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ENTREVISTA

Luis Alfonso Gámez: "La medicina alternativa ni cura ni existe"

El periodista científico y miembro de Círculo Escéptico reclama una ley que proteja a los ciudadanos frente a los charlatanes de la salud

Olga Pereda

El periodista científico y divulgador Luis Alfonso Gámez, en Bilbao durante la entrevista con EL PERIÓDICO.

El periodista científico y divulgador Luis Alfonso Gámez, en Bilbao durante la entrevista con EL PERIÓDICO. / VINCENT WEST

Luis Alfonso Gámez (Bilbao, 1962) ejerce de divulgador y lleva décadas siendo el azote de los charlatanes de la salud. Es periodista científico de 'El Correo' y miembro fundador de Círculo Escéptico, asociación que fomenta el pensamiento crítico contra las pseudociencias. Hablamos con él a raíz del caso de Cristina Beraza, enferma de cáncer que falleció a los 53 años tras abandonar la quimioterapia y ponerse en manos de un curandero en Hondarribia (Gipúzcoa). 

¿Por qué gente normal y formada cae en los cantos de sirena de los curanderos?
Hasta los más inteligentes son susceptibles de ser ingenuos y crédulos. Steve Jobs tenía un cáncer de páncreas y confió en las pseudociencias. Peter Sellers, que sufría del corazón, se puso en manos de gente que simulaba realizar operaciones sin bisturí. Somos especialmente vulnerables en lo que afecta a nuestra salud y la pérdida de seres queridos. Un enfermo tiene derecho a agarrarse a un clavo ardiendo, pero lo que no hay derecho es que la sociedad permita que a un paciente desesperado le vendan remedios mágicos.

La legislación casi nunca apoya a las víctimas.
Un verdadero problema porque la ley dice que cuando el engaño es burdo no ha lugar a condena. “La magia no existe”, argumentan los jueces. Claro. Pero tampoco existen los chollos económicos y, sin embargo, si una persona es víctima de un chiringuito financiero sí se considera que tiene derecho a un resarcimiento y el culpable es condenado. ¿Por qué no sucede lo mismo cuando se juega con la salud? Necesitamos una reforma legal, es la única manera de proteger a los más indefensos, enfermos que mañana podemos ser tú y yo. Necesitamos una ley que diga: si usted promete remedios mágicos y no funcionan será culpable de homicidio involuntario (o lo que sea).

‘Medicina’ oriental, coreana, alternativa, cuántica, naturista y ortomolecular. ¿Existen este tipo de ‘disciplinas’?
Son ganchos. Todo lo que se venda como medicina alternativa -o complementaria, que es el término que se utiliza ahora para evitar problemas- no existe porque si funcionara sería medicina. Si fuera medicina se llamaría solo medicina.

Acupuntura, reiki, aromaterapia, flores de Bach… Un informe de Sanidad de 2011 cifra en 139 las técnicas alternativas y reconoce que ninguna es efectiva más allá del efecto placebo.
Hay que tener cuidado con todo lo que lleva el adjetivo alternativo. Si conoces a alguien con una enfermedad grave como el cáncer que va a un curandero, homeópata, acupuntor o practicante de la medicina ortomolecular -cosas que no sirven para nada, solo para sacar dinero- dile que jamás abandone la quimioterapia o el tratamiento que le hayan prescrito en el hospital. Por desgracia, la medicina científica no lo cura todo. Pero la alternativa no cura nada. Desde hace décadas, los medios de comunicación han promocionado este tipo de charlatanes, gente que dice que, por ejemplo, el cáncer es culpa tuya porque tienes un conflicto emocional. Ahí está el caso de Txumari Alfaro, que asegura que si un niño sufre un cáncer es culpa de la madre porque se trata de un hijo no deseado. A todo ese tipo de gente se le ha promocionado en las teles públicas y privadas. Guardo grabado un programa de los años 90 en el que se invitó a un tipo de Málaga que decía que podía curar la parálisis cerebral a un niño. El subdirector del programa era Javier Sierra [escritor].

"La ley nos defiende frente a los timadores financieros. ¿Por qué no hace lo mismo con los que venden milagros para la salud? 

¿Cristina Beraza estaría viva ahora si hubiera seguido con la quimioterapia en lugar de ponerse en manos de un curandero?
Todos somos responsables de las decisiones que tomamos pero a todos nos pueden engañar. Pasó con las preferentes y los bancos. Es muy difícil ponerse en la piel de alguien que está enfermo y desesperado. Insisto: si las autoridades y la ley nos protegen de los timadores financieros ¿por qué no hacen lo mismo con los que venden milagros para la salud? Son sinvergüenzas. Si tienen un problema grave acuden a los mejores hospitales del mundo para curarse. Eso pasaba con los cirujanos psíquicos filipinos y brasileños.

¿Qué es un cirujano psíquico?
El que simula que te opera. Simula que te extrae sangre y vísceras, pero es todo un truco de ilusionismo.

"Si tu médico es homeópata, cambia de médico"

Suena tremendo.
Lo es. Yo siempre recomiendo confiar en nuestra sanidad pública, que con todos sus defectos, es una de las mejores. El curandero de Hondarribia que trató a Cristina Beraza no ha curado a nadie de ningún cáncer, pero todos los días hay médicos de los que no hablamos que salvan vidas. La medicina natural no existe. La medicina es un invento humano. No lo cura todo, que más quisiéramos. Pero un tío que te pone las manos en el cuerpo no te va a curar nada. Ahora está muy de moda la osteopatía, que no tiene nada que ver con la fisioterapia, que sí es una ciencia. Si tu fisioterapeuta es osteópata cambia de fisioterapeuta. Si tu médico es homeópata, cambia de médico.

¿Qué opina de las herboristerías?
Para comprarme unas infusiones no le veo mayor problema. Pero para tratarme una enfermedad jamás entraría en una. En algunos casos forman parte de este círculo mágico en el que te recomiendan que vayas a un acupuntor, un osteópata y todo ese mundo alternativo de la salud que, en el caso de una enfermedad grave, es la manera más fácil de coger un atajo hacia la muerte.

Hay enfermedades imaginarias de las que seguimos hablando en los medios de comunicación como si existieran de verdad. Hábleme de ellas.
La llamada ‘sensibilidad química múltiple’, que es una especie de sensibilidad a todos los productos químicos cuando están sintetizados, y la ‘hipersensibilidad electromagnética’, que se refiere a las ondas del wifi, por ejemplo. No hay pruebas científicas de su existencia. Se trata de gente con problemas, casi siempre psiquiátricos, a los que los charlatanes convencen de sufrir de verdad ese tipo de mal. Detrás de todo ello hay un gigantesco negocio: unos te venden productos y otros te asesoran legalmente. Es como si una persona sufre una posesión demoníaca. Nunca se curará si acude a un cura. Lo que tendrá que hacer es ir al psiquiatra.

¿Conoce al controvertido agricultor Josep Pàmies? Hay muchas voces que se están levantado en su contra, entre otros movitos, por organizar un congreso sobre la cura del autismo.
Sí, sí. Curar el autismo con lejía. Lo conozco. Pàmies es un vendedor de milagros, dice que es capaz de curar el Ébola. Él, por si acaso, no ha ido a ningún país que sufra esta epidemia. Tipos como él son un peligro. El problema está en que vivimos en una sociedad en la que algunos pretenden volver a una especie de paraíso perdido natural. Pero nunca ha existido ese paraíso. Cuando los hombres y las mujeres hemos vivido en comunión con la naturaleza a los 35 años éramos unos ancianos. Ahora hay quien dice que no vacunemos a los niños… No sé dan cuenta de que las vacunas, los antibióticos, el agua potable, los sistemas de saneamiento y el control de los alimentos salvan vidas.

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