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sentencia

El Supremo sentencia que la víctima de la Manada quedó "totalmente anulada"

Los magistrados reprochan a los procesados que posaran en "actitud jactanciosa" y celebraran como "un triunfo" la violación

La resolución sostiene que los acusados "buscaron expresamente la situación" para cometer una "violación múltiple"

J. G. Albalat

Los miembros de ’la Manada’. De izquierda a derecha, José Ángel Prenda, Antonio Guerrero, Alfonso Cabezuelo (de medio cuerpo) y Jesús Escudero y Ángel Boza (solo caras).

Los miembros de ’la Manada’. De izquierda a derecha, José Ángel Prenda, Antonio Guerrero, Alfonso Cabezuelo (de medio cuerpo) y Jesús Escudero y Ángel Boza (solo caras).

El Tribunal Supremo sostiene en su sentencia contra 'La Manada' que los cinco condenados por la violación de una joven en Pamplona en los Sanfermines de julio del 2016 "buscaron expresamente la situación, sin que la víctima tuviera conocimiento alguno" de lo que iba a suceder y aprovechandose de que estaba sola y no encontraba a sus amigo. La víctima quedó "totalmente anulada" para defenderse y los reos actuaron con "pleno convencimiento". Los magistrados reprochan a los procesados, que fueron encarcelados de nuevo el 21 de junio, que celebraran como "un triunfo" al que querían "dar proyección" (lo grabaron con el móvil) lo que en realidad fue una "violación múltiple" de "enorme sordidez y crudeza" en la que "la víctima sufrió" todo el tiempo.

El alto tribunal ha dado a conocer este viernes la resolución completa. El fallo se adelantó el pasado 21 de junio, mismo día que se celebró la vista sobre los recursos contra las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJCN) y de la Audiencia Provincial de Navarra que calificaron los hecho de abuso sexual y no de violación. El Supremo decidió elevar la condena para los cinco acusados de 9 a 15 años de prisión por un delito continuado de violación con las agravantes específicas de trato vejatorio y actuación conjunta de dos o más personas.

La nueva sentencia subraya que los acusados "obraron con pleno conocimiento de que las acciones que estaban llevando a cabo atentaban contra la libertad e indemnidad sexual de la víctima, sin que en ningún momento ésta prestara su consentimiento". El tribunal sostiene que no era necesaria "una actitud heroica" de la muchacha para que los procesados "tuvieran conocimiento de su negativa", más cuando la misma "había sido llevada por ellos a un lugar recóndito, buscado de propósito". Allí la muchacha no tuvo capacidad de reacción y sintió "en todo momento un intenso agobio y desasosiego que le produjo estupor".

Intensificación de la intimidación

Los magistrados consideran que lo que ocurrió la noche de San Fermín en Pamplona fue "una violación múltiple, efectuada por cinco personas, en la que todos participan como autores". La víctima, añade el tribunal, fue objeto de "al menos de 10 agresiones sexuales", en 1 minutos y 38 segundos. A su entender, los acusados conocían que la chica estaba sola y embriagada, resultándoles "indiferente" el estado en que se encontraba "totalmente desprotegida y vulnerable".

"Todo ello implica una intensificación de la intimidación que sufrió la víctima con efectiva disminución de capacidad de respuesta, dando lugar todo ello a un aumento cualitativo de la gravedad de la situación", explica la sentencia. Insiste que "no existió consentimiento alguno por parte de la víctima, creándose una intimidación que se desprende sin género de dudas del terrible relato de hechos probados, del que deriva una obvia coerción de la voluntad" de la muchacha, "que quedó totalmente anulada para poder actuar en defensa" del "bien jurídico atacado, su libertad sexual". Esa intimidación, en opinión del tribunal, provocó que la chica "adoptara una actitud de sometimiento, que no de consentimiento". El silencio de la chica, precisa la resolución, "solo puede interpretarse como negativa".

No a actitudes heroicas

La sentencia detalla que se produjo "un estrado de intimidación" no solo por la "pluralidad de intervinientes" en la violación, sino porque el ataque sexual se produjo hacia una chica joven de 18 años y en un lugar "solitario, recóndito, angosto y sin salida, al que fue conducida asida del brazo por dos de los acusados y rodeada por el resto, encontrándose la misma abordada por los procesados, y embriagada. Esta situación, recalcan los togados, paralizó "la voluntad de resistencia de la víctima", sin que en momento alguno,¡ "existiera consentimiento" y sin que sea admisible "forzar el derecho hasta extremos de exigir de las víctimas actitudes heroicas que inexorablemente las conducirán a sufrir males mayores".

En consecuencia, el Supremo aprecia que la víctima sufrió una situación en la que la violencia e intimidación ejercidas "no solo permitieron la agresión sexual en sí misma", sino que los acusados se excedieron en el "modus operandi",  al grabarle y sacarle fotos con el móvil, una conducta de la que se desprende "una clara denigración como mujer".

El alto tribunal da credibilidad "decisiva" a la declaración de la víctima y rechaza la tesis de la defensa de que se trató de una juerga de mutuo acuerdo, un argumento que expuso un juez de la Audiencia de Navarra que pidió la absolución al ver un "ambiente de jolgorio y regozijo". Los magistrados replican que "difícilmente" el modo en que los acusados abandonaron a la víctima es indicativo de una "juerga" patada.

El tribunal rechaza que la condena sea "voluntaristas" por coincidir con "un cierto estado previo de opinión" o que responda a una "supuesta manipulación mediática o conspiración política", al tratarse de un proceso que ha tenido "todas las garantías" y donde los jueces han decidido con libertad.