09 abr 2020

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equipamiento cultural

La movilidad dificulta la instalación del Hermitage en el Port de Barcelona

Un estudio que se hará público en breve refleja dificultades para su construcción

Los promotores del proyecto se han mostrado sorprendidos por las declaraciones

Cecilia Guillermo

Imagen virtual del futuro museo Hermitage en Barcelona.

Imagen virtual del futuro museo Hermitage en Barcelona.

El Ayuntamiento de Barcelona hará pública en breve la decisión sobre el Museo Hermitage de la Barceloneta mediante un estudio que evalúa su impacto y que adelanta muchas dificultades, especialmente en cuanto a movilidad, según afirmó el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, en una entrevista en el programa ‘Bàsics’ de Betevé. Lo más seguro, adelantó Collboni, es que el museo no se pueda realizar en el sitio previsto por los problemas de movilidad, aunque si finalmente se decide que no es viable, buscarán alternativas para el operador. 

La futura edificación, que estará cercana al Hotel W, contará con inversión privada. Los impulsores del proyecto esperan que sea bien recibida por los turistas que lleguen a la ciudad vía mar, al tener un lugar cercano que visitar. "La ciudad de Barcelona tiene que estar abierta a proyectos culturales tanto públicos como privados como hacen las grandes ciudades del mundo", argumentaba Collboni. “No veo inconveniente, tenemos el trabajo de atraer colecciones y actores culturales, existen muchas fundaciones privadas que son también una fortaleza cultural para Barcelona”, defendía el primer teniente de alcalde.

Asimismo reconocía que los estudios realizados no son favorables al proyecto pero el ayuntamiento responde a la obligación de velar para que el emplazamiento esté asegurado y tenga coherencia. Lo más seguro es que no se pueda realizar en el sitio previsto por los problemas de movilidad, aunque si finalmente se decide que no es viable buscarán alternativas para el operador. 

"Sorpresa" por las declaraciones

Fuentes cercanas al proyecto se han mostrado "sorprendidas" por estas declaraciones, porque aseguran que el último informe de movilidad -aprobado por el consistorio en abril del 2018 y elaborado por la consultora Intra- "no concluye que la implantación del museo comporte dificultades para la movilidad si se cumplen medidas para equilibrar el flujo que generará el cambio de usos". Las mismas fuentes han explicado que este informe contempla que el flujo será "inferior a la movilidad generada por una actividad comercial intensiva" y que esto se ha tenido en cuenta en la presentación del proyecto.

También han recordado que los cuatro informes que ha encargado el Ayuntamiento sobre el proyecto, que se publicarán en los próximos días, son de carácter no vinculante y están focalizados en el impacto urbanístico, la movilidad, el valor cultural y la viabilidad económica. Además han sostenido que la inversión hecha ya no permite un cambio de ubicación y han defendido que el museo es un proyecto privado, autofinanciado con fondos propios, se ha tramitado en un proceso de pública concurrencia y "se ajusta técnicamente y jurídicamente a la normativa".

El proyecto del museo ha estado cargado de problemática cultural, económica y de accesibilidad. Se trata de un edificio de cinco plantas que tendrá siete salas que acogerán exposiciones nutridas de las colecciones de San Petersburgo conjugando arte y ciencia, pero se espera también que disponga de restauración y otros locales. Es una inversión privada en suelo público y se busca obtener beneficios económicos de ella pero no está muy definido el contenido que alojará.

Por otro lado, la accesibilidad al estar ubicado en la boca norte del Port pasaría por la avenida Joan de Borbó, la cual ya está suficientemente colapsada suponiendo un problema de movilidad y se están estudiando otras vías de acceso, por lo que los vecinos tienen motivos para posicionarse en contra.