28 oct 2020

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ENTREVISTA CON EL MINISTRO DE SANIDAD

Salvador Illa: "Quizás pecamos de arrogancia con el virus. Todos llegamos tarde"

Luis Mauri

Salvador Illa: El mercado sanitario se convirtió en un zoco. / FOTO Y VÍDEO: DAVID CASTRO

Uno traza planes, incluso milimétricos, pero luego llega la vida y decide por él. Salvador Illa (La Roca del Vallès, 1966) entró el 13 de enero en el Gobierno de Pedro Sánchez como cuota socialista catalana. Su misión principal era trabajar como carpintero de la mesa de diálogo sobre el conflicto catalán. Un ministerio vaciado de competencias, como el de Sanidad, parecía un lugar adecuado para instalar la carpintería. Y entonces la vida (y la muerte) decidió por él: ministro plenipotenciario.

El azote del virus parece bajo control en España. ¿Qué peligro hay de que en otoño haya otra ola?

La pandemia está yendo mal en el mundo. Más de 10 millones de casos diagnosticados y más de medio millón de fallecidos. En Europa la hemos controlado gracias al confinamiento. Esto es lo único que sirve para controlar el virus. En todo el mundo, donde ha habido confinamiento se ha controlado el virus; donde no, no. El virus sigue entre nosotros y hay rebrotes. No podemos descartar una segunda ola en otoño. Nos estamos preparando para ella.

El 1 de julio, la UE abrió sus fronteras a una quincena de países exteriores. Solo Italia exige cuarentena a esos viajeros. ¿No se estará infravalorando la posición italiana como sucedió con el cierre de la Lombardía?

No. Precisamente hablé el mismo día con el ministro de Sanidad italiano. Nosotros insistimos en un acuerdo europeo sobre fronteras. El acuerdo existe: se permite la entrada desde los países con una incidencia acumulada en los últimos 14 días igual o inferior a la media europea, que es de 16 casos por 100.000 habitantes. Disponemos de los controles que recomienda la UE.

¿No le convencen los argumentos de su colega italiano en favor de la cuarentena?

No valoraré la decisión de otros socios europeos.

"El mercado sanitario se convirtió de repente en un zoco"

¿Está el sistema sanitario en España vacunado contra otro colapso si en otoño hay una nueva ola?

La primera lección que debemos aprender es de humildad...

¿Se pecó de arrogancia ante el virus?

Quizás sí, pensábamos que no iba a pasar, que no iba a llegar a Europa ni a EEUU, y llegó, y nos ha hecho muchísimo daño. Pensábamos que podíamos con todo y no es así. Tenemos muchas limitaciones, no somos inmunes. Hay muchas cosas del virus que desconocemos, si va a mutar o no, cómo se comportará. Hemos aprendido y nos esforzamos para estar preparados.

¿Cuáles son esos esfuerzos?

Planes de contingencia hospitalaria. Las autonomías son capaces ahora de incrementar las plazas de hospitalización y de cuidados intensivos en cinco días. Tenemos también reservas estratégicas de material sanitario.

¿Está lista ya la reserva que anunció el presidente?

Una de las condiciones de la desescalada era que las autonomías acreditasen un estoc de material sanitario suficiente para varias semanas. El Gobierno también ha hecho acopio. Ha aumentado la capacidad de producción nacional de mascarillas y tests… Estamos trabajando para construir esta reserva estratégica. Además, ha mejorado muchísimo la capacidad de detección precoz. Al principio, pasaban de 10 a 12 días antes de la notificación del caso, ahora entre uno y tres días.

"Todo el mundo llegó tarde, no solo España"

¿Ha servido este aprendizaje para identificar los errores en la gestión de la crisis?

Todo el mundo llegó tarde, no solo España. Ha sido una cura de humildad para todos.

Pero se debió haber actuado con más anticipación.

Con lo que sabemos hoy, sí, pero yo siempre he descartado los ejercicios de adivinación del pasado. Todos hemos llegado tarde.

¿Todos? El Mobile canceló su feria en Barcelona a mediados de febrero. No todos llegaron tan tarde…

Se hicieron otras ferias, en Madrid, en Alemania, en Francia. Con lo que hoy sabemos, claro que habría sido muy fácil tomar decisiones distintas. Pero creo que es justo pedir que se valoren las decisiones tomadas entonces en relación a los datos que conocíamos entonces. Y no entrar en ejercicios de predicción del pasado.

Con más de 28.000 fallecidos en el país, la ciudadanía tiene derecho a exigir una revisión autocrítica del pasado.

Por supuesto. Tenemos una actitud permanente de autoexigencia y aprender de lo sucedido. Lo que digo es que todo el mundo ha llegado tarde. ¿Teníamos que haber actuado una semana antes o dos? Con lo que sé ahora, sí; con lo que sabía entonces, no.

"El confinamiento es lo único capaz de controlar el virus. Donde se ha hecho, se ha frenado; donde no, no"

La falta de material sanitario fue otro punto flaco. Catalunya y otras autonomías acusaron al Gobierno de incautarse de su material sanitario.

No es cierto que nos incautásemos de material sanitario. Eso no sucedió. Yo tengo una magnífica relación con los responsables sanitarios autonómicos, en particular con la de Catalunya. Hubo una demanda de material muy superior a la oferta. Equipos de protección, respiradores y tests de diagnóstico… Son productos de muy poca fabricación en España y en Europa. El mercado dejó de ser un mercado y se convirtió en un zoco. En ese contexto, decidimos identificar todo el material disponible en España y en algunos casos lo redirigimos a los lugares donde hacía más falta. Eso nunca afectó a Catalunya, por cierto.

¿Teme que reabra ese zoco cuando haya una vacuna?

En la UE hemos apostado por negociar conjuntamente la adquisición de la futura vacuna, garantizando una distribución equitativa y que evite las carreras de egoísmo. Este debe de ser el camino.

La Generalitat ha sugerido que si hubiera tenido manos libres habría habido menos muertes en Catalunya. Suerte que su relación es extraordinaria como dice, si no fuera así…

Insisto en que la relación es muy buena. Ha habido momentos de tensión naturales, pero el trabajo es satisfactorio. No opinaré nada más sobre la pugna política. Prefiero centrarme en el combate contra la pandemia. Es lo que demanda la ciudadanía.

¿Cómo va a evolucionar la sanidad pública a partir de esta crisis?

Ahora hay mayor conciencia de la necesidad un sistema nacional de salud bien dotado. Y la descentralización sanitaria  funciona, es una fortaleza del sistema.

El de Sanidad es un ministerio vaciado de competencias. ¿Va a tener en adelante más contenido y recursos?

Para ser un ministerio vaciado, vaya con lo que ha hecho, ¿no? Es evidente la necesidad de un Ministerio de Sanidad con competencias y recursos adecuados.

¿Con más poder?

Bueno, el ministerio ya tiene unas competencias relevantes. Ya se ha visto. Vamos a reflexionar con calma sobre lo que podemos hacer. El ministerio ha ejercido un papel de coordinación muy relevante y hay que ver cómo lo reforzamos porque la actuación está a la vista, ¿no?

"La UE apuesta por una adquisición conjunta de la vacuna que evite las carreras de egoísmo"

¿La reconstrucción deparará alguna estructura sanitaria supraautonómica?

La descentralización ha funcionado correctamente, insisto. La sanitaria ha sido una de las políticas públicas más exitosas de la democracia. Una clave ha sido el consenso, que se debe mantener.

¿La pandemia será a su vez una vacuna contra futuras tentaciones de adelgazamiento de la sanidad pública?

Una lección es que hay que dotar el sistema nacional de salud de los recursos necesarios y de manera sostenida.

El escenario más dramático de la crisis han sido los geriátricos, convertidos en pabellones de la muerte. Esto define el trato que la sociedad dispensa a las generaciones que han dejado de ser productivas.

Cada comunidad debe evaluar cómo han funcionado las cosas y corregir lo que es claramente mejorable. Nuestra comisión de bioética publicó un informe a principios de abril indicando que no puede haber discriminación por razón de edad a la hora de administrar el tratamiento clínico que corresponda a cada paciente. Insisto, las autonomías tienen competencia plena en esta materia y deben hacer examen. Las condiciones en que murieron muchas personas, aisladas de sus familias, fueron muy dolorosas. Tuvimos que limitar la asistencia a los funerales para preservar la salud púbica. Fue uno de los momentos más complicados para nosotros. Fueron días muy difíciles.