31 oct 2020

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Comienza el juicio por el crimen de los tirantes con un cambio de 'look' de Rodrigo Lanza

Las acusaciones aseguran que la discusión fue por cuestiones ideológicas

El acusado afronta 25 años de prisión por asesinato agravado por odio

L. M. G.

El cambio de imagen de Rodrigo Lanza, del 2015 a este lunes 4 de noviembre del 2019

El cambio de imagen de Rodrigo Lanza, del 2015 a este lunes 4 de noviembre del 2019 / EUROPA PRESS

La Audiencia de Zaragoza acaba de comenzar el juicio con jurado popular por el conocido como crimen de los tirantes, en el que murió de una brutal paliza, Víctor Laínez, en diciembre del 2017. En el banquillo se ha sentado Rodrigo Lanza que ha cambiado radicalmente su look antisistema, tal y como informa 'El Periódico de Aragón'. Atrás quedaron las rastas y los piercings. Luce ante los miembros del jurado popular una camisa azul, pantalones color beige y zapatos marrones. Está acusado de un delito de asesinato agravado por motivos de odio por el que se enfrenta a 25 años de prisión.

Los miembros del tribunal popular que preside el magistrado de la Sección Tercera, José Ruiz Ramo, podrán observar dos versiones muy diferentes. Mientras que las acusaciones aseguran que Laínez fue asesinado después de una discusión por cuestiones ideológicas, ya que lucía unos tirantes con la bandera de España, el encausado se defiende aseverando que «sufrió una reacción de cortocircuito».

Rodrigo Lanza, en el juicio que ha empezado este lunes 4 de noviembreo / Ángel de castro

De hecho, su defensa trata de en todo momento de dejar fuera los tintes ideológicos, apoyándose en que los tirantes no están por ningún lado. Lo cierto es que no existe ningún protocolo entre el Salud y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para salvaguardar la ropa y complementos de una víctima asistida por los sanitarios. De ahí que, a pesar de que alguno de los testigos hablaron de dicho complemento, estos desaparecieron.

Rodrigo Lanza, en una imagen del 2015 / ferran nadeu

Eliminado ese elemento que agravaría la pena de asesinato a la que se enfrenta, Lanza incide en que él se defendió, ya que de la víctima mortal esgrimió una navaja que tan solo vieron los amigos del encausado. De hecho, no apareció en ningún momento. Añade su defensa que Lanza iba bajo los efectos del alcohol que le gravemente sus facultades cognitivas y volitivas, lo que potenció el efecto amenazador de la situación, sin que se percibiera otro medio para evitar la agresión contra su vida que actuar tal y como lo hizo».

Laínez sufrió un importante traumatismo facial con múltiples fracturas con minutas en huesos propios nasales, pared medial de ambos senos maxilares y suelo de la órbita derecha y herida a lo largo del dorso nasal compatible con uno o más traumatismos sobre la zona con severa intensidad traumática.