12 jul 2020

Ir a contenido

INVASIÓN DE MARIPOSAS

Una plaga de polillas invade el Maresme por segundo verano consecutivo

Los técnicos reclaman una mejor gestión del bosque y avisan que una alta mortalidad de ejemplares de encinas elevaría el riesgo de incendios

El Periódico

 Imagen de una lagarta peluda (Lymantria dispar) en Mataró .

 Imagen de una lagarta peluda (Lymantria dispar) en Mataró . / JORDI PUJOLAR (ACN)

Una plaga de polillas ha atacado por segundo año consecutivo los bosques de encinas del Maresme y se desplaza a gran velocidad hacia el centro de la comarca y el Vallès. El fenómeno, que empezó el pasado verano, se podría repetir al menos un par de veranos más. 

A pesar de los trabajos preventivos que se hicieron durante la primavera, con la fumigación de 6.000 hectáreas de bosque, la explosión demográfica de la polilla es tanto o más intensa que la del pasado año. 

El insecto es inofensivo para los humanos, pero muy feroz con la encina. Se alimenta de las hojas y la puede llegar a defoliar por completo, causándole incluso la muerte. Los técnicos avisan de que si hay una alta mortalidad de estos árboles, el riesgo de incendio se podría multiplicar exponencialmente.

Y es que la presencia de la plaga de la mariposa (Lymantria dispar) añade dificultades de supervivencia en un bosque que viene de sufrir la plaga del Tomicus en los pinos. En este caso la víctima es la encina, con una gran presencia también en el Maresme. Se calcula que hay unos 12 millones de ejemplares, de un total de 94 millones de árboles que hay en los bosques de la comarca.

Mala gestión del bosque

Según los técnicos, se trata de unas cifras que demuestran la mala gestión del bosque. "Se necesita una mejor gestión y reducir el espesor de los bosques", asegura el técnico de Cambio Climático del Consejo Comarcal del Maresme, Jordi Bonet.

"Tenemos demasiados árboles pequeños que nacen a la sombra y simplemente sobreviven", se lamenta. Además, ante una plaga como esta, "no es lo mismo si se defolia un árbol sano que se pueda recuperar, que un árbol débil que tiene la muerte asegurada". El problema se agravaría con un episodio de sequía en julio que acabara aumentando definitivamente la mortalidad del bosque y, de rebote, elevando el riesgo de incendio.

Además, la plaga, explica Bonet, está cogiendo cada vez más área y se desplaza fácilmente con el viento. "Está siendo más intensa", avisa. Además de las encinas, en algunas zonas de la comarca la mariposa ha atacado también hojas y frutos de árboles frutales, una situación nada habitual.

Tampoco es habitual que la explosión llegue tan pronto, ya que normalmente la mariposa nace más avanzado del verano: "el cambio climático ha hecho avanzar el ciclo". Con todo, Bonet recuerda que el insecto es inofensivo para las personas y no provoca alergias: "La gente lo tiene que ver como un fenómeno natural". Como ya pasó el año pasado, además de su presencia los bosques, las mariposas se empiezan a ver ya en algunos núcleos urbanos de la comarca.