencias por sexo. El 86% de las mujeres había tomado medicamentos, frente al 74,5% de los hombres, lo que constata que está más extendido el consumo de antidepresivos, relajantes u opioides entre las mujeres que entre los hombres.

Sin embargo, los hombres llevan más a cabo el acto de quitarse la vida. En 2019, el 73,1% de los suicidios fueron cometidos por ellos y 26,9% por féminas. Y por edades, la mayor incidencia se ha detectado en las personas de entre 40 a 60 años.

Más allá de los datos sociológicos, el estudio de Toxicología "rompe tabús", según ha destacado el presidente de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio, Andoni Anseán Ramós, en un coloquio posterior y ante la falta de estadísticas rigurosas sobre un problema que ha estado años silenciado. Por ejemplo, incluye información cómo se llevan a cabo los suicidios en España.

Los mecanismos suicidas

El mecanismo más frecuente es la ahorcadura (el 40,9% de las muertes), algo que coincide, según ha explicado Jurado, con lo que sucede otros países. El siguiente método más usado es la intoxicación (el 22,4%) y después la precipitación (18,9¡7%).

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Y en este ámbito también se han encontrado diferencias por sexo. La mayoría de los hombres se suicidó mediante ahorcadura (46,4%), seguido de la intoxicación (18,7%) y la precipitación (16,2%); mientras que en las mujeres los mayores porcentajes se observaron en los suicidios por intoxicación (32,7%); seguido por los casos de precipitación (26,3%) y de ahorcadura (25,9%).

Por último, la investigación evidencia que el suicidio es un grave problema de salud pública, dado que el 37,2% de las muertes violentas se deben a que los fallecidos se quitaron la vida, más del doble de los que mueren por accidente de tráfico (el 15,6%). Y en el 2020 el porcentaje sube al 43,4 % del total de decesos violentos, según el avance de resultados recogido en el informe.