Preocupación por los ancianos de los sociosanitarios y las residencias en BCN

Familiares del centro Hestia Palau de Barcelona temen contagios de coronavirus por la proximidad con enfermos

Transeúntes con mascarillas por las calles de Barcelona.

Transeúntes con mascarillas por las calles de Barcelona. / RICARD CUGAT

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Gemma Tramullas

Algunas familias de ancianos con salud frágil que residen temporalmente en el centro sociosanitario Hestia Palau de Barcelona, la antigua Aliança, han mostrado su preocupación por el hecho de que algunos mayores ingresados, concretamente en la tercera planta, tengan síntomas relacionados con el coronavirus y hasta ahora no se les haya podido hacer el test por una cuestión de protocolo. Las familias temen que en estas condiciones pueda producirse fácilmente un brote y una de ellas pidió el alta ayer al considerar que no se está protegiendo adecuadamente a las personas, ni a los pacientes ni a los trabajadores.

Los casos “sospechosos” están aislados, pero comparten planta con personas asintomáticas. “No podemos tenerlos en una burbuja”, aseguró la responsable médica del centro, Asunción Robledo. Incluso en el caso de que finalmente se les pudiera hacer el test y dieran positivo, mientras sus síntomas no sean graves estos enfermos podrían seguir en sus plantas pero aislados, según esta profesional. Las familias afirman tener información de que ya se habría producido por lo menos un positivo en esta planta pero la empresa lo niega rotundamente y advierte de la facilidad de confundir los síntomas con los de la gripe estacional.

Quejas en toda Catalunya

Por otra parte, la falta de material médico no solo afecta a los hospitales, sino sobre todo a estos centros intermedios y a las residencias de ancianos. En estos días, varias residencias en distintas poblaciones españolas están generando noticias sobre fallecimientos por coronavirus. El sindicato Comisiones Obreras ha realizado una encuesta en 50 residencias que recoge las quejas del personal por la falta de prevención en estos espacios cerrados con una elevada concentración de población frágil.

La estrategia de que los sociosanitarios concertados acojan a pacientes de coronavirus y otras patologías con síntomas no agudos con el objetivo de dejar camas libres en los hospitales de referencia para los casos graves ha puesto el foco en estos centros. En el caso de Hestia Palau, uno de los 15 centros del grupo privado Hestia Alliance, se ha habilitado la primera planta para tratar tanto a los pacientes que han desarrollado el coronavirus en el centro como a los que llegan derivados del hospital de Sant Pau. Aunque la empresa no da datos, EL PERIÓDICO pudo saber que el martes ya había una decena de positivos de coronavirus en la primera planta, aunque el número aumenta con el paso de las horas.

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Este centro ya había recibido críticas anteriormente por tener el personal bajo mínimos. La Generalitat no impone una ratio a los sociosanitarios, con lo que enfermeras y auxiliares no dan abasto para atender a todos los residentes, sobre todo en las plantas donde hay ancianos con un alto nivel de dependencia. Según el director ejecutivo de Hestia Alliance, David Macià, para hacer frente a la carga extra de trabajo y sustituir a los profesionales que caen enfermos se ha dotado al centro de más recursos y personal, aunque no especificó el número ni si los refuerzos estarían solo concentrados en la primera planta. La empresa considera que la limitación de recursos ya existía antes de la crisis y que “ahora hay que priorizar y que estén en los lugares donde más se necesiten”.

Hestia Palau cerró definitivamente el acceso de los familiares al pasado domingo. El mismo día, los médicos llamaron a las familias para proponer el alta voluntaria de todos aquellos que pudieran volver a sus casas “para evitar contagios”. Desde entonces, la empresa no había hecho ninguna comunicación oficial y era el mismo personal que atendía a los mayores el que respondía a las llamadas telefónicas de las familias angustiadas. Cinco días después, la empresa afirma haber habilitado un canal de comunicación a través de los médicos y trabajadores sociales para poder hacer un seguimiento a los ancianos.