15 ago 2020

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Nuestro mundo es el mundo

La sorpresa de Salvador Illa

LEONARD BEARD

La sorpresa de Salvador Illa

Joan Tapia

El ministro catalán y titular de Sanidad es el miembro del Gobierno más valorado, una décima más que Pedro Sánchez

El mapa político no ha experimentado grandes cambios pese al estado de alarma. El PSOE sigue primero; el PP sube, pero a costa de Vox; Podemos está estable y Cs repunta algo tras recuperar autonomía y volver a su vocación de bisagra.

¿Qué pasa con los líderes? Pedro Sánchez sigue en cabeza, con un 4,9 para el CIS y un 4,2 para Sigma-'El Mundo', seguido por Inés Arrimadas, con un 3,9, y luego Pablo Casado, con un 3,4. Ambos tienen la misma nota en ambas encuestas. Sánchez tiene bastante ventaja sobre Casado y quizá se deba, entre otras razones, a que el 79% de los encuestados por Gad-3 para 'Abc' quieren un pacto PSOE-PP para la reconstrucción y a que la agresividad del líder del PP ha sido superior a la del presidente.

La encuesta de Gad-3 inquiere también sobre la valoración de los ministros, algo que el CIS hizo antes y que ahora omite. Y la puntuación no es buena -todos suspenden-, algo similar a lo que sucedía en gobiernos anteriores. Pero cuatro ministros obtienen una nota superior al 4, lo que es positivo cuando los políticos son vistos hoy como uno de los principales problemas.

Razones del apoyo

La sorpresa es que el más valorado es Salvador Illa, el titular de Sanidad, con un 4,4, por delante de Sánchez (4,3); Margarita Robles, la titular de Defensa (4,3), y la vicepresidenta económica, Nadia Calviño (4,2). Curioso, porque Sanidad ha sido el ministerio más comprometido, y la reacción a la pandemia, el principal foco de ataque de la oposición de derechas y de ciertos presidentes autonómicos. También porque Illa es el segundo del PSC, que algunos sectores de la opinión española juzgan demasiado transigente (o cosas peores) con el independentismo.

¿Por qué Illa es el más valorado? Debe haber varias razones. Una es que ha sido siempre conciso en sus comparecencias y no ha pretendido tener siempre la verdad absoluta. Aquella replica de que la quiniela del domingo pasado es fácil de acertar ilustra tanto el refugio en la ironía como la renuncia a descalificar.

También ha buscado la sintonía con los consejeros autonómicos y se ha negado a politizar un asunto que afectaba a todas las administraciones. Y asumió con normalidad (incluso orgullo) que uno de sus cercanos colaboradores, Fernando Simón, hubiera sido nombrado por un anterior Gobierno del PP. Resultado: los españoles saben que ha habido muchos muertos y errores, pero puntúan bien al ministro.

Quizá convenga recordar que Illa, filósofo de formación, sabe aterrizar en las realidades concretas. Como concejal de La Roca del Vallès tuvo de alcalde al desaparecido Roma Planas, un socialista muy próximo a Josep Tarradellas. Y que Tarradellas aprendió en su exilio francés que los políticos deben mandar, pero a partir de los informes de una Administración profesional. La gran crítica del tarradellismo a Jordi Pujol fue la inundación de la Administración por cuadros de su partido.

Sobre Illa habrá que volver. Pero es notable que un político catalán, poco conocido en España y que ha afrontado un marrón descomunal resulte el mejor ministro en una encuesta de 'Abc'.