CIENCIA

Locos por la meteorología

Una de cada tres estaciones no profesionales repartidas por todo el Estado está en Catalunya

Alfons Puertas, meteorólogo del observatorio Fabra, con un pluviómetro, este sábado

Alfons Puertas, meteorólogo del observatorio Fabra, con un pluviómetro, este sábado / Ricard Cugat

  • El tiempo tan variable y la amena divulgación de los hombres y mujeres del tiempo, claves para el 'boom' del furor 'amateur' por los fenómenos

  • El Metecoat cumple 100 años con un acto en el TNC pendiente de la pandemia y una exposición en el Palau Robert

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Antoni Castejón fue el primer hombre del tiempo de TV3. Espontáneo y cercano, supo llevar la meteorología a los hogares de toda Catalunya trufando la tecnología (fue uno de los primeros en Europa en usar mapas proyectados sobre un croma) con el manejo de palabras que ahora son de lo más común pero que entonces estaban en claro desuso, como 'maragassa', 'clariana', 'marejol' o 'calamarssa'. Todos esos conceptos provenían del libro 'Assaig d'un vocabulari meteorològic català', publicado en 1948 por Eduard Fontseré, fundador y primer director del Servei Meteorològic de Catalunya, del que precisamente se cumplen 100 años este 2021. Vinieron muchos otros hombres del tiempo. Y luego también las mujeres del tiempo, por supuesto. Pero en la trastienda, o mejor dicho, en las ventanas, terrazas y terrados de todo el territorio hay un pequeño ejército de aficionados a la meteorología; 'amateurs' de la cosa que comparten cifras y estadísticas en blogs o en redes sociales. ¿Pero de verdad hay tanta pasión? sin duda: el 28% de las estaciones meteorológicas automáticas no profesionales de toda España están a este lado del Ebro.

Castejón falleció en 1988 a los 41 años de edad víctima de un infarto. En esos cinco años en TV3 dejó una huella sobre la que muchos han dado pasos para seguir impulsando la divulgación de las vicisitudes del tiempo. A ellos, a su gesticulación, su sentido del humor y su contagiosa vehemencia, hace referencia Alfons Puertas, meteorólogo del Observatori Fabra de Barcelona. Según este experto, la tarea tan animosa de estos profesionales ha creado escuela. Pero no solo es eso. Señala también, como causas de la afición local por el asunto, la "gran variedad de clima" existente en Catalunya y una orografía "variada y compleja que favorece una 'meteo' diversa y no monótona". Sabe bien de qué habla, y más estos días, con el episodio de frío continuado más importante en lo que llevamos de siglo.

100 años del Meteocat

Eliseu Vilaclara, actual director del Servei Meteorològic de Catalunya, coincide con Puertas en señalar que el territorio tiene una paleta muy atractiva de climas, con "mucho cambio estacional". "En un mismo día puedes tener una nevada increíble en la Vall d'Aran y sol radiante en Lleida, y eso es atractivo". La erótica del tiempo. Hace también referencia a Fontseré, el padre de la profesión en nuestra casa, una de las personas a las que más se hará referencia en el centenario de la institución que él mismo creó en 1921.

El Meteocat tiene previsto un acto en marzo y una exposición en el Palau Robert para celebrar su centenario

Si la pandemia no lo evita, a finales de marzo está previsto un acto en el Teatre Nacional de Catalunya, y en verano se instalará una exposición en el Palau Robert. Señala también al mundo del asociacionismo, muy vivo en Catalunya a nivel de observación de los elementos, mucho más que en resto del Estado o Europa.

Uno de los fenómenos meteorológicos cazados por Alfons Puertas desde el observatorio Fabra

/ Alfons Puertas

Mònica Usart, la meteoróloga de Rac1, coincide en que Catalunya es un auténtico 'dragon kahn' a nivel meteorológico. "Nieve, vendavales, niebla, tormentas de verano, el mar..., la variabilidad de fenómenos es muy atractiva, y en un espacio muy reducido". Lo cuenta con una pasión envidiable. "Creo que es parte del secreto, el hecho de que nos dedicamos a algo que realmente nos gusta mucho. Pero además está el tema de la comunicación, es decir, tenemos que ser capaces de contagiar, de atrapar a la audiencia".

Las pioneras

En su caso, los referentes de TV3 se multiplicaron por mil cuando vio a Mónica López, ahora en TVE, frente a los mapas de isobaras. "Por primera vez me veía realmente representada por alguien de mi mismo sexo". Que haya más hombres que mujeres, deduce Usart, puede tener que ver "con el hecho de que la ciencia, en el pasado, era un terreno mucho más masculino que femenino". Pero ya van ganando cuota de pantalla, y junto a Gemma Puig (TV3), la meteoróloga de Rac1 publica en marzo el libro 'Atrapades en el temps', un homenaje a todas las mujeres que, profesionalmente o de manera 'amateur', han tenido o tienen un papel importante en la meteorología.

"Nieve, vendavales, niebla, tormentas de verano, el mar..., la variabilidad de fenómenos en Catalunya es muy atractiva"

Marcos Amores es el hombre del tiempo de Betevé. Permite y acepta, a mucha honra, el calificativo de 'friki'. Forma parte del autodenominado Comando Tibidabo, una veintena de personas que se dedican a recoger y compartir datos meteorológicos, sobre todo de Barcelona, pero con un ojo puesto en todas partes. Habla maravillas de la "irregularidad clásica del clima mediterráneo", de cómo pueden caer 350 litros en el 'pla' de Lleida y 1.300 en la Garrotxa. "Buena parte de la culpa está en la diversidad de climas que tenemos en un territorio tan pequeño". Quizás por eso, reza, en Catalunya "todo el mundo es entrenador del Barça y hombre del tiempo". Y en la era del covid, epidemiólogo consumado. Menciona, como el resto, al pionero Castejón y a los profesionales que le siguieron, como Alfred Rodríguez Picó, que fueron capaces de mantener viva esa llama que era una mezcla de divulgación amena, ilusión y ciencia.

Alfred Rodríguez Picó, en sus tiempos mozos de TV3

/ El Periódico

En el caso de Amores, la cosa empezó "con una relación de amor-odio". De pequeño, relata, le daban miedo las tormentas, pero por aquellas cosas de la juventud, terminó por quedar hechizado por los fenómenos meteorológicos. "La mayoría de los que nos dedicamos a esto empezamos a aficionarnos de pequeños; es muy vocacional". En el caso de los 'amateurs', la pasión por la 'meteo' ha madurado de su auténtica profesión, como un 'alter ego'. Son abogados, arquitectos, profesores, electricistas, pintores, médicos, comerciantes, lo que sea, personas que de día trabajan en lo suyo y de noche y a primera hora le echan una ojeada a los datos de la estación meteorológica que cuidan como a un hijo. En Catalunya son multitud. Basta con fijarse en la página web Meteoclimatic, que recoge datos de estaciones no profesionales repartidas por todo el territorio español. La wikipedia del tiempo. Catalunya es con diferencia la región con más balcones y terrados con aparatos, un total de 368 (208 en Barcelona, 72 en Girona, 27 en Lleida y 61 en Tarragona), lo que significa que casi uno de cada tres meteorólogos del Estado está aquí.

Alfons Puertas, meteorólogo del observatorio Fabra, con un pluviómetro, este sábado

/ Ricard Cugat

Sergi Corral es el encargado del tiempo en la ràdio de l'Escala y también gestiona una estación en el distrito de Sant Andreu de Barcelona. Vive entre los dos municipios pero con tendencia a apostar cada vez más por la Costa Brava. Sostiene que el "carácter 'friki' no se pierde nunca" y explica que el suyo es otro ejemplo de afición prematura. Pero argumenta que en todo esto hay razones también culturales, como es el hecho, señala, "que Catalunya sea un pueblo que viene de la cultura agrícola y del mar, y eso implica mirar constantemente al cielo". Castejón, que era una persona muy vinculada a l'Escala, ha sido siempre su referente, "por cercanía pero sobre todo por la manera de dirigirse a los demás".

Si con todo esto a alguien le han entrado ganas de probar, una estación meteorológica oscila entre los 20 y los 20.000 euros. Hay abanico de sobra para ir avanzando. "Pero lo más importante -recomienda Corral- es tener una ventana, un buen panorama y unos buenos ojos".

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