MEDIO AMBIENTE

El Delta del Ebro exige un plan que no implique su regresión

Los municipios están hartos de la falta de entendimiento y de la batalla de competencias entre Generalitat y Govern y piden una comisión mixta

Un tractor trabaja en la recuperación del Trabucador, este sábado

Un tractor trabaja en la recuperación del Trabucador, este sábado / Joan Revillas

  • La mesa de consenso de la región acudirá a Europa para que actúe contra España "por su dejadez en el Delta" y amenaza con una nueva revuelta social si se permite que el mar avance

  • Los afectados lamentan que el Gobierno solo aparezca cuando hay urgencias y denuncian la falta de inversión del Govern en los entornos protegidos

  • Territori dispone de seis millones de euros para la zona que no puede inyectar en la recuperación del litoral porque la Generalitat no es competente

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Les habrá llegado en más de una ocasión algún 'meme' de la escena de John Travolta en 'Pulp Fiction' en la que su personaje, Vincent Vega, aparece despistado en casa de Mia Wallace (Uma Thurman). Sirve para todo: estupefacción, sorpresa, desagrado... La imagen encaja a la perfección con la sensación que desde hace ya tiempo experimentan los vecinos del Delta del Ebro, una zona azotada por los temporales, pero sobre todo, una región que no acaba de ver la manera de evitar el punto de no retorno, el momento en el que este paraje natural ya no pueda recuperarse. Lo que turba a Vincent Vega, perdón, a los ciudadanos de las Terres de l'Ebre, es la riña entre el Gobierno, competente en casi todo en la desembocadura, y la Generalitat, que dice que quiere ayudar pero no le dejan. El pasado jueves, el 'conseller' de Territori i Sosteniblitat, Damià Calvet, explicó que más allá de las cartas que ya ha mandado al Ejecutivo central, de cara al próximo martes se prepara un acuerdo de Govern para reclamar, de manera más solemne, un papel más activo en la recuperación del ocaso del río.

El momento no es gratuito. A nada, o casi nada de unas elecciones, y con los afectados a punto de dar el salto a Europa para ver si así alguien les toma en serio. Lo explica Xavier Curto, portavoz de la mesa que agrupa los intereses de todas las personas vinculadas con el Delta. La idea es denunciar a las Administraciones por su dejadez ante la constante regresión de los sedimentos y la arena en el litoral. Diez años después de presentar una denuncia, la organización ecologista WWF consiguió que Bruselas abriera un proceso judicial al Gobierno por la degradación de Doñana. "Estamos en la misma línea y de hecho ya nos hemos puesto en contacto con ellos para ver cómo tenemos que hacerlo".

Algunos tramos de la playa del Arenal ya se han quedado sin arena

/ Joan Revillas

Curto argumenta que las competencias sobre el litoral y sobre el río son del Estado y lamenta que el Ministerio de Transición Ecológica "solo actúe cuando hay una emergencia", como sucedió en el Gloria y, ahora, con el temporal Filomena. Para el más largo plazo están esperando el plan estratégico del Delta del Ebro que les prometieron hace un año. Debían conocer el detalle el pasado verano. Nada. Finalmente, les hicieron una presentación telemática el pasado noviembre en la que, sorpresa, "no se recogen las reivindicaciones del territorio". Básicamente, trabajar con urgencia en la gestión de la arena del litoral "para que quede lo más naturalizado posible", como se hace en Holanda, y, con la mirada puesta en el futuro, una mejor gestión de los sedimentos que permitan solidificar el entorno frente a los envites del mar. "Lo que nos plantearon implica rendirse, es decir, dieron por seguro la pérdida, en algunos tramos, de más de medio kilómetros de tierra".

¿Y las zonas protegidas?

Y cómo les trata la Generalitat, ¿mejor? "También estamos muy descontentos. Entendemos el tema de las competencias, pero el Govern sí tiene potestad sobre las zonas de especial protección, las que forman parte de la Xarxa Natura 2000. Su inversión es de cero euros desde el temporal Gloria de hace un año, con la excepción de la inversión que hizo el Departament de Agricultura para recuperar arrozales sumergidos y reparar una estación de bombeo. El único que hace algo, pero solo cuando hay una urgencia, es el Ministerio. Ponen un parche, y hasta el siguiente desastre".

Tierra colocada en la playa del Arenal para soportar los embestidas del mar

/ Joan Revillas

Lluís Soler es el alcalde de Deltebre y preside la Associació Catalana de Municipis. Forma parte del PDeCAT pero asegura que en la defensa del Delta "no hay partidos ni colores". Lo demuestra el hecho de que el pasado jueves, los siete ayuntamientos del entorno (añadan Amposta, Sant Carles de la Ràpita, Sant Jaume D'Enveja, Camarles, la Aldea y la Ampolla) aprobaron una resolución, junto a las dos comunidades de regantes, que deja muy claro que en la desembocadura del Ebro van todos en el mismo barco. Los municipios denuncian la descoordinación entre la Generalitat y el Estado un año después del Gloria, reclaman la declaración de emergencia para que se realicen actuaciones urgentes en el Delta y anuncian el inicio de los trámites legales para que Europa actúe de oficio y obligue a España a atender sus obligaciones en este paraje natural. Soler no esconde su indignación ante la reciente declaración de emergencia en Madrid tras la nevada de la semana pasada. "El enfado general ha crecido, en efecto", admite.

"Pedimos la declaración de emergencia tras el Gloria y nos dijeron que no. Ver cómo ahora sí se la dan a Madrid ha encendido los ánimos"

En relación a la bronca política entre administraciones, lamenta la "falta de entendimiento y las peleas totalmente interpretables que, en definitiva, son la mejor manera de perder el tiempo". Lo que tiene claro es la "dejadez histórica" que padece la zona, con "visitas esporádicas tras las grandes tormentas para darnos un golpecito en la espalda". Sobre el programa estatal para la desembocadura del Ebro, el alcalde de Deltebre comparte la opinión de Curto. Considera una "derrota de entrada" aceptar un retroceso de más de medio kilómetro tierra adentro y avanza que, si esa termina siendo la posición final del Gobierno, las movilizaciones contra el plan hidrológico nacional de principios de siglo se quedarán cortas con lo que puede estar por venir. "Eso supondría atravesar una línea roja. Nuestra propuesta pasa por respetar la línea de costa con medidas combinadas que permitan no retroceder y salvaguardar las oportunidades de futuro del Delta".

El Delta del Ebre, después y antes del paso del Gloria, con el mar arrasando todo cuanto encontró a su paso

/ El Periódico

Sobre el papel del Govern, considera que la inversión es "insuficiente" y se queja con amargura de que los seis millones que el presupuesto de la Generalitat dispone para las Terres de l'Ebre no tengan salida por esa falta de acuerdo con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Soler insta a crear una comisión mixta entre ambas administraciones, "como la que gestiona, por ejemplo, la costa del Maresme". "Hablamos con todos, pero no hay manera de que se sienten a dialogar. Es un partido de tenis en el que la nosotros somos la pelota. Tenemos la sensación de que nos tratan con poca dignidad". ¿Y hay riesgo de revuelta ciudadana? Cuenta Soler que la creación de la mesa de consenso, constituida formalmente en noviembre del 2018, aunque no empezó a funcionar como tal hasta enero del 2020, ha dado aire a los afectados, y de la resignación se ha pasado a "una cierta esperanza". Está por ver si el hecho de organizarse ayuda a que se les escuche más.

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A la espera del plan hidrológico

A toda esta discusión hay que sumarle el debate abierto sobre el futuro plan hidrológico para el periodo 2021-2017, en discusión en el Gobierno. El río, según datos de Territori ha perdido un 30% de su caudal en los últimos 100 años y ahora solo llegan un 10% de los sedimentos que tiempo atrás se depositaban en la desembocadura del Ebro, dando lugar al Delta. El Govern ya hizo algunas observaciones sobre una primera propuesta, pero según señala la 'conselleria', "las substanciales no han sido recogidas". Una vez presentado el texto definitivo, llegará el turno de las alegaciones. Puede pasar que ni el plan estratégico del Delta ni el plan hidrológico recoja el sentir local. Y según cómo, es probable que termine recuperándose el grito de les Terres de l'Ebre durante la lucha del 2001: "Lo riu és vida". Y el Delta, también.