24 oct 2020

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la lucha por la igualdad

El acoso también entra en 'caus' y 'esplais'

La Generalitat tiene pendiente aprobar un protocolo contra agresiones sexuales en las entidades de lleure de hace siete meses

Anna Rocasalva / Elisenda Colell

El acoso también entra en 'caus' y 'esplais'

MIGUEL LORENZO

"Una vez fui como monitor de apoyo a unos campamentos donde unas niñas de 12 o 13 años denunciaron que un monitor ayudaba a los niños a espiarlas mientras se duchaban. Esa noche tratamos el caso en una asamblea y la reacción fue de proteccionismo total hacia esa persona, inaceptable", explica Gerard Matas, un exmonitor de un 'esplai' de Badalona. Laura Grau, monitora de un 'cau' de Blanes, recuerda la relación "secreta, tóxica y de abuso de poder" que vivió con su monitor cuando ella tenía 15 años y él, 23. Estas son algunas de las voces que han querido alzar la voz para visibilizar los abusos que también se producen en las entidades de lleure.

Gerard Matas, en sus seis años como monitor en Badalona, observó comportamientos que, desde su punto de vista, eran "completamente punibles" pero a los que nunca se les dio la importancia que merecían. “¿Cómo te dotas de herramientas adecuadas para enfrentarte al comportamiento de un compañero? Porque se supone que es tu ‘amigo’ y el grupo se protege a sí mismo”, lamenta.

Aunque, según él, uno de los comportamientos más deleznables era ver cómo los monitores hombres se iban "trabajando" a las jóvenes a su cargo para que, cuando estuvieran rebasando el límite de la edad adulta,"se enrollaran con ellos". "Conozco unos cuantos casos, son claras relaciones de abuso de poder", denuncia. 

#MatxisdeCau

Precisamente esta relación de poder es la que ha querido explicar Laura Grau, una de las primeras voces en exponer su experiencia en Twitter, bajo la etiqueta #MatxisdeCau. Hace 10 años, un monitor, ocho años mayor, se aprovechó de ella y de sus compañeras. Tenían una relación, pero estaba prohibido explicar el secreto. "Hubo consentimiento, pero yo no era del todo consciente ni tenía los recursos ni el apoyo suficiente como para darme cuenta del abuso de poder", recuerda Grau. "Cuando se destapó se quedó en un escándalo ético, y solo se le invitó a marchar del 'cau' aunque se quedó como tesorero. Nunca se trató como agresión o un abuso de poder, y ningún adulto habló con nosotras o nuestros padres", explica.

Mar, una exmonitora de un 'cau' de Girona, define su agresor como "el típico tío que usa el lenguaje inclusivo, que parece que esté súpersensibilizado". Se conocieron en una formación de su 'cau', cuando ella era monitora y él, mayor, su formador. Posteriormente, en una fiesta, se enrollaron. Pero después, en la intimidad, él "se pasó de la raya". "Hizo cosas que no me gustaban, y en ningún momento me preguntó si quería, no hubo consentimiento". "Me hizo sentir como una imbécil", añade.

A pesar de todo, muchos de estos testimonios han seguido implicados en su entidad. Las niñas de las que Matas fue monitor han creado un protocolo feminista para detectar los casos y evitarlos. Y es que muchas de las entidades de ocio, como es el caso de Escoltes Catalans o el Moviment de Centres d’Esplais Cristians Catalans (MCECC), ya están aplicando herramientas contra el maltrato y el machismo, y realizando formaciones preventivas. Hace ya siete meses que todas estas entidades desarrollaron una nueva norma contra el maltrato infantil junto a la Direcció General de Joventut y la fundación Vicky Bernadet. El texto detalla la relación de monitores con los niños, y trata el tema de las redes sociales. De momento, sigue siendo un borrador porque el Govern aún no lo ha firmado