Nuevas medidas

La hostelería se agita con la ampliación del pasaporte covid

El sector aplaude contar desde este viernes con un arma preventiva en lugar de regresar a las restricciones, pero se enfrentará a situaciones que pueden afectar a la afluencia de clientes en los negocios

"¿Se imaginan a los ancianos imprimiendo el certificado para tomarse un café con leche?", pregunta la dueña de un bar

El pasaporte covid es obligatorio desde hoy en bares y restaurantes de Catalunya. / Ferran Nadeu

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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"¿Se imaginan a nuestros clientes de 80 años imprimiendo esta noche su pasaporte covid para poder tomar mañana un café con leche en el bar?". La reflexión la lanza la propietaria de un pequeño negocio de un municipio del Maresme donde casi todos se conocen, pero donde la mayoría de personas mayores ni tienen un móvil con cámara, ni sabrían descargar el famoso certificado, pese a estar vacunados desde el minuto uno. Ni saben si con ese panorama podrán entrar en una cafetería a partir de mañana. El sector ha recibido entre la resignación y la esperanza esa obligatoriedad de exigir el pasaporte covid a sus clientes. "Cualquier cosa antes que volver a las restricciones horarias, mientras aún llevamos encima la mochila de los créditos ICO que habrá que devolver en breve", reflexiona Francesc Pintado, presidente de la Federació d'Empresaris d'Hostaleria de la Província de Tarragona. Esta patronal defendía la medida, pero también es consciente de los retos y complicaciones que planteará a un sector que por fin remontaba el vuelo tras meses negros.

La voz de la experiencia la aporta este jueves la Fecasarm, como patronal del ocio nocturno que también aglutina a restauradores. Los que tienen doble licencias tendrán que avanzar unas horas la exigencia del pasaporte, con el que han convivido a la hora de las copas y el baile desde octubre. Joaquim Boadas, su secretario general, lamenta que el Govern no aceptase su propuesta de App, Liberty Pass, que funciona con distintos países (no solo de la UE) y podía incorporar pruebas anticovid como certificado de prueba diagnóstica (imprescindible) de centros colaboradores. El colectivo ha convivido estas semanas con numerosas incidencias, empezando por los momentos de colapso que registra la web de La Meva Salut. He aquí algunas de las situaciones que se presentarán desde este viernes:

Complejidad para clientes y hosteleros

La población de más edad y con más barreras tecnológicas dependerá de que alguien les facilite la gestión del certificado y se lo imprima. De lo contrario se quedarán sin poder acceder a cafeterías o restaurantes, como rituales cotidianos y de socialización. Del mismo modo, los negocios de menor envergadura o escaso personal pueden tener dificultades para asumir esta nueva función, que supone también comprobar con el DNI la titularidad del pasaporte covid. Pintado ve muy "inquietante" tener que destinar nuevos "recursos humanos" en caso de negocios que están ya muy asfixiados. En algunos casos el control se hará en el acceso, y en otros los propios camareros harán el cribaje al atender las mesas interiores o la barra.

Dependencia de la tecnología y demanda de una app específica

La Fecasarm se queja de colapsos que ha vivido la web de Salut para la verificación de estas semanas y reclama una aplicación más funcional, que no se cuelgue o pueda integrar los certificados de clientes que no son de la Unión Europea. El Gremi de Restauració de Barcelona sostiene que la comprobación debería ser rápida y ágil. Basta con que el hostelero utilice un móvil o tablet conectado vía internet con el portal que debe ser fluido y permitir el trámite en unos segundos. Por ello, ha pedido colaboración ciudadana para que el cliente tenga descargado o impreso su QR y el proceso no complique el acceso o genere colas.

Exigir vacunas al cliente con personal sin inmunizar

Todos los entrevistados coinciden en lamentar que la exigencia de vacunación afecte a los consumidores, pero no al personal de los negocios Es decir, que un encargado no vacunado puede estar vetando el acceso de alguien en su misma condición. Y puede estar generando un riesgo al cliente. Además de esta contradicción, se teme que en casos de aplicación estricta pueda haber disputas si un empleado niega el acceso a alguien que ha olvidado su DNI o que forma parte de un grupo familiar, entre un sinfín de ejemplos. ¿Hasta dónde el personal debe ejercer de 'policía'?, se preguntan. Se da por hecho que en algunos negocios se optará por la manga ancha.

Desajustes entre medidas de vacunación y pruebas

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Los empresarios de la hostelería se quejan de que la decisión, una vez más, haya sido repentina y sin apenas margen de preparación. El gremio barcelonés pide que el certificado sea también para otros sectores y espacios, destaca su director, Roger Pallarols. Y la Fecasarm reclama que los test de farmacia sirvan para no tener que seguir descartando a numerosos y necesarios viajeros de fuera de la UE que ahora deben convalidar su vacunación en CAPS, sobrecargando aún más al sistema. El sector también reclama más puntos masivos de vacunación si se quiere incentivar la inmunización con esta medida. Sin olvidar el riesgo de que los usuarios opten solo por terrazas y den la espalda a los interiores, por evitar los trámites.