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CESE INMEDIATO

Dimite la directora general de Trabajo que autorizó el sindicato de prostitutas

Concepción Pascual asume "toda la responsabilidad" de publicar el registro de Otras en el BOE

Manuel Vilaseró

Magdalena Valerio, ministra de Trabajo. 

Magdalena Valerio, ministra de Trabajo.  / ARCHIVO / EFE

Al Gobierno de Pedro Sánchez no le tiembla el pulso a la hora de deshacerse de quienes protagonizan un resbalón. La primera y la más sonada dimisión  fue la del exministro de Cultura, Màxim Huerta, que solo duró siete días en el cargo. La siguiente en caer ha sido la directora general de Trabajo, Concepción Pascual, a quien se culpa de haber autorizado la creación del sindicato de trabajadoras sexuales Otras, una decisión que fue rechazada por la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, en cuanto se enteró por la prensa.

Trabajo ha explicado este lunes en una escueta nota que Pascual "ha presentado su dimisión, la cual ha sido aceptada por la ministra". El comunicado añade que "la decisión de Concepción Pascual se produce al asumir voluntariamente todas las responsabilidades del registro de los estatutos de Otras" y que el registro se efectuó ante la dirección de la que la dimitida "era la máxima responsable".

Unos minutos antes el secretario de organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, ya había anunciado en rueda de prensa el cese inminente: "Ya ha habido una asunción de responsabilidad. Creo que la directora general de Trabajo ha dimitido", dijo Ábalos preguntado expresamente si este error del Ejecutivo iba a provocar algún tipo de asunciones de responsabilidad, informa Juan Ruiz.

Petición de explicaciones

Algo se intuyó el pasado jueves cuando Valerio, tras admitir que con la publicación en el BOE de la creación del sindicato le habían metido "un gol por la escuadra", añadió que pediría "explicaciones" a los responsables de su departamento que habían tomado la decisión. "La persona que lleve esto me tendrá que explicar por qué no se me hizo saber que ese expediente estaba en tramitación", advirtió.

"Ha sido el peor momento de mi vida política, llegó a afirmar" la ministra, que al parecer llegó incluso romper la página del BOE que daba cuenta del acuerdo.

"No avalaremos un sindicato de una actividad ilegal que vulnera los derechos de las mujeres", anunció Valerio, que desde ese mismo día dio la orden a la Abogacía del Estado de que anulara la autorización. Unas horas después, el mismo Pedro Sánchez reaccionaba asegurando que un Gobierno feminista no podía tolerar uan decisión así.

Tras oir a su jefa, Pascual no tardó ni 24 horas en presentar su dimisión. Lo hizo el pasado viernes mediante una carta escrita "de su puño y letra", en la que asumía, efectivamente, toda la responsabilidad de la decisión. Valerio se dio el fin de semana para valorarlo, para finalmente dejarla caer.

División en el feminismo

La rotundidad de estas decisiones contrasta con la cierta división que ha desatado la cuestión entre los sectores feministas. La mayoría de estos colectivos y el propio PSOE son partidarios de la abolición al entender que cosifica a las mujeres y facilita la trata, pero algunas personalidades como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, han salido en defensa de la posibilidad que un colectivo tan vulnerable como el de las prostitutas pueda al menos organizase para defender sus derechos.

Temas: Prostitución

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