La escasez de medicamentos se duplica en cuatro años

La OCU y Salud por Derecho culpan a ciertas farmacéuticas de retirar productos para conseguir un alza de precios

Una farmacéutica muestra medicamentos genéricos.

Una farmacéutica muestra medicamentos genéricos. / ELISENDA PONS

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Patricia Martín

El desabastecimiento de medicamentos se ha duplicado en los últimos cuatro años, debido en muchas ocasiones a problemas con las materias primas, pero también a las estrategias comerciales de algunas farmacéuticas, según denuncian la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y la fundación Salud por Derecho en un informe titulado 'El desabastecimiento y la escasez de medicamentos'.

En dicha investigación se refleja que los problemas de suministro han aumentado en España de 700 casos en el 2015 a 1.650 en el 2019, según datos de la Agencia española del medicamento AEMPS. Los problemas de escasez afectan con más frecuencia a fármacos necesarios para tratar enfermedades cardiovasculares,  infecciones, cánceres y los destinados a dolencias del sistema digestivo o enfermedades metabólicas. 

Se trata de una situación que se da a nivel global, no sólo en España, debido en muchas ocasiones a la excesiva dependencia de un reducido número de productores de materias primas, algo que se ha agudizado con la pandemia, según el informe.

Las estrategias comerciales

Si bien, en otras ocasiones el desabastacimiento se debe a las estrategias comerciales de las compañías farmacéuticas. La OCU y Salud por Derecho sostienen que los medicamentos a precios más bajos o menos rentables suelen ser los que tienen más problemas de suministo. Y es que es "habitual" -según denuncian- que las empresas "retiren voluntariamente este tipo de fármacos para presionar a las autoridades en la negociación de precios o para favorecer la entrada de otros productos de mayor interés comercial". Además, estas estrategias afectan especialmente a algunos medicamentos esenciales, como los genéricos para el cáncer o los antibióticos.  

El informe se hace eco de cuatro casos que ilustran la problemática. Uno de ellos es el de la adrenalina autoinyectable. Se trata de un tratamiento para reacciones alérgicas graves en niños y adultos. El laboratorio que comercializaba el autoinyextor Jext de 300 microgramos lo retiró del mercado cuando el Ministerio de Sanidad intentó bajar su precio de 42,09 a 35,81 euros. También analiza el caso de los laboratorios Aspen, único comercializador de cinco medicamentos para el cáncer. En 2013, incrementó su precio un 4.000% en España. La negativa de Sanidad a aceptar este aumento excesivo tuvo como respuesta el fin de la comercialización y el consecuente desabastecimiento de estos fármacos.

El Gobierno le resta importancia

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Ante esta problemática, el Gobierno ha puesto en marcha el Plan de garantías de abastecimiento de medicamentos, con el objetivo de prevenir, gestionar, informar y mejorar la coordinación con otros países de la UE, en pro de reducir los problemas de suministro. Si bien, el Ejecutivo central resta importancia a la escasez con el argumento de que no afecta a los pacientes, puesto que siempre hay un fármaco de repuesto. 

Por el contrario, la OCU y Salud por Derecho sostienen que los problemas de suministro causan ansiedad y preocupación en los pacientes, que tienen que invertir tiempo en buscar el fármaco desabastecido, sufrir otros efectos secundarios o pagarlo de su bolsillo si el recambio no está financiado por el sistema nacional de salud.