Tras el hallazgo de Olivia

El asesinato en Canarias desenmascara la violencia contra los menores: 40 fallecidos desde 2013

  • Algunos maltratadores asesinan a sus propios hijos para infligir el máximo daño a la madre; es la violencia vicaria

  • Dos reformas legales buscan que los jueces suspendan el régimen de visitas en contextos de maltrato machista

El asesinato en Canarias desenmascara la violencia contra los menores: 40 fallecidos desde 2013
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Patricia Martín
Patricia Martín

Periodista

Especialista en sanidad, igualdad, violencia machista, infancia, consumo

Escribe desde Madrid

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Como se temían muchos especialistas, la desaparición de las niñas Anna y Olivia ha terminado de la peor de las maneras posibles. Su padre, Tomás Gimeno, las ha matado presuntamente para infligir el máximo daño a Beatriz, la madre, a la que había advertido poco antes de la desaparición que no las “iba a volver a ver”. De nuevo, un padre ha usado a sus propios hijos para herir de por vida a su pareja, porque que te arrebaten a tus hijos de un plumazo, y de una forma tan atroz, deja a las víctimas muertas en vida, según relatan las afectadas.

Este tipo de agresión machista se llama violencia vicaria y el asesinato de los niños es el grado más extremo. Si bien, antes de que se llegue a este fatal desenlace, se suele producir una gradación de episodios, porque como lleva años denunciando el movimiento feminista, “un maltratador no es un buen padre” y no se puede disociar las agresiones que sufren las madres de la situación de los hijos.

Si bien, la violencia vicaria es un fenómeno en el que, hasta hace poco, las instituciones no habían puesto el foco y aún es bastante desconocido. De hecho, apenas hay estadísticas al respecto, salvo en los casos más graves, que acaban con las muertes de los niños. El Gobierno los contabiliza desde 2013, dos años después de que José Bretón asesinara a sus hijos, Ruth y José, el caso que hizo tomar conciencia de este tipo de violencia machista. Pero después ha habido otros crímenes que han captado la atención mediática. Y, recientemente, el relato de Rocío Carrasco ha mostrado otro tipo de violencia, la de los padres que manipulan a los hijos contra la madre.

Las reacciones

Según el Gobierno, han sido 39 las víctimas mortales menores de la violencia machista desde 2013. Contando a Olivia, la mayor de las hermanas desaparecidas en Tenerife, serían 40. Las fuerzas de seguridad aún están pendientes de que aparezca Anna, tras haber encontrado en el mar el cuerpo Olivia, después 40 días de desesperante búsqueda. Su madre no ha dejado de difundir tiernos vídeos de las niñas, con el fin de ayudar en la investigación.

El inhumano crimen ha despertado reacciones de solidaridad de todos los estamentos, empezando por Pedro Sánchez, quien ha señalado en las redes sociales que no se puede “imaginar el dolor de la madre”, a la que ha traslado todo su “cariño”. La delegada del Gobierno contra esta lacra, Victoria Rosell, ha indicado que el Gobierno está “respetando el duelo” de la familia, sin “irrumpir” en un proceso “tan duro”.

Rosell ha advertido que “son ya muchos” los menores asesinados y “todos con el mismo patrón” porque Gimeno "no es un loco o un asesino en serie, es la cara del machismo, de ese hombre que no tolera la libertad de la mujer”. La delegada ha pedido a las víctimas y a la sociedad que reaccionen “antes” de que se llegue al asesinato, ante cualquier atisbo de maltrato.

Repunte de víctimas

El hallazgo de Olivia coincide con un repunte de mujeres asesinadas, que ha hecho saltar las alarmas y que podría continuar en el futuro porque, según Rosell, “después de un periodo de restricciones, es como si quitara el tapón al machismo”. Los especialistas creen que el 2020 hubo menos fallecidas (48, la cifra más baja de la serie histórica) porque los maltratadores podían ejercer mayor control sobre sus víctimas.

Si bien, desde mayo, cuando decayó el estado de alarma y las restricciones, han fallecido 9 mujeres y en lo que va de año 17. Frente a ello, el Gobierno ha activado al pacto de Estado contra la violencia de género, a cuyos integrantes les ha solicitado que hagan un diagnóstico de las herramientas que pueden estar “fallando”. La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha admitido que "es evidente que España cuenta con mecanismos que están salvando vidas", pero también que no se llega "a tiempo en todos los casos". "Toda la maquinaria está volcada en detectar esos casos", ha afirmado.

De las 17 víctimas de este año, cuatro habían interpuesto denuncia y aún así, las instituciones no supieron protegerlas. Y preocupa también que más del 70% no confió en la justicia, porcentaje similar al que se da otros años, y los ojos están puestos en detectar ese maltrato oculto. Desde que hay estadísticas (a partir del 2003), han fallecido 1.095 mujeres y al menos 525 hijos han quedado huérfanos.

Los cambios legales

Además, teniendo en cuenta sólo los asesinatos de menores, en el 66% de los casos los niños fueron las únicas víctimas, “por lo que el asesino buscó aumentar el sufrimiento de las madres acabando con la vida de los hijos”, según explicó la presidenta del Observatorio del Poder Judicial, Ángeles Carmona, recientemente a El PERIÓDICO.

Para mejorar la protección de los menores, hace dos años se modificaron los protocolos policiales, para incluir preguntas sobre el riesgo específico que corren los niños. Asimismo, las madres de estos menores asesinados son consideradas víctimas. Y, recientemente, se han aprobado dos leyes que buscan que la suspensión del régimen de visitas o la guardia y custodia, cuando el padre ha sido denunciado por violencia machista. Se tratan de la ley de protección a la infancia, la llamada ‘ley Rhodes’, y la ley de apoyo a las personas con discapacidad.

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Con ellas, los jueces “pueden acordar” que los niños no continúen la relación con el padre “en el proceso civil y penal”, porque “ambas se complementan”, según explica Lucía Avilés, magistrada y experta este problema estructural. La ley contra la violencia de género ya facultó a los jueces a suspender el régimen de visitas, pero apenas se acuerda en el 3% de los casos, según Avilés, porque “sigue muy vigente el mito de que un maltratador puede ser un buen padre”. Pero la situación puede cambiar en un futuro con el doble paquete legal, aunque algunos especialistas recelan de que en ambas normas se permita aún a los jueces mantener las comunicaciones, si lo motivan en el interés superior del menor.

Más de 40.000 víctimas de maltrato infantil

La violencia machista contra los menores se produce en un contexto en el que están aumentando las denuncias de todo tipo de maltrato infantil, en los colegios, a través de internet, etc. Los últimos datos disponibles, del Ministerio de Interior, indican que en 2019 se presentaron 40.493 denuncias, frente a las 37.980 del año 2018. El problema es que es muy difícil de saber, según explica Cristina Sanjuán, técnica en políticas de infancia de Save The Children, "si el aumento se debe a que hay más concienciación y por eso se denuncian más casos que antes estaban silenciados, o a que realmente se ha incrementado el maltrato".