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Juicio en Francia a una mujer que mató a su padrastro tras 24 años de abusos

  • Violada desde los 12 años, Valérie Bacot sufrió palizas diarias y tuvo 4 hijos con su padrastro y después marido que también la obligó a prostituirse

  • La fiscalía pide una pena de cadena perpetua, descartando que se trate de un caso de legítima defensa

Valerie Bacot llega al Palacio de Justicia de Chalon-sur-Saone.

Valerie Bacot llega al Palacio de Justicia de Chalon-sur-Saone. / AFP / JEFF PACHOUD

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Irene Casado Sánchez
Irene Casado Sánchez

Periodista

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Veinticuatro años de vejaciones, abusos y violaciones, con este infierno a sus espaldas, el 13 de marzo de 2016, Valérie Bacot mató a quien fuera primero su padrastro y después su marido y proxeneta, Daniel Polette. A partir de este lunes, el Tribunal de Justicia de Chalon-sur-Saône juzga por asesinato a Bacot, convertida en un verdadero símbolo de la lucha contra la violencia de género y los abusos sexuales en Francia.

La infancia de Bacot acabó pronto. A sus 12 años, su entonces padrastro la violó por primera vez. Un abuso que se repitió a lo largo de los años, acompañado de palizas y del nacimiento de cuatro hijos. Polette no solo habría maltratado y violado en repetidas ocasiones a Bacot, también la habría obligado a prostituirse.

Cadena perpetua

Una noche, la mujer, entonces de 35 años, puso fin a su infierno acabando con la vida de su pareja, de 61, a quien disparó en la nuca con la misma arma que solía amenazarla. Con la ayuda de dos de sus hijos, la mujer enterró el cuerpo en el bosque de La Clayette, en Saône-et-Loire, cerca de su domicilio. Todos habrían guardado silencio hasta que, en 2017, la madre del novio de una de las hijas, que habría ayudado a transportar y enterrar el cadáver, acudió a la policía.

Acusada de asesinato, Bacot, que reconoce haber acabado con la vida de su expadrastro y esposo, se enfrenta a una pena de cadena perpetua, solicitada por la Fiscalía. Según señala el juez en su auto de procesamiento, “la violencia conyugal y la prostitución que le fueron impuestas por la víctima arrojan luz tanto sobre la personalidad de Valérie Bacot como sobre las circunstancias de sus actos, pero no caracterizan en modo alguno un acto de legítima defensa”. Además, el magistrado también estima que actuó con premeditación, una circunstancia agravante.

“Quería protegernos de él"

La defensa se centrará en describir con detalle la personalidad de Polette, la víctima y el verdugo, descrito por sus propios hermanos como un hombre iracundo y violento, apasionado por las armas de fuego. Una de sus hermanas denunció, incluso, haber sido violada por él. Ante el tribunal, los hijos de la pareja dieron testimonio de la violencia verbal y física que su padre ejercía casi a diario sobre ellos y su madre, delante de ellos o a sus espaldas. 

“Quería protegernos de él", respondió Bacot, cuando el juez le preguntó sobre las motivaciones de su acto. Luchando por encontrar sus palabras, la madre de familia dijo que su único objetivo era proteger a sus cuatro hijos. Uno de sus miedos era que su hija acabase sufriendo abusos sexuales por parte de Polette, considerado como un depredador sexual.

'Todo el mundo lo sabía'

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Los abogados también harán hincapié en la inacción de la policía que habría ignorado las alertas de sus hijos cuando acudieron a comisaría, hasta en dos ocasiones, para denunciar los maltratos impuestos a su madre. También recordarán el control que Polette ejercía sobre ella, tanto a nivel físico, como moral y psicológico, anulando su capacidad para escapar de la vorágine de violencia a la que se vio sometida durante más de dos décadas.

Casi 600.000 franceses han firmado una iniciativa para pedir la liberación de Bacot, autora de 'Todo el mundo lo sabía', un libro donde relata sus dramáticas vivencias con el objetivo de ayudar a otras mujeres víctimas de la violencia de género.