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Autora confesa

Ana Julia Quezada: "Pido perdón a la familia de Gabriel y a toda España en general, solo espero que Dios me perdone"

La fiscala reprocha que a la acusada que "la única verdad que ha dicho es que mató a Gabriel"

La acusación define a Quezada como "una sociópata auténtica" y pide "apartarla de la sociedad"

Julia Camacho

Comienza la séptima sesión de la vista oral contra Ana Julia Quezada. / CARLOS BARBA / EFE / VÍDEO: EFE

El ministerio público mantiene como definitiva su acusación de asesinato con alevosía  contra Ana Julia Quezada por la muerte de Gabriel Cruz, por lo que pide como condena prisión permanente revisable. Asimismo, solicita que se considere como agravante el parentesco, al ser el hijo de su pareja. Un agravante que “merece mayor reproche penal” y que extiende al delito de daño psicológico al progenitor, Ángel Cruz.  En un durísimo relato final, la fiscala ha cargado contra la personalidad "fría y calculadora" de Quezada, de quien asegura que "la única verdad que ha dicho es que mató a Gabriel" para quitarse un "obstáculo" en su relación y que para ello "iba buscando el momento propicio", incidiendo en la premeditación. "Esa absoluta frialdad probablemente no la volveré a ver en otros acusados", aseveró. En su turno de última palabra, Quezada ha pedido disculpas a los padres de Gabriel y a toda la familia del niño, así como a su propia familia y "a todos aquellos que se hayan podido sentir mal por lo que he hecho". "Solo espero que Dios me perdone", ha dicho sollozando.

La acusación particular, por su parte, ha insistido en que sí hubo ensañamiento con el menor, apoyándose en los golpes laterales en la cabeza que presentaba su informe médico y que, subrayan, la autopsia oficial no supo ver. El abogado ha insistido en que Quezada “es una sociópata autentica”. “Que no les tiemble el pulso, esta mujer no tiene el mismo derecho a respirar el mismo aire que respiramos nosotros, hay que apartarla de la sociedad, porque va a matar a más niños con toda seguridad, y estoy convencido de que no es el primero al que mata”, dice el abogado en alusión a las sospechas sobre la muerte de su primera hija.

Mientras tanto, la defensa que representa a Quezada ha cambiado su calificación a un delito de homicidio por dolo eventual con atenuantes, manteniendo que las pruebas no permiten probar ni el ensañamiento en la muerte de Gabriel ni la premeditación. El abogado ha insistido en que su comportamiento, que llega a calificar de chapucero, prueba que no hubo esa intención de acabar con la vida del menor con antelación, dado que en otras ocasiones estuvo a solas con el menor y tuvo oportunidad. También tuvo oportunidad, afirmó, de matar al menor con un solo golpe fuerte, o de deshacerse del cadáver de otra manera, y no ocultándolo en una pequeña oquedad de 10 centímetros de profundidad donde no cabía. “Lo hubiera podido tirar al mar y asunto zanjado”.

En este sentido, la defensa de Quezada también ha rechazado que las pruebas acrediten que hubo intención de humillar a los padres o la familia de Gabriel en los días posteriores, causando ese daño psicológico que reclama la acusación. Justificó su conducta porque iba bajo la influencia de las pastillas, lo que le movía a actuar de una forma errática y, por ejemplo, perder el móvil. “Lo hubiera podido dejar apagado, y no encendido para que se localice a los pocos minutos”.

En su conclusiones finales, la fiscala asegura que del relato de los hechos queda acreditada “una inquina y una aversión intensa a este niño, que le lleva a una intencionalidad perversa y consolidad en el tiempo”. Pero también inquina a la madre, como prueba una conversación interceptada a Quezada en la que comenta la desaparición del niño e insulta a la madre, Patricia Ramírez, asegurando que “tiene deudas con todo el mundo”, con absoluto desprecio a su devastación de la madre, o el estado imperturbable con el que asistió a la declaración de la madre.

El ministerio publico mantiene que Quezada quería quitarse "un obstáculo" en su relación con el padre, Angel Cruz. "Si eliminaba al niño, eliminaba el vínculo afectivo entre padre e hijo", afirma, "era consciente de lo que iba a hacer y buscaba la oportunidad, el momento propicio, que pudo haber sido otro día". Y asegura que ese 27 de febrero "se alinean todas las circunstancias para su plan criminal". "Le vino todo de cara y no iba a dejar pasar esa oportunidad", afirma la fiscala. Vio que el niño salía solo de la casa y le convenció para subir al coche y llevarlo a la finca de las Hortichuelas, aprovechando que sabía que no habría nadie de la familia cerca que pudiera sorprenderla.

El relato de la fiscala sobre cómo se produjo la muerte del niño se sustenta en la autopsia oficial, que apunta a que los hematomas que se detectan en la cabeza del menor son compatibles con proyectarlo contra el suelo al taparle la boca con ambas manos. La fiscal Elena Fernández no ha escatimado adjetivos para describir un hecho "cruel y brutal" y que ocurrió de forma sorpresiva. Atacó al "indefenso" niño con una fuerza desproporcionada, Gabriel se resistió "por instinto de supervivencia" y ambos cayeron al suelo. Allí, mantuvo la presión durante un periodo de entre 10 y 20 minutos, hasta que acabó con su vida. Y ha despreciado de un plumazo la pericia forense, que no médica, de los expertos aportados por la familia de Gabriel. No hubo agonía, no hubo paliza previa, y todo se produjo, según constata la autopsia, en una única secuencia temporal.

En la misma línea, la fiscala apunta a que una vez que entierra al niño y recibe la llamada de Ángel Cruz alertando de su desaparición, empieza una "sobreactuación" y "un exceso tal" que causa un daño psicológico añadido a los padres, aunque no se puede probar, apunta, que fuera algo premeditado. Asimismo, cuestiona el posible arrepentimiento e incluso la confesión de lo ocurrido, realizada después de su detención y por consejo judicial para reducir la posible condena. "No es una confesión veraz, es una confesión interesada porque es inevitable, la detienen con el cadáver y da una version inconcebible". Tampoco, añade, tiene una "sensación de arrepentimiento", ya que como relataron en dias previos los agentes, adoptó una actitud "proactiva dirigiendo la investigación hacia una expareja y hablando mal del niño". "Quezada miente hasta en la detención cuando tiene las manos llenas de arena, esa personalidad mentirosa se aprecia desde el primer momento", concluyó la fiscal antes de reclamar un fallo condenatorio al jurado popular.

Tras el turno del ministerio público, la jueza ha permitido un receso para retomar la sesión con los escritos finales de acusación y defensa.

Deliberación del jurado

El jurado popular que deliberará en 48 horas sobre la culpabilidad o no culpabilidad de Ana Julia Quezada como autora de un delito de asesinato por la muerte violenta del menor Gabriel Cruz escucha este martes las conclusiones de fiscal, acusación particular y defensa tras la prueba practicada a lo largo de cinco de las sesiones de la vista oral.

Si bien está señalada la práctica de la prueba documental, se prevé que se dé por reproducida en sala ya que las siete mujeres y dos hombres que han de dictar veredicto han visionado ya los DVDs que contienen las imágenes de la reconstrucción de hechos que se realizó en la finca de Rodalquilar (Níjar, Almería) donde la acusada cometió el crimen dos días después de que fuese detenida en Vícar, cuando transportaba el cadáver del menor en el maletero de su coche.

Los miembros del jurado popular también ha tenido acceso a los audios recogidos del interior del vehículo por un micrófono con GPS instalado con autorización del juez instructor el día 11 de marzo y en los que se escucha a Ana Julia Quezada proferir expresiones como 'Ana, tranquila, no vas a ir a la cárcel' o diversos improperios mientras desentierra el cuerpo.

Al descubierto "discrepancias"

La última prueba pericial celebrada este lunes, a puerta cerrada, ha dejado al descubierto las "discrepancias" entre el informe elaborado por los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de Almería y el informe pericial-médico aportado a la causa por la acusación particular sobre cómo murió Gabriel Cruz.

"Existe una discrepancia radical sobre cómo se produce la muerte cronológicamente que el jurado tendrá que valorar", ha indicado el letrado de la defensa, Esteban Hernández, quien ha subrayado que el "mecanismo" de la muerte y el "relato" de los "forenses de la administración de justicia coincide mucho más con lo que realmente sucedió aquel trágico día", según la versión dada por la procesada.