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Mujeres deportistas

Las deportistas, invisibles con la maternidad: "Nos asocian con profesionales retiradas o acabadas"

Isabel Macías, Leire Olaberria y otras deportistas narran las dificultades para conciliar

Mamen Hidalgo

 La deportista Isabel Macías, con su hijo.

 La deportista Isabel Macías, con su hijo. / JAIME GALINDO

Las dificultades para ser madre en el deporte español no solo se circunscriben al fútbol, aunque es fuera del deporte rey donde varias mujeres han demostrado que su carrera no termina con la maternidad, pese a todas las dificultades a las que se enfrentan después: conciliación imposible, pérdida de patrocinadores, nulo respaldo de las instituciones y ausencia de ayudas prometidas. 

El último caso se ha registrado en el ciclismo, donde la corredora Leire Olaberria, con un palmarés extraordinario hasta que se quedara embarazada en 2016, se ha ido quedando fuera de la selección tras varios episodios de confrontación acerca de su necesidad de conciliar.  En una denuncia que ha hecho llegar al Ministerio de Deportes, Leire habla de un "hecho discriminatorio" por parte de la Federación de Ciclismo y de su responsable técnico, Raúl Mena.

En la denuncia narra varios episodios, entre los que destaca cómo tuvo que pagar de su bolsillo el alojamiento de un acompañante, siendo la única ciclista que pagó por competir, y la negativa rotunda a entrenar en un velódromo a 10 km de su casa o viajar dos días antes a una competición en lugar de una semana de antelación. Situaciones que concluyeron cuando preguntó por su calendario: "¿No le ha quedado claro que no va a volver a la selección mientras esté yo?", le habría respondido el seleccionador. Hechos que, según su abogada, nada tienen que ver con el rendimiento o condición física: "Después de 500 días fuera del ranking, consiguió en tres meses los mismos puntos que sus rivales en un año".

"Miedos reales"

También lo hace la atleta Isabel Macías, madre hace un año y cuyo regreso a la competición ha sido más complicado de lo que esperaba. "Los miedos no son infundados, son reales", explica. "Además de la incertidumbre de saber si te vas a recuperar bien y la ausencia de médicos especializados, te tienes que buscar la vida económicamente". Isabel solicitó las ayudas correspondientes a las deportistas de alto nivel, pero al perder su condición tras meses fuera del deporte, no podrá disfrutarlas. "He dado a luz siendo deportista DAN y he estado dos años pagando mi cuota para ahora no poder tener esa ayuda".

Los meses posteriores al parto fueron los más difíciles para la atleta. "Los he vivido muy mal. Cero ingresos, el niño, la recuperación de una lesión y la recuperación del parto. Y en esas circunstancias te sientes muy sola, porque te abandona quien debería estar apoyándote. No ingresas, los gastos siguen y no sabes qué hacer. O tienes un colchón financiero o es difícil. Este año me he planteado varias veces dejar mi carrera deportiva. Los patrocinadores no te abandonan, pero te vuelves invisible".

Pero lo que más indigna a Isabel es la reacción de quienes le ven llevar al niño a diferentes actos. "Ves miradas y te hacen comentarios de 'cómo te traes al niño'", dice. "Muchas veces esos actos no son remunerados, estás cediendo tu imagen y tu tiempo, y esperan que moleste a alguien para que cuide de mi hijo o pague una guardería. Te hacen comentarios como ‘te van a dar el premio a no sin mi hijo’ o ‘ya está aquí la madre coraje’. Así que a veces lo llevo a propósito, para concienciar".

"No tienen leyes donde agarrarse"

En los Juegos Olímpicos de 2016, Maialen Chourraut se colgaba la medalla de oro en K-1, pero las miradas se centraban en la pequeña Ane, su hija. Llamaba la atención que una deportista de élite pudiera compaginar trabajo y maternidad. Cuando la atleta Nuria Fernández logró el récord de España de 1.500 en pista cubierta, se destacó de ella que apenas hacía un año que había sido madre. Leire Olaberria celebró su última victoria en los Campeonatos de España con la medalla al cuello y su hijo colgado del brazo.

Son solo tres casos de mujeres que superaron los estigmas de la maternidad en el deporte y demostraron que el parón por el embarazo no supone la interrupción de su carrera. Sin embargo, todas ellas son tratadas como heroínas, por ser la excepción. Después, afrontan la realidad de un deporte que les da la espalda. "Nos asocian con profesionales retiradas o acabadas", dijo Blanca Manchón, con cinco mundiales de Windsurf, quien perdió a los patrocinadores cuando supieron que estaba embarazada. Por casos como el de Blanca, las expertas insisten en que las leyes de protección son necesarias: "Es el primer escalón. Es importante legislar primero y luego elaborar programas de concienciación. Si no, no tienen leyes donde agarrarse", concluye Teresa Arévalo. Leyes para garantizar derechos básicos y que la maternidad no sea una amenaza, sino un derecho.

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