Quinto crimen machista

Alla quería separarse de su asesino, un expresidiario al que mantenía fregando suelos

  • El marido acudió a los Mossos de Banyoles ayer miércoles por la noche para confesar que acababa de acuchillarla

Alla, junto a su pareja, Miguel Ángel, el hombre que la ha asesinado.

Alla, junto a su pareja, Miguel Ángel, el hombre que la ha asesinado. / Guillem Sánchez

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

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Alla Bukancova llegó a Porqueres (Pla de l’Estany) hace tanto tiempo que nadie en el pueblo recuerda exactamente en qué año fue. Era de Letonia y tenía 48 años. Había trabajado de casi todo: haciendo 'gominolas' en la fábrica de Haribo o en la gasolinera del municipio. También limpiaba casas. Se buscaba la vida con empresas de empleo temporal o por su cuenta. Había fregado suelos e inodoros en no pocas residencias de una zona próspera para los pequeños empresarios. Y si no le llegaban más propuestas de empleo no era por su culpa. “Cuando nos dejó nuestra mujer de la limpieza todos me aconsejaron que contratara a Alla. No lo hice porque me dio miedo que eso significara que su marido entrara en nuestra casa”, explicaba este jueves uno de ellos. Miguel Ángel, el hombre de 45 años y de nacionalidad española arrestado por matar a cuchilladas a Alla, es un expresidiario que no despierta tanto cariño en Porqueres.

 

A las 22.00 horas de la noche de ayer miércoles, Miguel Ángel se personó en la comisaría de Banyoles y confesó a los agentes que había matado a Alla. Los policías llamaron a una ambulancia y se dirigieron al domicilio de la pareja. Allí vieron que Miguel Ángel había dicho la verdad y que ya era tarde para los equipos sanitarios.

 

Cansada de Miguel Ángel

 

En realidad no era la casa de la pareja. Era la casa de Alla. Ella era quien pagaba el alquiler de estos bajos de la calle de Canigó ubicados justo en el límite territorial entre los municipios de Banyoles y Porqueres. Alla saltaba de un trabajo a otro sin descanso mientras Miguel Ángel estaba sin empleo, mantenido por su mujer mientras recaía en el consumo de drogas. Excompañeras de trabajo de Alla subrayan que Miguel Ángel se había sometido a tratamientos de desintoxicación y que ella le defendía siempre, decía que "iba a cambiar".

 

No existe ninguna denuncia formal por malos tratos contra Miguel Ángel. Tampoco a nadie le consta que la golpeara. A alguna amiga sí le dio la impresión de que ejercía sobre ella un control demasiado exhaustivo. La venía a buscar al trabajo, la tenía “dominada”. Nadie tiene muy claro qué veía Alla en Miguel Ángel, un expreso que no escondía su paso por la cárcel –según había revelado a Alla a sus amigas, había cumplido un porrón de años entre rejas por matar a un vigilante de seguridad durante un atraco a un banco, una versión no confirmada oficialmente– y que tenía la cara tatuada con dibujos que parecían de factura ‘taleguera’.

 

Fuera lo que fuera lo que ligaba Alla a Miguel Ángel, estaba desapareciendo. Había manifestado en reiteradas ocasiones, también en establecimientos comerciales que frecuentaba, que no podía más, que quería que se fuera de su casa. Miguel Ángel, sin embargo, se negaba a marcharse. Que un posible intento de ruptura desencadenara el crimen de anoche es algo que tal vez el asesino confeso de la mujer se preste a aclarar a los investigadores de los Mossos a cargo de un homicidio que se instruye en un juzgado de Girona.

Porqueres ha decretado tres días de luto oficial y está prevista esta tarde una concentración de condena. "Esto ha sido culpa de todos, algo está fallando, no tenía que haber pasado". Son lamentos que llegan desde la gasolinera en la que trabajaba Alla, la quinta víctima catalana de la violencia de género.

 

La quinta mujer

 

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En Catalunya el machismo ha enterrado a cinco mujeres este 2021. El 14 de abril, en Manresa, Jordina murió estrangulada. Tenía dos hijas de 7 y 4 años. El 27 de abril, en la Bisbal del PenedèsPilar murió porque su novio–supuestamente– la roció con gasolina y después le prendió fuego. Tenía una hija mayor de edad. El homicidio de Betty en Creixell fue público el 18 de mayo pero recibió un disparo en la cara y otro en el pecho entre el 12 y el 13 de mayo. Tenía dos hijos mayores de edad. Manuel, el presunto asesino de Betty que se suicidó tras matarla, tenía por su parte otros tres hijos mayores de edad. También el 18 de mayo, Lucía fue acuchillada en Corbera de Llobregat. Su marido se ahorcó tras matarla. Tenían dos hijos, el mayor, de 13 años, descubrió los cadáveres. Este año en Catalunya ha habido diez hijos que han perdido a una madre o a un padre, o a ambos, por culpa del machismo. Cuatro de ellos eran menores de edad.

Desde el 1 de enero de 2003, fecha en que comenzó a contabilizarse esta lacra, 1.094 mujeres han sido asesinadas por sus parejas en España. Desde el Govern, la nueva 'consellera' de Igualtat i Feminismes, Tània Verge, ha subrayado que con el final de la pandemia se ha entrado en un periodo de máximo riesgo para las mujeres maltratadas dado que los agresores están perdiendo el control que, gracias a las restricciones, han tenido sobre ellas. Como parece que ha ocurrido con Alla.