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El jueves

Muere una niña de 4 años en Bilbao tras atragantarse con un fruto seco

Los sanitarios se desplazaron a la vivienda y trataron de reanimar a la pequeña, pero no pudieron evitar su muerte

El Periódico

Frutos secos.

Frutos secos.

Una niña de cuatro años falleció el pasado jueves en Bilbao tras atragantarse con un fruto seco que estaba ingiriendo, según han informado fuentes del Departamento de Seguridad a Europa Press. El diario 'El Correo' apunta a que se trataría de un anacardo, que la pequeña comía mientras estaba viendo la tele con su hermano. 

Los hechos ocurrieron el día 3 por la tarde en un domicilio de la calle Andrés Eliseo Mañaricua del barrio de Miribilla, cuando se recibió el aviso de que una niña se había atragantado con el fruto seco. Al lugar se desplazaron efectivos sanitarios que intentaron reanimar a la niña, sin éxito, por lo que falleció finalmente en el lugar.

¿Qué hacer en caso de atragantamiento?

Ante un caso de atragantamiento la Asociación Española de Pediatría recomienda, si el niño está consciente y tosiendo, animarle a seguir tosiendo sin hacer ninguna otra maniobra. No se le debe golpear en la espalda, ni intentar sacarle el cuerpo extraño de la boca a ciegas. 

Si el niño está consciente pero tiene una tos débil, poco efectiva, es incapaz de hablar o la dificultad para respirar  es muy importante, se debe llamar al número de teléfono 112 y socorrerlo inmediatamente. Si es menor de un año y vemos el objeto lo sacaremos pero con mucho cuidado de no empujarlo hacia adentro. Si no lo vemos o no podemos sacarlo hay que girar al niño y ponerlo sobre nuestras piernas con la cabeza algo más baja que el cuerpo y darle cinco golpes secos en la parte alta de la espalda, entre los omóplatos.

Después le damos la vuelta y comprobamos si respira. Miramos la boca de nuevo y si no se ve nada y el niño no puede respirar hacemos cinco compresiones en el centro del pecho con dos dedos de la mano. El lugar donde se comprime es justo debajo de la línea imaginaria que une ambos pezones. 

En el caso de que el pequeño esté consciente y sea mayor de un año, los expertos recomiendan dar cinco golpes en la parte alta de la espalda y hacer cinco compresiones en la boca del estómago. Es lo que se conoce como maniobra de Heimlich. Nos colocaremos detrás de él, con el niño de pie y rodeando su cintura con los brazos. Colocaremos el puño de una mano en la zona del estómago que está entre el ombligo y el tórax. Cogeremos el puño con la otra mano y realizaremos una compresión fuerte hacia dentro y hacia arriba, lo que provocará un aumento de la presión en el tórax, obligando a salir al aire que queda dentro de los pulmones, arrastrando el cuerpo extraño. Se debe seguir con la maniobra hasta la llegada de ayuda o hasta la pérdida de conocimiento.

Temas: Bilbao