Solidaridad

Unicef lamenta "la improvisación" con los niños migrantes en Canarias

  • El 80% de los menores llegados a las Canarias y Ceuta en año y medio no reciben la atención establecida por los derechos del niño

  • La organización humanitaria denuncia la saturación en las fronteras y reclama redistribuir a los menores por toda la península de un modo equilibrado y justo

Mizar rescata a un grupo de migrantes de origen subsahariano en Fuerteventura.

Mizar rescata a un grupo de migrantes de origen subsahariano en Fuerteventura. / Carlos Saá / Efe

4
Se lee en minutos
Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

Escribe desde Barcelona

ver +

No es la primera vez que alertan de este drama, pero no entienden cómo, año tras año, España es incapaz de brindar una acogida digna a los niños y adolescentes que abandonan sus familias en África y se juegan la vida para llegar a Europa. Unicef ha presentado este miércoles una investigación sobre la situación en la que están viviendo los menores que llegaron a las Islas Canarias durante el 2020 y el 2021. La conclusión apunta que el 80% de ellos están viviendo en macrocentros donde no se tienen en cuenta sus necesidades psicológicas, ni les llevan a la escuela y que, en algunos casos, sufren violencia. "Las comunidades receptoras están saturadas, necesitamos un mecanismo de redistribución y coordinación estatal para poder garantizar los derechos de estos niños", han insistido desde la entidad.

Había sobrevivido de milagro el viaje en patera, pero vio como a su mejor amigo se lo tragaba el mar. Esta es una de las primeras cosas que un adolescente hospedado en un centro de menores de las islas Canarias quiso explicar al equipo de Unicef que, en pocos meses, ha visitado una treintena de centros de menores en las islas. "Tenía una angustia enorme, nos explicó que se había jugado la vida para poder estudiar y trabajar en España, y que una vez aquí se pasaba el día sin hacer nada, nos imploraba ayuda", han explicado los responsables de la entidad. Otros menores se autolesionaban o se pasaban los días llorando con un trauma detrás que nadie quería conocer. Ellos son solo algunos de los más de 3.800 niños que en 2019 llegaron a las costas canarias en patera.

De hecho, esta es la ruta migratoria más mortífera y se calcula que en 2020 murieron más de mil personas. ¿Qué pasó con los que sobrevivieron el trayecto? Unos 2.500 niños siguen viviendo en centros de menores de las islas, solo el 4% fueron trasladados a otras comunidades autónomas y menos del 3% han conseguido su permiso de residencia, un documento con que tienen derecho y que les permite tener derechos en España.

Comunidad saturada

"El diagnóstico es claro. Canarias no estaba preparada. En 2020 las llegadas crecieron un 650% y este 2021 se han vuelto a superar un 150%", ha explicado Pablo Ceriani, autor del informe y miembro del Comité de la ONU en protección de los migrantes. "La acogida humanitaria ha sido insuficiente, inadecuada e ineficaz. El sistema de protección a la infancia se saturó y los niños han estado desprotegidos", ha explicado.

Según Ceriani, durante la crisis migratoria en Canarias se han visto dos caras de la moneda. Un 20% de los centros abiertos para esta emergencia en Canarias hacen las cosas bien. "Son centros pequeños, de menos de 20 plazas, con ayudas individualizadas, equipos terapéuticos y multidisciplinarios donde los chicos pueden ir a la escuela y tienen papeles: en definitiva, logran la integración", cuenta.

Sin embargo, en el 80% de las plazas, no se garantizan los derechos humanos. Los niños no van a la escuela, no hacen actividades especializadas, tampoco hay trabajadores suficientemente formados ni profesionalizados. "No pueden responder de manera adecuada en la recepción y acogida de los niños", ha insistido el autor. "En estos recursos los niños están encerrados, no tienen nada que hacer y su salud mental y emocional se está desmoronando", ha lamentado Sara Collantes, especialista en migraciones de Unicef en España y miembro del equipo de investigación.

Ceuta no escapa del drama

Una situación similar es la que ocurre en Ceuta, que tras la llegada de 1.500 niños durante el mes de junio hoy hay 1.128 en centros de menores y cerca de 500 que malviven en la calle. "Es urgente poder cubrir sus necesidades, la atención que se les está brindando no es la necesaria porque la ciudad no da abasto", ha explicado desde la ciudad autónoma Carmen Molina, directora de sensibilización y políticas de infancia de Unicef. Desde allí la entidad trata de presionar a las autoridades para que cumplan con los derechos del niño y mejore la atención que reciben.

Desde la entidad insisten en que es necesario que el Gobierno invierta recursos en la acogida de menores migrantes pero que, sobre todo redistribuya a los menores alrededor de la península de una forma pactada y obligatoria. Una decisión que, hoy en día, es voluntaria y nace de la solidaridad de los gobiernos autonómicos. "España necesita un plan de contingencia que prevea crisis migratorias. Somos la puerta de Europa y lo seguiremos siendo: las personas y los niños huyen de la guerra, de la violencia y la falta de derechos y seguirán llegando", ha señalado Gustavo Suárez, presidente de organización en España. "Lo que no puede ser es que sigamos improvisando la acogida de los niños sin cumplir con sus derechos", ha agregado.

Noticias relacionadas

El reto de la mayoría de edad

Más allá de la acogida migratoria y de emergencia, los responsables de Unicef han mostrado una extrema preocupación por el futuro que les espera a los adolescentes migrantes una vez cumplen la mayoría de edad. "No pueden acceder a ninguna renta social ni a un permiso de trabajo y la práctica mayoría salen de los centros sin tan siquiera el permiso de residencia. ¿Cómo se supone que deben ser autónomos?", ha lamentado Ceriani.