Vídeos que alimentan la obesidad

Vídeos que alimentan la obesidad
6
Se lee en minutos
Ágatha de Santos

Hay vídeos que engordan. O para ser más exactos, que tienen correlación con la obesidad. Numerosos estudios evidencian una clara influencia de la publicidad en las preferencias de consumo, en los hábitos alimenticios e, indirectamente, en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad en los niños. Y así lo reconoce también la Organización Mundial de la Salud (OMS), que denuncia la relación entre la publicidad de alimentos y bebidas azucaradas poco saludables y la obesidad infantil. Incluso se ha conseguido medir el efecto de la comunicación en los hábitos alimenticios no saludables.

Por este motivo, uno de los caballos de batalla de la lucha contra la obesidad es la regulación y control de la publicidad de productos alimenticios dirigida al público infantil, algo que resulta especialmente complicado cuando se emiten a través de canales como YouTube, que escapan a la regulación por la que se rige el contenido publicitario en medios tradicionales.

Dos investigadoras del Departamento de Comunicación y Psicología Social de la Universidad de Alicante han analizado 304 vídeos –47 horas y 41 minutos de contenido– de 13 canales de marcas de alimentación y de 15 canales de menores en YouTube y han identificado contenidos de alto riesgo en la comunicación de alimentos que combinan rasgos obesogénicos con un formato de alta activación emocional.

“La publicidad de alimentos para niños marca de manera significativa sus elecciones alimentarias, por ello es de gran importancia su regulación”, afirma Rosaura Leis, profesora titular de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), coordinadora de la Unidad de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Clínico de Santiago (CHUS) y presidenta del Comité Científico de la Fundación Dieta Atlántica de la USC.

El contenido más frecuente en los 304 vídeos analizados en el estudio, que publica “Gaceta Sanitaria”, la revista de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, son los retos (53,3% de la muestra), en los que los “youtubers” menores se embarcan en desafíos que van narrando a sus seguidores en formato de entretenimiento basado en el relato. En el 85,2% de los vídeos de retos aparecen productos ultraprocesados, con marcas visibles en 117 vídeos. Además, en el 82,4% de estos vídeos, aparecen los padres consumiendo, participando en los retos o conversando con ellos. En el caso de los vídeos de retos de marcas de alimentación, la presencia de grupos de referencia se reduce al 25,8%, siendo frecuentes las escenas en la cocina o de diversión con los amigos.

Los niños aparecen consumiendo alimentos en el 66% de los retos y las personas mayores hacen lo propio en 41,4%. Pese a la numerosa presencia de marcas, solo en 68 de los 162 vídeos de retos se introduce el aviso sobre contenido comercial. Las investigadoras advierten de que los retos, que implican poner a prueba los límites humanos e incluso desafiar a la autoridad o la dieta saludable recomendada, ponen en riesgo la salud de los menores, incrementando los hábitos obesogénicos.

“El consumo de alimentos ricos en energía, en grasa saturada y trans y en azúcares simples y pobres en nutrientes se asocia a un mayor riesgo de desarrollo de sobrepeso y obesidad, y por tanto a todas las enfermedades asociadas al aumento de grasa corporal. Muchos alimentos ultraprocesados cumplen estas características. Por tanto, los retos de ‘youtubers’ donde se promocionan estos alimentos pueden suponer un importante riesgo para la salud de los niños y adolescentes”, advierte la experta estradense, que recuerda, además, que es en la infancia cuando se establecen los hábitos alimentarios y, por tanto, que la adquisición de estilos de vida no saludables en este periodo va a marcar no solo su salud en la etapa infantil, sino también cuando sea adulto.

En similares términos se expresa la nutricionista viguesa Amil López Viéitez, para quien este tipo de contenido supone “una grave amenaza” para la salud para su público objetivo. “Los niños y adolescentes no perciben el riesgo de estos hábitos poco saludables ni la manipulación conductual a la que están siendo sometidos por las marcas de forma capciosa”, asevera esta especialista.

Problema de salud pública

La doctora Leis recuerda que la prevalencia de la obesidad es alta en España y en Galicia, lo que la convierte en un problema de salud pública. “Los países del sur de Europa presentan cifras más altas que los países del norte, a pesar de tener dos dietas tradicionales saludables, la mediterránea y la atlántica, dado que estamos perdiendo la adherencia a estas”, explica.

Según el estudio ALADINO de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, Alimentación y Nutrición de 2019, alrededor del 40% de los niños de 6 a 9 años tienen sobrepeso y/u obesidad, cifras similares a las que había en 2015 y que la doctora Leis califica de “alarmantes”. “Debemos luchar frente a la adiposidad, fundamentalmente en niños y adolescentes, porque un niño obeso tiene un importante riesgo de convertirse en adulto obeso y además, la grasa corporal tiene ya consecuencias muy negativas para su salud en la infancia”, sostiene.

En este sentido, Viéitez advierte de que, durante la pandemia, la prevalencia de sobrepeso y la obesidad se ha disparado un 5%. “Son cifras dramáticas que requieren que todos los agentes implicados tomemos cartas en el asunto, pues en las últimas décadas se ha incrementado un 400%”, sostiene.

Las dos especialistas abogan por regular los mensajes a los que los niños tienen acceso a través de Internet y que pueden condicionar el establecimiento de estilos de vida no saludables, y advierten de que estos contenidos pueden restar eficacia a las acciones encaminadas a fomentar estilos de vida saludables. “La publicidad a través de las redes, con contenidos atractivos e incluso emocionalmente positivos, ejercen una importante influencia en el grupo vulnerable de niños y adolescentes y cuando no promocionan una dieta saludable, la práctica de la actividad física y la disminución de la inactividad, compiten con las acciones orientadas a la promoción de los estilos de vida saludables”, asevera la presidenta del Comité Científico de la Fundación Dieta Atlántica.

“La credibilidad de los ‘youtubers’ y su capacidad de influenciar sobre el estilo de vida y las preferencias de consumo en sus seguidores es altísima y peligrosísima si no se utiliza de forma bien intencionada”, remarca Viéitez.

La nutricionista asegura que el control de este tipo de contenido audiovisual pasa por la prohibición de estrategias publicitarias encubiertas de las marcas con los ‘youtubers’ de igual manera, explica, que se prohibieron los anuncios de comida procesada o de casas de apuestas en la televisión en horario infantil.

Por su parte, la doctora Leis asegura que el mensaje de promoción de estilos de vida saludables debe ser también proactivo y que hay que buscar los mejores instrumentos para comunicar y llegar al niño y adolescente. “La inclusión en el currículo escolar de una asignatura de estilos de vida saludables debe ser prioritaria, en la que el niño adquiera hábitos, aprenda a elegir menús saludables, de proximidad, acordes a nuestra dieta tradicional, conozca la procedencia de los alimentos y realice preparaciones culinarias. El comedor escolar debe ser también un lugar de educación nutricional”, defiende esta experta.

Método del estudio

Noticias relacionadas

Araceli Castelló Martínez y Victoria Tur Viñes, las dos investigadoras del Departamento de Comunicación y Psicología Social de la Universidad de Alicante que firman el estudio, analizaron 304 vídeos (47 horas y 41 minutos) de 13 canales de marcas de alimentación y de 15 canales de menores “youtubers” publicados en 2019. Los retos son el contenido más frecuente (162), especialmente en los canales de menores “youtubers” (131) frente a los de marcas alimentarias (31).

Las autoras de dicho estudio, titulado "Una combinación de alto riesgo: obesidad, marcas de alimentación, menores y retos en YouTube", concluyen que los contenidos creados por los consumidores no se rigen por la Ley de Comunicación Audiovisual. Asimismo, aseveran que es necesario incrementar el control de estas prácticas en el ámbito legal, autorregulatorio y deontológico.

Temas

Obesidad