Adiós a las barreras

Catalunya se despide (casi del todo) de los peajes en las autopistas

Los conductores despiden buena parte de las vías de pago con contenida ilusión, con la seguridad de que tarde o temprano dejarán de ser gratuitas

Acesa comenzó a abrir barreras ya por la tarde en la AP-7 y la C-33 para dejar pasar gratis

Este es el momento en que se han levantado las barreras de los peajes en la AP-7 y la C-33

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

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Las autopistas son pequeños ecosistemas en los que suceden cosas exclusivas. En las áreas de servicio, en las zonas de descanso, incluso dentro del vehículo, donde se instala una mentalidad de largo trayecto que tiene sus propias liturgias, sobre todo si hay niños de por medio. El peaje es uno de los elementos comunes más reconocibles de este hábitat, sobre todo en Catalunya, pero no solo en Catalunya como muchos piensan. Las barreras han comenzado a desaparecer ya antes de la medianoche del martes al miércoles en cerca de 480 kilómetros de autopistas y ramales a este lado del Ebro. En la AP-2, en la AP-7, en la C-32 y en la C-33, se han ido abriendo progresivamente las vallas antes de la hora prevista. Un respiro para muchos; una noticia largamente esperada. Pero un paréntesis, al fin y al cabo. Porque nadie se fía de los duros a cuatro pesetas; porque no es habitual que la cosa pública deje de cobrar un impuesto, y menos uno vinculado al tráfico motorizado, con Europa soplando el cogote de la membresía en nombre de respeto al medio ambiente. La lógica invitaba a pensar que en el asfalto, el día de la despedida, no se hablaría de otra cosa. Pues no. Así han vivido la jornada los últimos del peaje.

En la gasolinera de la Selva, a escasos 500 metros de la salida de Maçanet que da acceso a parte de la Costa Brava, Juan Antonio se ha detenido camino del sur de Francia. Vive en Valladolid aunque nació en Ponferrada, y es camionero desde hace 37 años aunque no volvería a serlo. Tiene su propio vehículo, un mastodonte que le costó más de 100.000 euros y que hoy va cargado de plástico tras dos paradas en el entorno de Barcelona. Se ha enterado de la noticia a través de la radio y le han alegrado el día. "El 50% de nuestros gastos es combustible, y los peajes se llevan entre el 10% y el 15%, así que será un placer dejar de pagarlos cuando cruce Catalunya". Cuenta este veterano de la carretera que el transporte "desgasta mucho", que este es su hogar (señala la cabina) y la casa de Valladolid es "la de la familia"; que ha tenido suerte, y que espera poder colgar el tráiler en 10 años. Parece contento por no pagar peaje, pero blande una vida con muchos baches por sortear.

Catalunya se despide (casi del todo) de los peajes en las autopistas

Los trabajadores del área de servicio de Tordera, en la C-32, solo tienen palabras para los cerca de 340 trabajadores de los peajes que empiezan septiembre en el paro, sin alternativa de recolocación y con salidas laborales, según cuentan los propios afectados, completamente dispersas. "Nosotros estamos bien porque se supone que pasará más gente por la autopista, pero nadie se fía de que esto vaya a durar mucho. ¿Los vecinos de por aquí? Los más felices. Pero ya veremos...". La mujer que atiende orilla el optimismo y dice que el fin de los peajes no es tema de conversación con los clientes. "Por algo será...". En la gasolinera del Montseny, en la AP-7, comparten esta misma sensación de ninguneo al asunto. En su caso, excusan, porque muchos de los pasantes son turistas o transportistas con destino al otro lado del Pirineo. "Tantos años reclamando que los quiten y ahora que por fin pasará, parece que nadie comenta nada. Creo que no terminan de creérselo", diagnostica un trabajador.

Bocata y pis

Todo sucede según lo previsto. Visitas al baño, bocadillo rápido, paseo por la tienda en la que te puedes llevar un cojín o una navaja de un palmo, parada para repostar, breve consulta al móvil. Estirar las piernas. Juanjo echa gasolina en su monovolumen. Vuelve de las vacaciones con el coche lleno hasta la bandera. En el interior se intuyen un par de críos. "Mañana empiezo a trabajar y por un día no me he librado de pagar. Ya era hora de los que quitaran, aunque dicen que luego será peor. No sé cuándo... Pero si esperan demasiado, igual se lía un poco porque la gente se acostumbrará a no pagar". La medida supondrá un ahorro de 750 millones de euros para los conductores.

Sandra es una de las beneficiarias. Vive en Barcelona y se desplaza a diario por trabajo a Mataró y Arenys de Mar. "Gasto unos 250 euros al mes en peajes. No es una fortuna, pero bienvenidos sean". Entiende que las infraestructuras "necesitan mantenimiento y eso implica financiación pública", por eso se hace la pregunta del millón de dólares: "¿Hasta cuándo serán gratis?". No hay respuesta clara, aunque la versión más o menos oficial sostiene que Gobierno y Generalitat deberían ponerse de acuerdo para un nuevo modelo de explotación de vías de pago antes de 2024. Se barajan distintas opciones: que pague la Administración vía presupuestos (Europa puede que levante una ceja con esta idea), un nuevo peaje tecnológicamente distinto o, la alternativa que hasta la fecha barajaba el Govern, la viñeta (pago anual de un canon por uso).

Coches y camiones circulan por la AP-7, a la altura de Maçanet, en el último día de peajes en la autopista

/ Carlos Márquez Daniel

Lo que requerirá de inversión inmediata es la eliminación de las barreras físicas, esas estructuras naranjas en las que primero atendía una persona y, más tarde, una suerte de máquina tragaperras. Las obras se prolongarán durante seis meses y será necesario un dispendio cercano a los 8,5 millones de euros que incluirá el mantenimiento de las vías hasta marzo de 2022. Durante el proceso de desmontaje, la velocidad estará limitada a 30 kilómetros por hora. Quedarán atrás el que no alcanza y tiene que abrir la puerta, el que se le caen las monedas bajo el coche, el que no le funciona el 'teletac', el que abrillanta con los dedos la banda magnética o el que tatúa el lateral del chasis en la estrechez del pasillo.

Alternativa más bonita

Sandrá suele usar también la N-II para ir de Arenys a Mataró. "Más bonita que la autopista", reza. Prevé, y los expertos lo avalan, que el fin del peaje de la C-32 reduzca el tráfico en esta lengua de asfalto sita entre el tren y la primera línea de mar. No duden que volverá a ponerse sobre la mesa el proyecto para instalar (que no pintar) un carril bici que en el Maresme llevan décadas esperando. No es cosa menor, pues esta arteria es lugar habitual de entreno de legiones de ciclistas de carretera que cada vez que salen a la Nacional dejan a sus parejas en casa con el corazón encogido.

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Tíquets del último día de peajes en la AP-7 y la C-32

/ Carlos Márquez Daniel

Catalunya mantiene cuatro vías con peaje: tres tramos de la C-16 (túneles de Vallvidrera, Montserrat y túnel del Cadí) y el pedazo de la C-32 que va de Castelldefels a El Vendrell, es decir, el túnel que lleva a Sitges y que sortea las curvas del Garraf. Las cuatro autopistas son de titularidad de la Generalitat y tienen concesiones hasta dentro de 16 y 18 años. La portavoz del Govern, Patrícia Plaja, ha criticado este martes que los catalanes "hayan tenido que pagar mucho dinero durante mucho tiempo cuando en el resto de España, no pasa". Sobre las arterias que seguirán siendo de pago, ha avanzado que seguirán así porque tienen contratos en vigor. Luego ya se verá.