Meteorología

Del año más cálido a la nevada del siglo

Tractores y palas para retirar nieve de las calles de Falset, este lunes

Tractores y palas para retirar nieve de las calles de Falset, este lunes / Roger Segura (ACN)

  • Los primeros 10 días de enero han marcado el cuarto periodo más gélido en lo que llevamos de siglo en Barcelona

  • El Meteocat señala que la temperatura no ha sido baja pero sí ha sido excepcional "la persistencia del fenómeno"

  • Los expertos recuerdan que los fenómenos extremos del invierno no ponen en duda el imparable cambio climático

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El 2020 ha sido un año nefasto. Para olvidar. Y no solo por la pandemia y sus efectos, por esos miles de personas que han perdido la vida por culpa del coronavirus o por la crisis económica, sanitaria y social. También porque la estadística ha vuelto a confirmar que el cambio climático es una evidencia científica. A nivel planetario ha sido el más cálido desde que se tienen registros. A nivel local hay un poco de todo. Como referente, sirvan los datos del observatorio Fabra de Barcelona, que recoge información meteorológica desde 1914. Confirma la escena global: han sido los 12 meses con la temperatura media más elevada: 16,8 grados, dos décimas más (que es mucho) que las anteriores plusmarcas de 2006 y 2015. Al año tórrido, sin embargo, le ha seguido un arranque de 2021 gélido. Pero no por las bajas temperaturas, sino por lo prolongada que ha resultado este temporal con nombre de personaje de Ibáñez.

Nieve acumulada en un calle de Falset, este lunes

/ Roger Segura (ACN)

Filomena ha dejado un Madrid peatonal, con ciudadanos andando por la M-30, los niños sin colegio, la basura sin recoger y la nieve pasando de la gracia inicial al hielo traicionero. La nevada más intensa de los últimos 50 años. Barcelona, en cambio, se ha quedado sin la postal blanca a pesar de que algo cayó en Vallvidrera la madrugada del viernes al sábado. Chasco importante. Alfons Puertas, meteorólogo del Fabra, pone las cosas en su sitio. Desde que empezó el 2021, la temperatura más baja registrada en este reconocible edificio del Tibidabo es de -0,2 grados. Sucedió el 8 de enero. Nada extraordinario si se observan los últimos 15 años, donde se ha llegado a los -4,2º (2012) y a los -4,7º (2005). "En cuanto a la temperatura como valor absoluto no hay noticia, pero sí es menos frecuente la continuidad del frío".

Los otros episodios

Tras analizar lo que llevamos de siglo, el guardián del Fabra pone negro sobre blanco. Resulta que desde que empezó el siglo, este observatorio ha registrado tres episodios, de la misma duración, peores que el de los últimos días. Entre el 1 y el 10 de enero, la media ha sido de 4º, pero entre el 1 y el 12 de febrero de 2012 fue de 2,3º; entre el 14 y el 23 de diciembre de 2001 fue de 3,7º, y entre el 23 de enero y el 1 de febrero de 2005 fue de 3,9º. Así las cosas, diploma olímpico para las migajas de Filomena en la capital catalana.

Eliseu Vilaclara, director del Servei Meteorològic de Catalunya, confirma lo expuesto por Puertas. "No son temperaturas extremas, pero sí puede llamar la atención la persistencia del frío". Tal es la situación, tal es la normalidad, que ni tan siquiera se ha lanzado una alerta de ola de frío por parte del Meteocat. Marcos Amores, el hombre del tiempo de Betevé, entiende que la falta de nieve en Barcelona haya generado cierta decepción, más aún si se compara con la blanca Madrid, ciudad, por cierto, que está 660 metros por encima del nivel del mar. Admite que esperaban "un golpe escondido" de Filomena que tiñera Barcelona de blanco, ni que fuera un poco, pero celebra que en el fondo todo lo que ha pasado coincida «con lo que ya se pronosticó entre el 3 y el 4 de enero». «Se han cumplido los modelos meteorológicos que determinaban que la nieve no llegaría tan abajo, y eso siempre es una buena noticia». Sergi Corral, meteorólogo de Ràdio l'Escala y encargado de una estación meteorológica de Sant Andreu, coincide en que un episodio como el de estos días "no es raro en nuestra casa". Sus datos coinciden con los del Tibidabo: febrero del 2012 se lleva la palma de este siglo. Coincide con Amores en que tenía cierta esperanza de que nevara en Barcelona. «No ha podido ser, pero no debemos olvidar que el invierno acaba de empezar».  

Negar lo evidente

En todo este paisaje han vuelto a brotar las dudas de los que no ven claro esto del cambio climático. El caso más reciente, el del presidente de Aragón, Javier Lambán, que a través de Twitter venía a decir que el calentamiento del planeta no parece que ponga en peligro la nieve en su región. El mensaje incluía fotos de paisajes bajo la nieve.

Los cuatro expertos consultados por este diario coinciden al 100% en que la crisis climática "es un hecho irrefutable". Y científicamente probado. Vienen a decir que no hay discusión, que por mucho que personajes relevantes (Donald Trump, por ejemplo) no lo vean claro, la evolución de los datos certifica que el planeta ha tomado una senda peligrosa. Puertas lamenta que se mezclen conceptos. "Una cosa son los fenómenos meteorológicos, y otra cosa es el clima". Vilaclara sostiene que no se trata de creer o no creer, puesto que a día de hoy, a diferencia de décadas atrás, el cambio climático "no es discutible". "Es ciencia y observación, y eso significa incremento de la temperatura media e incremento de los extremos cálidos que no implican que desaparezcan los episodios fríos, que pueden llegar a ser más intensos", concreta el director del Meteocat.

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Amores pide perspectiva, ampliar el foco para quedarse con la foto grande de la meteorología para "no caer en frivolidades" . "Ni todo lo que es calor es cambio climático ni todo lo que es una nevada deja de serlo. Lo que tenemos que ver es la tendencia, y eso nos indica claramente que la temperatura media va en aumento, sin que eso implique que tenga que dejar de hacer mucho frío". Corral está convencido de que los negacionistas "no tienen demasiado donde rascar". Recuerda que la meteorología trabaja a largo plazo, que los estudios se hacen en base a los datos acumulados durante décadas, y que de ahí es de donde sale la tendencia. En resumidas cuentas, la nieve es idílica, pero el futuro del planeta no es muy halagüeño.