MEDIO AMBIENTE

El Delta del Ebro se alza contra el "plan de regresión" del Gobierno

El territorio da por hecho que el Ejecutivo pretende ceder al Mediterráneo más de 800 hectáreas

Algunos tramos de la playa del Arenal ya se han quedado sin arena

Algunos tramos de la playa del Arenal ya se han quedado sin arena / Joan Revillas

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

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Ya se lo olían en noviembre y esta semana aseguran haber salido de dudas. El Gobierno ha hecho público el plan para la protección del Delta del Ebro, que inicia los dos meses de exposición pública a que obliga la ley, y parece que se confirma el principal temor del territorio: la pérdida de tierra frente al avance del mar. Mientras en la desembocadura piden luchar por los sedimentos y la arena, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico tiene otros planes. Comienza la guerra contra la regresión.

El dominio público marítimo terrestre. O lo que es lo mismo, la morfología presente y futura del delta. La mesa de consenso del Delta del Ebro, donde están representados todos los que viven en o de la región, denuncia que el Gobierno da por hecha la pérdida de 832 hectáreas, es decir, la tan temida regresión o pérdida de tierra por efecto de la erosión del mar. Su receta es de sobra conocida -arena y sedimentos-, y es, además, la que aplica en otras zonas de Europa también azotadas por los mares y océanos, como la costa de Holanda. "Con la superficie que desaparecerá bajo el mar, también perderemos parajes naturales de incalculable valor ecológico, como Buda, Sant Antoni o la Punta de la Banya", rezan los afectados, que también dan por perdida la barra del Trabucador si se siguen las directrices del plan estatal.

Un tractor trabaja en la recuperación del Trabucador, a mediados de enero

/ Joan Revillas

Tal y como ya anunciaron semanas atrás, los 'ebrencs' quieren llevar el caso a Europa para que España tenga que pagar por su "inacción ante un paraje natural". La oenegé WWF logró que Bruselas iniciara una causa contra el Gobierno por su gestión en Doñana. Lamentan, en este sentido, que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no destine parte de los fondos de recuperación derivados de la pandemia para abordar la recuperación del Delta del Ebro. Por todo ello, la mesa de consenso ya ha anunciado que trabajará de manera intensa en este periodo de dos meses de alegaciones al plan, al que, en un futuro no muy lejano, debe seguirle un nuevo plan hidrológico que también marcará mucho el destino de la zona, puesto que en buena parte depende del caudal y de los sedimentos que el Ebro arrastre hasta su ocaso en el Mediterráneo.

"Cruzar una línea roja"

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La opinión del ministerio está en las antípodas. A través de un comunicado, tras hacer público el plan, el Gobierno sostiene que todas las medidas planteadas por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) tienen como objeto "garantizar la permanencia y sostenibilidad del Delta en el tiempo". Para ello, indica el Ejecutivo a través de un comunicado, resulta necesario "asegurar la integridad y adecuada conservación del litoral, su recuperación ambiental y tener en cuenta las previsiones para hacer frente a los efectos de la subida del nivel medio del mar".

El alcalde de Deltebre, Lluís Soler, ya dijo a este diario semanas atrás que la regresión suponía cruzar una línea roja. Se le une el primer concejal de Sant Carles de la Ràpita, Josep Caparrós, que a través de su cuenta de Twitter denuncia que el Gobierno "sentencia de muerte" el Delta con su plan. "Es inaceptable que no den por buena ninguna propuesta del territorio y que la única solución que dan sea el retroceso frente al mar". "Debemos trabajar juntos y coordinados", solicita el edil.