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PREMIOS DE INNOVACIÓN EDUCAIXA

Los Greta Thunberg españoles

Estudiantes de secundaria y bachillerato sorprenden con sus proyectos para combatir la crisis climática

Inventan platos de piel de naranja, marquesinas verdes y páginas web de reserva hotelera amigas del planeta

Carlos Márquez Daniel

Los grupos premiados por Educaixa en el CosmoCaixa de Barcelona, este miércoles. 

Los grupos premiados por Educaixa en el CosmoCaixa de Barcelona, este miércoles.  / ALBERT BERTRAN

Suele decirse que los políticos contemporáneos que deberían resolver la crisis climática no toman medidas efectivas por falta de valentía y criterio. Y, sobre todo, de sentido de la urgencia. Ese es el mensaje que suele compartir Greta Thunberg, la joven activista sueca de 16 años que cada viernes se ausenta de la escuela para hacer huelga a favor del planeta. Quizás todo se reduzca a un cambio generacional. Ya lo vemos con la tecnología: la chavalada ya no quiere conducir un coche estupendo; prefieren un buen teléfono móvil. Los hábitos y las prioridades cambian, y el mensaje medioambiental cuaja cada vez más. Este viernes, sin ir más lejos, hay convocado otro paro planetario dentro del movimiento ‘Fridays for future’. Pero mientras eso llega, cinco grupos de estudiantes de distintos puntos de España han demostrado este miércoles que la salvación está en sus manos. Y que los pequeños cambios son poderosos.

Convocados por los Premios EduCaixa, chicos y chicas de secundaria, bachillerato y ciclos formativos de grado medio han planteado todo tipo de proyectos destinados a mejorar la vida de las personas, pero sobre todo, se han dedicado a mejorar la tensa y cruda relación entre el ser humano y la naturaleza. Se presentaron 1.238 equipos, pero solo cinco se han ganado una estancia en Silicon Valley, la capital mundial de la innovación y el emprendimiento, donde deberán perfeccionar su propuesta. De todos ellos, dos han salido de escuelas catalanas

Piel de naranja en la mesa

Emma, Pol, Anna, Jorge y Paula cursan 4º de la ESO en el Instituto Pere Calders de Bellaterra y han inventado un plato orgánico fabricado, entre otras cosas, con piel de naranjas. Tiene el mismo tamaño que un plato desechable de plástico o de cartón y también está compuesto por almidón de maíz, vinagre blanco, agua y glicerina vegetal. El Orange Plate se descompone en seis meses y, según sus autores, “es muy fácil de fabricar, incluso en casa”. Tuvieron claro desde el primer momento que su idea tendría que ver con la crisis climática. "Nos impactaron mucho las cifras de consumo de plástico, y como la Unión Europea tiene previsto prohibir los plásticos de un solo uso, pensamos que había que hacer algo".

Los estudiantes de Bellaterra que han inventado el Orange Plate / ALBERT BERTRAN

¿Pero cómo se llega a pensar que la piel de la naranja puede convertirse en un plato? Se pusieron a probar materiales biodegradables y cayó en sus manos un dato revelador: en España, uno de los mayores productores mundiales de cítricos, se generan cada año 200.000 kilos de pieles de naranja. Cuentan que Greta Thunberg les inspiró después de que Aurora, su profesora, les pusiera un vídeo de la combatiente activista. "Es una chica muy potente. Rompe con todos los esquemas y te ayuda a darte cuenta de lo urgente que es actuar. Los políticos tienen mucho menos futuro que nosotros, pero también tienen hijos y nietos. ¿Por qué no se preocupan? Nosotros tenemos claro que preferimos un buen planeta que ganar mucho dinero". 

Laura, Aimara, Adam, Pol y Albert, del mismo curso y desde el Instituto Escola del Treball de Granollers, se han presentado con el proyecto Plastic Air City, una ecomarquesina fabricada con plástico reciclado capaz de limpiar el aire contaminado. Dispone de placas solares en el techo que evitan conectarla a la red eléctrica, y de una parte trasera rematada con musgo con autorriego y un ventilador que recoge el aire y lo filtra. Su idea es desplegar marquesinas por las ciudades y que se conviertan en pequeñas estaciones meteorológicas cuyos datos se podrían consultar a través de una aplicación móvil. Dicen que no basta con quejarse de lo mal que está el planeta, que está en su mano revertir la situación. "No vendemos que el clima está mal, preferimos dar una solución al problema".

Los padres de la marquesina Plastic Air City / ALBERT BERTRAN

Louis, Joan, Francesco y Robin han llegado al Cosmocaixa desde Mallorca. Han creado una web de reservas de hoteles que genera una comisión que va a parar a una oenegé que intenta mantener los océanos impolutos. A través de un acuerdo con Booking, todo el que pida una habitación en esta plataforma a través de Book for Green estará colaborando en la defensa del planeta. Y sin coste adicional para el usuario. El proyecto está en fase de pruebas pero funciona desde hace algunos meses y está empezando a dar resultados. Estos cuatro jóvenes de entre 17 y 18 años están convencidos de que el cambio está en sus manos. Por una cuestión lógica: "Nos preocupamos más por el medio ambiente porque nos queda mucho más tiempo de vida en este planeta. Tenemos una mentalidad diferente porque ya hemos nacido con este problema. Nosotros queremos actuar y a la vez intentar ganarnos la vida con la defensa del planeta". Ese es un mantra que se repite en todos los grupos, la voluntad de maridar la prosperidad personal y familiar con el cuidado del clima.

Los creadores de Book for Green, junto a su profesora / ALBERT BERTRAN

Los otros dos proyectos premiados no tienen que ver directamente con la crisis climática pero sí ponen la calidad de vida de las personas en el centro de su empresa. Desde el Colegio Nazaret Oporto de Madrid, Elena, Isabel María y Silvia, de primer curso de Bachillerato, han presentado su desafío BlindBuy, un carro de la compra que permite que las personas ciegas sepan qué producto tienen en las manos cuando van al supermercado. El carrito también incluye sensores que permiten esquivar obstáculos al transitar por esos pasillos cada vez más atestados de mercancía.

Por último, Marina Ligia, Miriam y Raquel, de 2º de Bachillerato del Instituto Valentín Turienzo de Colindres (Cantabria), han apostado por promocionar el comercio de proximidad de su localidad. Lo han llamado Mercacolin, y han conseguido que se implique tanto el alcalde como los empresarios del lugar. La idea es crear una página web que sirva de escaparate de las tiendas del pueblo. Cuando vieron cómo el padre de una de ellas tuvo que cerrar su negocio, pensaron que había que hacer algo para combatir las nuevas fórmulas de consumo.

Las jóvenes responsables de BlindBuy / Albert bertran

Mercacolin o cómo salvar el comercio de proximidad de Colindres / ALBERT BERTRAN

Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundació Bancària La Caixa, ha participado de la presentación de los proyectos con cierto pasmo. "Los resultados son sorprendentes, y el medio ambiente se ha convertido en el tema más repetido en las seis ediciones de los premios". Tiren o no adelante los proyectos, estos chavales ya forman parte del ejército generacional que considera que el cambio climático es, en realidad, una crisis mundial.